miércoles, julio 24, 2024

Crítica de ’La noche del 12’: ¿Quién mató a Clara Royer?

Las críticas de José F. Pérez Pertejo:
La noche del 12

La noche del 12, gran triunfadora de los premios César del cine francés llegó a nuestro país el pasado mes de diciembre directamente a la plataforma FILMIN sin pasar por las salas de cine, algo que habla muy bien del instinto de la plataforma y menos bien del criterio de los distribuidores de nuestro país que, en ocasiones, estrenan algunas películas infumables al tiempo que dejan pasar otras muy importantes como la que aquí nos ocupa.

La película, dirigida por Dominik Moll, no engaña a nadie. En su mismísimo inicio, un rótulo indica al espectador que lo que va a ver durante las siguientes dos horas es el desarrollo de la investigación policial de un crimen sin resolver. Aléjense, por tanto, aquellos espectadores que necesiten que las películas tengan un desenlace cerrado en el que todas las piezas encajen a la perfección como las de un mecanismo de relojería suiza. Quédense, sin embargo, los amantes de un buen thriller construido desde la solidez del guion, dirigido con pulso y sentido del género y fantásticamente interpretado por un grupo de actores entre los cuales no figura ninguna de las estrellas internacionales del cine francés (a excepción de la breve aparición de Anouk Grinberg) aunque la mayoría de ellos tiene una sólida trayectoria a sus espaldas.

Y es que a pesar de la incuestionable adscripción al género (policial) del film, lo trascendente de La noche del 12 no es tanto desentrañar las claves del crimen (aunque uno desearía desenmascarar al degenerado que lo comete) como ahondar en el origen de la violencia, en las posibles motivaciones para que un criminal haga lo que hace con Clara Royer (Lula Cotton-Frapier) una chica que regresa sola a su casa por la noche.

Los hechos ocurren la noche del 12 de octubre de 2016 en la comuna de Saint-Jean-de-Maurienne, en el sureste francés. Clara camina por una calle solitaria y graba un video para enviárselo a su amiga Nathalie con quien, supuestamente, iba a pasar la noche. Pocos minutos después, su vida habrá terminado, no es necesario explicar cómo, es mucho mejor que el espectador lo descubra. No muy lejos de allí, en Grenoble, la central de la policía judicial ha celebrado unas horas antes una fiesta de despedida a su jefe que se jubila tras muchos años de servicio dejando su puesto al joven Yohan Vives (Bastien Bouillon). En su primer día como jefe, Yohan habrá de asumir el mando de la investigación del siniestro caso de la joven asesinada la noche anterior.

A partir de aquí, Dominik Moll sigue casi todos los esquemas clásicos del género policial para mostrar al detalle cada momento de la investigación, desde el momento del levantamiento del cadáver hasta el interrogatorio de cada uno de los sospechosos pasando por el difícil trance de dar la noticia a la madre de la víctima. Pero, como se ha dicho al inicio de este escrito, la intención del film no es tanto generar el suspense propio del género como el debate sobre las razones de estos crímenes, porque, como se dice en un momento del film, cualquiera de los interrogados, podría ser el asesino, ya sea por celos, por venganza, por una libido desbocada o por pura depredación.

De fondo (y por momentos en primer plano) está el cuestionamiento de la nauseabunda idea de culpabilizar a la víctima por buscarse lo que le ha ocurrido. Ya saben, la vieja idea de que un hombre que se tira a tres chicas en una noche es un machote y la chica que se acuesta con tres es una fulana. No entro en juicios morales sobre la vida sexual de cada uno porque me trae absolutamente sin cuidado, pero se me presenta de forma diáfana que tirarse a tres en una noche está igual de bien o igual de mal, lo haga un hombre o una mujer. Por lo visto, en pleno siglo XXI, no debe resultar igual de claro para todo el mundo.

Moll no desatiende otros elementos clásicos del género que ponen La noche del 12 en la tradición del polar francés como los tormentosos efectos de los casos en la conciencia de los policías, sus complicadas vidas familiares, la relación entre los compañeros de unidad a caballo entre la camaradería fraternal y la soterrada violencia con la que, en ocasiones, se tratan. Marceau (Bouli Lanners), compañero de Yohan, ejemplifica un claro caso del policía atormentado que llega al límite entre lo que puede y no puede hacerse.

El cierre del caso y su reapertura en 2019 a instancias de una nueva jueza de instrucción (interpretada por la encantadora Anouk Grinberg), nos devuelve a la comisaría tres años después. Nadia (Mouna Soualem) es la primera agente femenina de la unidad y ofrece una mirada diferente, que, entre otras cosas, pondrá sobre una nueva pista. Este tramo final del film insufla un nuevo brío al largometraje y pone al espectador en la duda de si finalmente se resolverá o no.

La noche del 12 ha sido galardonada con seis premios César de la Academia Francesa, los correspondientes a mejor película, mejor dirección para Dominik Moll, mejor actor secundario para Bouli Lanners, mejor actor revelación para su protagonista Bastien Bouillon, mejor guion adaptado y mejor sonido. Desgraciadamente no podrán verla en pantalla grande (salvo que a alguien le de por estrenarla en salas dado su éxito), pero pueden encontrarla en FILMIN.


¿Qué te ha parecido la película La noche del 12?

La noche del 12

7.5

Puntuación

7.5/10

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