sábado, febrero 24, 2024

Crítica de ‘Slow’: Una hermosa y atípica historia de amor

Las críticas de Laura Zurita:
Slow

Elena imparte clases de baile, mientras que Dovydas trabaja como intérprete de lenguaje de signos. En el momento en que se conocen, se establece un hermoso vínculo entre ellos. Sin embargo, su relación será puesta a prueba cuando Dovydas confiesa a Elena que tiene sentimientos románticos por ella, pero es asexual, es decir, no siente y nunca ha sentido deseo sexual por otra persona.

Slow está dirigida por Marija Kavtaradze e interpretada por Greta Grineviciute, Kestutis Cicenas, Pijus Ganusauskas, Laima Akstinaite, Vaiva Zymantaite, Mantas Barvicius, Rimante Valiukaite, Ugne Siauciunaite, Mantas Stabacinskas, Dovile Silkaityte, Gediminas Rimeika, Matas Dirgincius, Pau Colera, Isabel Naveira, Tove Skeidsvoll, Dominykas Vaitiekunas, Agniete Lisickinaite, Erika Jocyte, Matthew Woodcock, Martynas Styra, Dainius Armanavicius, Olga Kuzmina Davliasevic, Vidas Bizunevicius, Nijole Meskyte Misiuniene y Egle Poskeviciute.  La película se estrena en España el 19 de enero de 2024 de la mano de Surtsey Films.

Crítica de ‘Slow’: Una hermosa y atípica historia de amor

Intrigante y hermosa

En mi opinión falta una vocal en el término LGTB+, la A de asexualidad. Las personas asexuales se caracterizan por no sentir deseo por otras personas. Esa carencia de deseo no significa que no puedan entablar relaciones románticas, casarse o establecer familias. No obstante, les puede resultar difícil ser comprendidos y establecer relaciones románticas con personas que no pertenecen a esta orientación.

Esto es lo que nos presenta Slow. Elena y Dovydas se conocen, y los dos sienten algo muy especial el uno por el otro. El reto es la diferencia entre ellos, siendo Dovydas asexual y Elena una mujer sexualmente activa y libre.

Slow es una película intrigante y muy hermosa. Trata un tema espinoso, bastante desconocido, que contrasta con la fuerte sexualización de la sociedad y los medios audiovisuales. La película muestra la fuerza de otros aspectos de las relaciones amorosas, los gestos afectuosos, el romanticismo y la complicidad, estando rodada con inteligencia y sensibilidad, y comunicando muchas cosas más allá del guion. Para expresar conceptos y sentimientos sutiles, la directora emplea imágenes y metáforas alrededor de la pareja de enamorados.

De esta forma, no es casualidad que Dovydas sea intérprete de lengua de signos. Las personas sordas están privadas de un sentido que otras personas sí tienen, pero pueden comunicarse, tener vidas plenas y, como nos muestra Slow de manera brillante, incluso bailar. Elena y Dovydas, de forma similar, quieren encontrar una especie de traducción, de signos, de lenguaje común que les permita crear un espacio compartido.

La danza se utiliza también para comunicar sentimientos y emociones de principio a fin en Slow. De una manera intuitiva y fascinante, entendemos que Elena danza, a veces, como dando expresión a su dolor, otras veces en una explosión de alegría. Y en una bellísima escena, los amantes bailan juntos desde la distancia, sin tocarse, en un claro símbolo de la manera en la que se aman.

Crítica de ‘Slow’: Una hermosa y atípica historia de amor

Fotografía cálida, banda sonora llena de matices

Destaca en Slow la fotografía, cálida, casi acariciante, y transmite cercanía, sobre todo en cuanto se refiere a Elena, su vibrante naturaleza y su enamoramiento. Un magnífico complemento es la banda sonora, llena de mensajes y de matices, que acompaña tanto la pasión con la que vive Elena su vida, o el romanticismo de la relación que tiene con Dovydas.

La pareja central de Slow está muy bien elegida, e interpretan sus papeles de manera deslumbrante y conmovedora. Dovydas (Kestutis Cicenas), alto, atractivo, pero de aspecto frágil, es un personaje complejo y lleno de matices, muy asertivo en cuanto a su asexualiidad, aunque también inseguro al intuir que la mujer a la que ama le falta algo. Elena (Greta Grineviciute) no tiene la figura etérea de una bailarina de ballet, es una mujer fuerte y vital, que quiere sinceramente una relación con Dovydas tal como es, pero en cierto modo siempre espera y desea que cambie.

Slow, fiel a su nombre, transcurre a un ritmo pausado y suave, incluso a veces recreándose en su misma lentitud. Es una historia de amor muy hermosa, emocionante y triste, tan diferente de otros dramas románticos como plena de dolorosa realidad.


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Slow

8

Puntuación

8.0/10

2 COMENTARIOS

  1. SLOW
    Cine de SUNDANCE
    Es la historia de una relación de pareja compleja. No sabemos si son características sacadas de la realidad o están preparadas ex profeso para el guion. Me inclino por una historia de ficción en un marco pretendidamente artístico. Unas relaciones humanas excesivamente simplificadas en su presunta complejidad. Unas veces la coreografía de la danza y otras el lenguaje de los signos desorientan al espectador. La atracción sexual entre hombre y mujer no es una atracción amorosa parece decir la historia.
    El posible contacto solo está esbozado. La gramática fílmica y la construcción están conseguidas, pero se quedan en un simple ejercicio de estilo con escasísimas pinceladas psicológicas insuficientes en su muestra de… nada. La directora no muestra en ningún momento dónde ha querido ir o dónde ha llegado. El empleo de las canciones y de los bailes se queda para los diletantes de la danza y de la metacomunicación gestual y de signos. Para el resto, solo verlo.
    Tal vez mostrar que lo que se entiende por amor no es atracción sexual sino más bien una descarga biológica. En esta sociedad que tiende a centrarse en el perdón y las segundas oportunidades con nuevas pedagogías para su aplicación práctica en la vida con el arte de la danza y el lenguaje de los signos como hacen en esta película lituana a la que nos referimos, pueden ser pasos en el nuevo camino
    ¿Lento? Sentimiento lento, sin flechazo. Un sentimiento que necesita una preparación, un acercarse a otro sabiendo que, entre tantas reivindicaciones no se sabe de qué,-ensoñaciones colectivas- existe una personalidad asexuada (congénita, adquirida, voluntaria) aceptada. Apenas se queda en el voyeurismo y sigue en la cultura de la culpa y de lo prohibido. No facilita un posible pretendido acercamiento y queda la insatisfacción de que cada espectador ha asistido a una distinta visión según su propio desconocimiento del tema. De todas formas, si lees esto, acude aunque sólo sea por mera curiosidad y por acercarte a una cinematografía que busca su lugar comercial.

    • Gracias por tu comentario. No estoy de acuerdo con tu valoración, sin embargo, porque yo encuentro esa profundidad en el retrato de los sentimientos que tú pareces echar de menos. Es una película muy hermosa que espero que encuentre más difusión.

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