Las críticas de Laura Zurita:
Proyecto Salvación
En Proyecto Salvación, un hombre despierta solo en una nave espacial, sin recordar quién es ni cuál es su misión. Poco a poco, a través de fragmentos de memoria, descubre que es la última esperanza de la humanidad ante una amenaza cósmica que pone en peligro la supervivencia de la vida en la Tierra. La narración avanza reconstruyendo su identidad y su propósito, combinando el presente en el espacio con recuerdos de su pasado en la Tierra.
Proyecto Salvación, con guion de Drew Goddard, adaptando la novela de Andy Weir, está dirigida por Phil Lord y Christopher Miller (productores y guionistas en Spider-Man: Cruzando el Multiverso (2023), directores de La LEGO película (2014), y productores de su secuela). El reparto está encabezado por Ryan Gosling, acompañado por Sandra Hüller, entre otros. La película se estrena en España el 27 de marzo de 2026 de la mano de Sony Pictures.
La Tierra se muere
La película adapta la novela Project Hail Mary (2021), de Andy Weir, autor también de The Martian. Como en aquella obra, el relato se apoya en una base científica sólida, combinando divulgación, humor y una narrativa accesible. El libro destaca por su estructura en paralelo —memoria y presente— y por su capacidad para convertir conceptos complejos de física, biología o ingeniería en elementos dramáticos comprensibles y emocionantes.
No entiendo por qué cambian el título de Proyecto Salvación. Proyecto Ave María hubiera funcionado bien: tiene resonancia, sentido, y una fuerte carga simbólica. El Ave María, además, está llena de Gracia, (Grace como el protagonista), con una rima de fuerte resonancia lírica
Proyecto Salvación comienza «in medias res», con Ryland Grace, un hombre que despierta en un sitio extraño e indeterminado. Grace no sabe quién es ni qué hace allí, y reconstruye su historia junto al espectador con ayuda de un robot, más artificial que inteligente. Este recurso funciona con eficacia y permite introducir giros de guion interesantes que mantienen la atención sin recurrir a artificios innecesarios. La Tierra se muere y Grace es la última esperanza.
Grace no es un superhéroe. Es un científico, y eso marca profundamente el tono del relato. No resuelve los problemas mediante deducciones rebuscadas, sino a través del conocimiento, del ensayo y error, del método científico. En ese sentido, la película conecta directamente con el espíritu de The Martian, del mismo autor: inteligencia práctica, pedagogía y una fe constante en la razón como herramienta de supervivencia.
Desde el punto de vista formal, Proyecto Salvación es un verdadero placer; está muy bien rodada, llena de detalles y oscila gozosamente entre lo cómico y lo espectacular. La narración alterna con soltura las secuencias del pasado con las del presente en el espacio, con lo que se dan a conocer progresivamente los antecedentes que llevaron a Grace a ser un náufrago espacial. Las escenas de acción, incluso en las más caóticas, son claras y narrativamente consistentes, siempre se entiende lo que está ocurriendo. Pero no todo es espectáculo, también hay espacio para lo íntimo, los recovecos y el desarrollo emocional del personaje.
Visualmente, Proyecto Salvación está concebida para gran formato (rodada en IMAX) y se nota en la ambición de sus imágenes. Es una película que gana claramente en pantalla grande, donde su escala y su diseño visual se disfrutan plenamente, y probablemente la hubiera visto en el formato en el que está pensada, la hubiera valorado mejor.
La banda sonora de Proyecto Salvación es otro de sus grandes aciertos. Hay una mezcla cultural muy marcada, con temas reconocibles como un maravilloso Astor Piazzolla o el tema de Gracias a la vida, que aportan una dimensión emocional inesperada. La música subraya los momentos épicos, pero también introduce notas de humor e incluso guiños irónicos, como referencias a 2001: Una odisea del espacio o E.T.
El guion de Proyecto Salvación destaca por su uso inteligente del humor. Es un humor basado en el lenguaje, en giros, en frases simples dichas en el momento adecuado. No busca el chiste fácil, sino una ligereza constante que equilibra el peso de la historia, y resulta tan hilarante como tierna.
Grace y Rocky
En cuanto a personajes, Proyecto Salvación se apoya fuertemente en Ryan Gosling como Grace. El actor tiene una gran presencia y una vis cómica elegante, pero no se queda ahí. Su personaje tiene un desarrollo muy completo: pasa de ser un profesor de instituto (cercano, pedagógico, muy físico en su forma de enseñar y claramente un manitas) a convertirse en un astronauta, y de ahí en la última esperanza de la humanidad.
Su arco de personaje en Proyecto Salvación va de ser un cobarde confeso hasta alguien que acaba asumiendo un papel heroico muy a su pesar. No es un superhéroe, ni siquiera llega a ser un héroe en el sentido clásico, aunque tenga una misión heroica. Y, sin embargo, en todo momento conserva algo esencial: sigue siendo un hombre de carne y hueso. Su personaje es simpático aunque imperfecto, y Gosling le imprime una mezcla muy particular de franqueza y falibilidad. Tiene ese brillo en los ojos y esa honestidad en la expresión que lo hacen cercano, casi entrañable. Su resistencia a convertirse en héroe es lo que hace que el personaje funcione tan bien. Además, su apariencia es perfecta para este papel: A este hombre le sientan bien las gafas, el uniforme de profesor e incluso el desaliño, y atrae las miradas y la atención del espectador, haga lo que haga.
El personaje de Sandra Hüller podría haber sido esquemático y simplemente funcional, pero la actriz logra dotarlo de humanidad, dejando entrever la mujer detrás de la líder. Sus interacciones con Grace son maravillosas, aunque ambos saben que su tiempo se acaba.
Y luego está Rocky. Es inevitable compararlo con el imaginario de Encuentros en la tercera fase, referencia que la propia Proyecto Salvación asume con humor. Rocky no tiene rostro humano, no tiene mirada, no tiene los elementos básicos de nuestra gestualidad. Es literalmente una marioneta manejada con pericia. Pero está tan bien diseñada y escrita que acaba teniendo una personalidad arrolladora. La relación entre ambos personajes es una joyita: es creíble, sensible y profundamente emocional. De hecho, esa amistad crea y define los momentos más intensos de la película.
Desde el punto de vista científico, Proyecto Salvación está bien construida. Trata conceptos como la ingravidez, la relatividad o la astrobiología con una base sólida, aunque inevitablemente simplificada. El concepto central es fascinante y combina con acierto ciencia y fantasía, aunque el formato limita la profundidad con la que puede desarrollarse.
En conjunto, Proyecto Salvación es una película con un concepto central fascinante, absorbente, luminosa, casi una fábula, pensada para un público amplio. Puede parecer ingenua en algunos momentos, orientada a un espectador joven de 15 a 90 años, pero funciona precisamente por esa claridad y esa falta de cinismo. Es ligera, accesible y, a la vez, emocionalmente efectiva. Yo la vería de buena gana una vez más, y, desde luego, recomiendo encarecidamente disfrutarla en la mayor pantalla disponible: Es ahí donde su propuesta cobra todo su sentido.
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