AMFF 2026. Crítica de ‘La gallina’: Instinto de supervivencia

Las críticas de Daniel Farriol en el AMFF 2026:
La gallina

La gallina (Kota / Hen) es una drama húngaro que está dirigido por György Pálfi (Taxidermia, His Master’s Voice), que también coescribe el guion junto a Zsófia Ruttkay. «Un gran poder conlleva una gran responsabilidad», pero ¿y si la heroína es solo una gallina? Escapando de una granja de pollos, la gallina encuentra refugio en el patio de un restaurante que se cae a pedazos. Allí descubre el amor, se enfrenta al orden jerárquico y lucha para proteger sus huevos de un dueño codicioso. Su divertida pero conmovedora búsqueda de la maternidad refleja las complejas concesiones y las luchas silenciosas de las vidas humanas.

Está protagonizada por Yannis Kokiasmenos, Argiris Pantazaras, Maria Diakopanagiotou, Antonis Kafetzopoulos, Antonis Tsiotsiopoulos, Machmout Bamerni, Chronis Barbarian, Nikos Kattis y Dimitris Pelekis. La película se ha incluido como parte de la Sección Earth de la programación del Atlàntida Film Festival, de la mano del Filmin.

El corral como una cárcel

La gallina es una película contada íntegramente desde el punto de vista del animal. Aunque, sin duda, es una apuesta arriesgada y original, no es la primera vez que el cine adopta la mirada de un animal para explicar una historia, ahí tenemos como ejemplos recientes el burro de Eo (Jerzy Skolimowski, 2022), la vaca de Cow (Andrea Arnold, 2021) o el perro de Good Boy (Ben Leonberg, 2025), por citar algunos títulos. Y es que, desde los años 40, ya encontramos ejemplos literarios profundamente influyentes como la novela ‘Rebelión en la granja’, del visionario escritor británico George Orwell, quien se atrevió a transformar su fábula animal en una alegoría acerca de la Revolución Rusa.

El director húngaro György Pálfi nos sorprende ahora con la historia de una gallina, un trayecto vital apasionante que comienza cuando su madre pone el huevo y termina cuando el animal ya adulto logra consumar su maternidad cuidando de unos polluelos huérfanos. Aunque parezca mentira, la película tiene acción, drama, aventuras, romance, comedia e incluso reflexión social, añadiendo en paralelo una subtrama criminal protagonizada por humanos que contrasta con las peripecias e instinto de supervivencia del animal.

El viaje de la heroína

La gallina tiene una estructura dramática clásica que retoma el concepto de «el viaje del héroe» de la mitología griega, ahora tan de moda tras el estreno de La Odisea, de Christopher Nolan. Si se analiza con detenimiento la película veremos que las peripecias de la gallina cumplen a la perfección las tres fases principales en las que se divide ese viaje: partida, iniciación y retorno. Nuestra heroína destaca desde el principio entre las demás gallinas por su pelaje oscuro, esa diferencia estética se convierte en un símbolo posterior de rebeldía y liderazgo. El animal no se conforma con su destino y toda la película será una lucha constante para reivindicar su individualidad.

Pero más allá de estas consideraciones casi filosóficas, la película es también un entretenimiento juguetón donde Pálfi demuestra su capacidad como narrador de historias. Resulta verdaderamente asombroso el virtuosismo técnico que demuestra en el manejo que hace del animal para transmitir emociones al espectador. Otro elemento a destacar es la banda sonora que subraya los cacareos de la enérgica protagonista utilizando algunos temas musicales reconocibles en momentos puntuales para magnificar la experiencia sensorial (este recurso muchas veces se utiliza como un alivio cómico como sucede en las secuencias «románticas»).

Animales vs. Hombres

La gallina es finalmente un survival atípico, divertido y aterrador donde la protagonista quiere evitar a toda costa la literalidad de aquel dicho popular de «gallina vieja hace buen caldo». Porque esta extraña y curiosa película, convierte la epopeya del ave intentado escapar de una granja para salvaguardar a sus huevos de los peligros que le rodean, en una reflexión sobre la violencia humana y la falta de compasión. Hay paralelismos demasiado evidentes e innecesarios entre el tráfico ilegal de personas y la explotación animal, pero aún así la película encuentra la manera de no resultar demasiado obvia y transmitir todo lo que quiere con eficacia.

El único pero que se le puede poner es la duración de 96 minutos. La gallina acaba resultando reiterativa y, tras asimilar su mecanismo narrativo, el desenlace se siente demasiado alargado y con poco más que contar, un montaje más ajustado hubiera funcionado mejor. Por suerte, la película sabe terminar de manera brillante con ese instante de idealismo puro en el que la naturaleza animal recupera su espacio en el mundo mientras los humanos se matan entre ellos. La gallina, por fin, podrá criar a sus pollitos libremente.


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La gallina

6.6

Puntuación

6.6/10

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