Crítica de ‘Su propio infierno’: Ensayo psicoanalítico con texturas de giallo y luces de neón

Las críticas de Daniel Farriol:
Su propio infierno
(Her Private Hell)

Su propio infierno (Her Private Hell) es un thriller danés que está escrito y dirigido por Nicolas Winding Refn (The Neon Demon, Solo Dios perdona). Cuando una misteriosa niebla envuelve una metrópolis futurista, liberando a una presencia esquiva y letal, una atormentada joven se lanza a la búsqueda de su padre. Su búsqueda se cruza con la de un soldado estadounidense inmerso en una angustiosa odisea para rescatar a su hija del infierno.

Está protagonizada por Sophie Thatcher, Charles Melton, Havana Rose Liu, Kristine Froseth, Diego Calva, Shioli Kutsuna, Dougray Scott, Aoi Yamada, Hidetoshi Nishijima y Parker Sawyers. Tras su estreno mundial en el Festival de Cannes y su paso por el Festival de Sitges, se ha estrenado comercialmente en salas en España el día 9 de octubre de 2026 de la mano de Mubi.

Referencias estéticas de una metrópolis futurista

La nueva película de Nicolas Winding Refn, Su propio infierno (Her Private Hell), es tan caótica y extraña que no dejará indiferente a nadie. A lo largo de su filmografía, el director ha ido sublimando la experiencia sensorial por encima de una narrativa convencional, algo que lleva a su máxima expresión en esta nueva entrega de sus obsesiones estéticas y parafilias fetichistas. El resultado es irregular y transita en lugar indeterminado entre la fascinación y el tedio, haciéndonos dudar de manera constante en si el autor es un genio o simplemente un pedante.

Y es que la trama se pierde en recovecos nunca explorados, lo que hace que resulte muy complicado seguirla de una manera lineal. Tampoco es algo que le preocupe demasiado a Winding Refn que siempre prioriza el impacto visual a la lógica interna de sus películas, incluso en aquellas más aclamadas por el público. La historia está ambientada en una metrópolis futurista que ha quedado sumergida bajo una misteriosa niebla. Los ecos de Blade Runner (Ridley Scott, 1982) y las distopías creadas por Philip K. Dick parecen estar detrás de algunas ideas conceptuales de esa ciudad, un escenario semejante a un Tokio distópico.

Pero esa no es la única referencia cinematográfica que hallaremos durante la película, también descubriremos elementos estéticos del giallo italiano o del neo noir, mezclados con simbología mitológica, referencias a cuentos de hadas o un sentimiento desbordante hacia la cultura pulp y el mundo del cómic. Ese batiburrillo de ideas converge en postales visuales de gran belleza plástica que a veces parecen lienzos de sensualidad cyberpunk en movimiento que atraparán al espectador ávido de nuevas experiencias.

«El hombre de cuero» y las víctimas de la niebla

En medio del aislamiento urbano que padecen los personajes en ese universo apocalíptico, aparece la figura de «The Leatherman» («El hombre de cuero»), un implacable asesino en serie enmascarado que persigue y caza a mujeres jóvenes. Esa subtrama criminal que parece extraída de una película de Dario Argento o Mario Bava, sirve como telón de fondo a la trama principal centrada en Elle (Sophie Thatcher), una actriz atormentada que busca a su padre desaparecido y que mantiene una relación de amor/odio con su madrastra Dominique (Havana Rose Liu).

Esta parte comienza casi como un spin off de The Neon Demon (2016), aunque luego vira perversamente a un estructura que remite a las tragedias clásicas o directamente a la mitología griega con el mito de Orfeo y Eurídice en la trastienda. No contento con eso, Winding Refn añade otras subtramas en paralelo, como la del soldado K (Charles Melton) que también busca a su hija, o las kitsune extraídas del folclore japonés (Shioli Kutsuna y Aoi Yamada), que hacen ininteligible el discurso global de la película o discernir la realidad en mitad de tanto surrealismo y abstracción.

Su propio infierno (Her Private Hell) se siente entonces como una ensoñación pesadillesca que transforma la metrópolis futurista en una especie de purgatorio de celuloide para sus personajes principales. No hace mucho el director manifestó que estuvo clínicamente muerto tras una grave complicación cardíaca que sufrió durante una cirugía y que eso le había hecho replantearse muchas cosas, sin duda, esa experiencia cercana a la muerte incide directamente en la narrativa interna de la propia película.

Traumas asimétricos sobre el deseo y la ausencia

Su propio infierno (Her Private Hell) tiene un enfoque doloroso y casi freudiano acerca de las relaciones paternofiliales. El trauma por el abandono que sufren los personajes contrasta con una atracción sexual de carácter incestuoso e inclinación sadomasoquista. La película es desbordante en ideas, pero no siempre termina por decidirse sobre cuáles quiere hablar. Lo que al inicio resulta absorbente y deslumbrante acaba resultando plomizo, todo parece demasiado arbitrario y carente de sentido para que sigamos lo que ocurre en pantalla con suficiente atención.

A pesar de todo, la película no debe desdeñarse con el desdén que ha mostrado una parte de la crítica especializada, el derroche descontrolado de la imaginación de Winding Refn hace que una sola escena de su película tenga más cine en las venas que la mayoría de estrenos semanales que llegan a nuestras carteleras. Su propio infierno (Her Private Hell) no hace prisioneros. Si conoces la filmografía anterior del director y, especialmente, sus últimas propuestas, sabes a lo que te vas a enfrentar.

Su nueva película puede describirse como un ensayo psicoanalítico con texturas de giallo y luces de neón que, a través de la obsesiva simetría de sus encuadres, nos remite a una distopía tan desasosegante como escurridiza sobre el deseo y la ausencia. Las imágenes del fotógrafo Magnus Nordenhof Jønck rezuman una pasión cinéfila que nos remite a los citados Argento y Bava, pero también a la iconografía ochentera de Brian De Palma, a la trilogía hollywoodiense de David Lynch, al erotismo de Bertrand Mandico o Jean Rollin, e incluso al cine de yakuzas de Seijun Suzuki. Todo eso queda subrayado con una elegante y maravillosa banda sonora compuesta por Pino Donaggio, a veces demasiado omnipresente, pero siempre placentera de escuchar.

Su propio infierno


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Su propio infierno

6.9

Puntuación

6.9/10

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