Las críticas de Laura Zurita:
Mother’s Baby (La semilla)
Julia, una prestigiosa directora de orquesta de cuarenta años, y su pareja Georg sueñan con ser padres. Cuando el Dr. Vilfort, especialista en fertilidad de una clínica privada, les ofrece esperanza con un tratamiento experimental, Julia logra quedarse embarazada. Pero el parto no sale como estaba previsto: el bebé es retirado de inmediato para someterlo a un procedimiento adicional, dejando a la pareja en la incertidumbre. Cuando por fin se reúne con el niño, Julia siente una inquietante distancia hacia él, incapaz de conectar con la criatura, y empieza a dudar de si es realmente su hijo.
Mother’s Baby está dirigida por Johanna Moder, que también firma el guion junto a Arne Kohlweyer. En el reparto encontramos a Marie Leuenberger como Julia, Hans Löw como Georg, Claes Bang como el Dr. Vilfort, Julia Franz Richter como Gerlinde y Nina Fog como Renata. Se estrena en España el 11 de septiembre de 2026 de la mano de A Contracorriente Films.
Entre el misterio y el terror
Mother’s Baby (La semilla) se mueve con soltura entre el misterio y el terror psicológico. En España su título recuerda demasiado a La semilla del diablo, y no parece casualidad que la película llegue aquí con el subtítulo que lleva. Es un guiño deliberado que emparenta ambas obras desde una idea común, la maternidad convertida en fuente de terror, aunque las historias sean completamente distintas.
Esta es una película inquietante y triste. Empieza con una pareja que desea fuertemente tener un bebé y con una clínica de fertilidad que les promete que ese deseo puede hacerse realidad. Efectivamente, lo consiguen, pero lo que debería ser el comienzo de una felicidad interminable se convierte para Julia en una fuente de dudas.
Mother’s Baby (La semilla) construye lentamente la inquietud de Julia, que percibe una serie de comportamientos extraños alrededor del bebé y del personal sanitario que lo sigue muy de cerca. Somos los ojos de la madre y vemos los hechos desde su desconcierto. Es posible que algunos indicios estén siendo magnificados en su cabeza, pero la película consigue que tampoco nosotros podamos estar seguros de ello.
El espectador no está seguro de que haya algo extraño en el niño o de que el personal sanitario esté ocultando algo, ya que Julia empieza a quedarse sola frente a lo que está viendo y sus sospechas acaban volviéndose contra ella misma. El ambiente angustia y duele porque el personaje queda atrapado en una de esas pesadillas en las que intentamos explicar lo que nos sucede y nadie parece hacernos caso, ni siquiera percibir que estamos pidiendo ayuda.
La maternidad aparece así ligada no solo al miedo, sino también a la pérdida de control en Mother’s Baby (La semilla). Julia acaba de convertirse en madre, pero va perdiendo autoridad y autonomía. Primero los médicos, después su entorno parecen tener más derecho que ella para decidir qué está pasando. La película presenta esa desautorización con lucidez y una extraña lógica.
Otra presión se añade a lo anterior. Mother’s Baby (La semilla) apunta, sin necesidad de subrayarlo demasiado, que alejarse del trabajo durante meses amenaza su posición en la orquesta, aunque ella sea una directora brillante. Es una capa más de presión para un personaje que ya está al límite. A medida que la tensión crece, la luz se va volviendo gris y las imágenes menos definidas, como si el mismo mundo se desenfocara. Y la música, que era la vida de Julia, va adoptando un tono progresivamente amenazador y hasta agresivo.

Ajolotes silentes e irreales
A lo largo de Mother’s Baby (La semilla) aparecen unas figuras turbadoras: Ajolotes, esas mascotas extrañas de aspecto casi alienígena que funcionan como imágenes simbólicas. Su presencia resulta chocante precisamente porque son animales reales, pero parecen criaturas de otro mundo, y aparecen en momentos centrales de la historia, silentes y casi irreales.
Mother’s Baby (La semilla) tiene un planteamiento inicial muy sólido y consigue despertar preguntas desde el principio, pero después avanza no solo lentamente, sino también de manera algo dubitativa. La tensión que se había construido amenaza con perder fuelle cuando el mecanismo resulta repetitivo, y Julia se comporta de una manera que no corresponde a su personaje. El final es estéticamente muy atractivo y mantiene parte de la inquietud que ha acompañado a la película, pero las respuestas a las preguntas planteadas con tanta angustia e insistencia se resuelven solo a medias, sin aprovechar las posibilidades que se han sembrado cuidadosamente.
Marie Leuenberger brilla a lo largo de toda la película. Hace de Julia una mujer agotada, desconcertada y cada vez más sola, ya que el mundo la aisla mientras finge protegerla. Claes Bang, como el doctor Vilfort, serio, aparentemente impecable y profesional, quizás demasiado. La película aprovecha bien esa sensación sugiriendo con creciente intensidad, pero sin que nunca pierda la compostura.
En resumen, Mother’s Baby (La semilla) es una película inquietante y triste, con un planteamiento muy potente y una manera interesante de abordar el miedo a la maternidad y la pérdida de control. Marie Leuenberger crea con solvencia a una protagonista cuya soledad es aterradora. La película pierde fuerza en un desarrollo demasiado lento y dubitativo y en una resolución que responde solo parcialmente a las preguntas que ha ido planteando.
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