Crítica de ‘El ritual de Lily’: La venganza de la primera bruja

Las críticas de Daniel Farriol:
El ritual de Lily

El ritual de Lily es un filme español de terror sobrenatural que está dirigido por Manu Herrera, que también coescribe el guion junto a Javier Fernández Moratalla. Equinoccio de Otoño, fin del Siglo XX. Cuatro amigas viajan a una casa aislada en mitad del bosque para realizar un ritual de iniciación a la brujería y así completar el círculo de los cuatro elementos. Lily una joven veinteañera pálida e introvertida recién llegada al grupo, ha sido elegida para representar el elemento aire. Pero lo que comienza siendo un ritual de brujería blanca en armonía con la naturaleza, pronto acabará convertido en una diabólica pesadilla. Lily no se imagina que el verdadero propósito es otro y que realmente el sacrificio es ella misma.

Está protagonizada por Maggie García, Patricia Peñalver, Eve Ryan, Elena Gallardo y Mike Fajardo. Tras un exitoso paso por festivales nacionales e internacionales sirvió como película de clausura en la III edición de PUFA (Pucela Fantástica), Festival Internacional de Cine Fantástico y de Terror de Valladolid. Se ha estrenado comercialmente en salas en España el día 11 de septiembre de 2026 de la mano de Moon Entertainment.

Del slasher al folk horror

El ritual de Lily es una película de una película española de terror sobrenatural sobre brujería con suficientes giros de guion para captar nuestra atención y con sorprendentes efectos prácticos que dejan evidencia a muchos de los cineastas actuales que utilizan recursos digitales manejando presupuestos infinitamente mayores. La película reivindica el terror de los 70, 80 y 90 con multitud de guiños y referencias, pero también posee suficiente personalidad propia para destacar en el aburrido panorama del terror español que llega a salas. No en vano fue la película de clausura de PUFA (Pucela Fantástica), en una reivindicación de ese «otro» cine fantástico que se hace en España desde la independencia y clandestinidad debido al poco interés mediático que despierta en los grandes medios.

La película tiene un inicio reconocible en el terror clásico. Cuatro amigas inician una viaje por carretera para alojarse en una casa aislada en mitad de un bosque… Hasta ahí podría ser la sinopsis de cualquier slasher noventero y, de hecho, el director Manu Herrera se divierte jugando con nuestras expectativas al introducir otros escenarios habituales del subgénero como puede ser la parada en una gasolinera, etc. Sin embargo, la cosa no va por ahí.

El ritual de Lily se convierte entonces en un compendio cinéfilo que recorre nuestro imaginario colectivo con escenas que podrían pertenecer a La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974), Suspiria (Dario Argento, 1977) o Carrie (Brian De Palma, 1976) e, incluso, también al fantaterror patrio y la Serie B de videoclub. Todo eso y mucho más desfila ante nuestros ojos mientras entonamos a gritos junto a las protagonistas el himno «Devil Came to Me» de Dover. Nostalgia de la buena.

Giros de guion y poesía visual

El ritual de Lily tiene dos partes diferenciadas. En la primera conocemos a las cuatro chicas interpretadas por Maggie García, Patricia Peñalver, Eve Ryan y Elena Gallardo, todas ellas en estado de gracia. La película se toma su tiempo y, en una época regida por la inmediatez, asume el riesgo de avanzar lentamente en esa presentación de personajes, cuidando los detalles a través de una estética de gran belleza plástica, luminosa y poética, que contrastará con el salvajismo sangriento y sucio de la segunda mitad. Las chicas van a la casa para realizar un ritual de magia blanca y de iniciación a la brujería, buscando la armonía entre espíritu y naturaleza a través de la simbología escenificada de los cuatro elementos: agua, fuego, tierra y aire. Cada chica representa a un elemento y Lily ha sido elegida para representar el elemento aire. Casi sin pestañear hemos pasado de un inicio con apariencia de slasher a una atmósfera de folk horror.

Sin embargo, la celebración de la sororidad femenina queda interrumpida bruscamente por la ambición, el egoísmo y un demonio mitológico con ansias de venganza. Con otro giro de guion se nos muestra que en realidad ese ritual tiene objetivos más oscuros y que la calma solo anticipa una pesadilla infernal. Hasta llegar a ese momento, Manu Herrera despliega un imaginario visual apabullante, de fotografía preciosista y estética etérea, que nos embriaga a través de sus imágenes. Esa búsqueda de la belleza en un entorno que se cierne lentamente sobre las protagonistas de manera hostil me recordó, en cierto modo y sin que ambas películas tengan argumentalmente nada que ver, a Picnic en Hanging Rock (Peter Weir, 1975), por su manera de abordar el deseo y la sexualidad femenina desde la ensoñación, el misterio y la conexión simbólica con la naturaleza.

Efectos prácticos y mitología

La parte final es un derroche de sangre y mala leche donde la película asume sin vergüenza las enseñanzas del terror noventero con gore y efectos prácticos suficientes para dejarte boquiabierto. Hay un trabajo maravilloso de caracterización, de uso de prótesis y con efectos especiales que huyen del CGI. Por ejemplo, la actriz Maggie García tuvo sesiones de 5-6 horas diarias para transformarse en la nueva Lily. Pero más allá del espíritu gamberro y cinéfilo de la película, la historia encierra también una reivindicación feminista a través de la mitología. Lilith fue la primera mujer que se reveló contra los designios de Dios y del rol establecido para ella, la primera bruja, la primera mujer perseguida. El discurso de la película tiene algunas contradicciones, pero se verbaliza eficazmente la transmutación del demonio en mujer justiciera.

En definitiva, El ritual de Lily es una película independiente y de bajo presupuesto que merece toda nuestra atención por su osadía en un momento en que abunda la cobardía artística. Ofrece un acercamiento al fantástico, sin pudor ni ataduras, que se aleja de las fórmulas habituales del terror español actual, logrando convencer con su apuesta por lo artesanal, por su belleza plástica y por el magnetismo escénico que desprenden las cuatro actrices protagonistas.


¿Qué te ha parecido la película ‘El ritual de Lily’?

El ritual de Lily

7

Puntuación

7.0/10

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