Crítica de ‘Trol’: La mitología escandinava al servicio de una ‘monster movie’ clásica

Las críticas de Daniel Farriol:
Trol

Trol (Troll) es una película noruega de aventuras con elementos fantásticos que está dirigida por Roar Uthaug (Tomb Raider, Cold Prey: Fanáticos del Snow) y cuenta con un guion de Espen Aukan (Vikingulven, Kampen), basado en una historia del propio director. La trama nos lleva a lo profundo de la montaña Dovre, donde algo gigantesco se despierta después de mil años de cautiverio. La criatura destruye todo a su paso y se acerca rápidamente a Oslo con unas intenciones inciertas. Está protagonizada por Ine Marie Wilmann (Furia, Viaje sangriento), Mads Sjøgård Pettersen (Ocean Deep, Amundsen), Gard B. Eidsvold (Caza de brujas, Wisting), Kim Falck (Cold Prey 3), Anneke von der Lippe, Fridtjov Såheim, Dennis Storhoi y Yusuf Toosh Ibra. La película se ha estrenado en Netflix el día 1 de Diciembre de 2022.

El monstruo que emerge de unas montañas mitológicas

Trol es una entretenida película de aventuras que asume las formas del kaiju sirviéndose de la mitología escandinava. De ese modo, los protagonistas deberán enfrentarse a un trol que emerge de las profundidades de una montaña cuando esta es agujereada para construir un túnel ferroviario. Es un inicio clásico de eco terror donde comprobamos como las acciones del hombre contra la naturaleza tienen un efecto negativo inmediato que pone en peligro a toda la humanidad. Después de eso no se incidirá demasiado en la crítica social sobre el daño medioambiental que tan graves consecuencias está trayendo a nuestras vidas por el cambio climático, pero ahí queda el apunte en el origen de todo.

Nora Tidemann (Ine Marie Wilmann) es una paleontóloga que trabaja en una excavación para conseguir hallazgos arqueológicos relevantes acerca de seres primitivos que hubieran habitado las montañas noruegas. La afición le viene heredada de su padre, Tobias Tidemann (Gard B. Eidsvold), un hombre cuya mente se nubló por la fantasía de sus teorías y que ahora vive como un huraño en una cabaña aislada. Los dos estaban muy unidos cuando era pequeña, pero ahora no se hablan.

La mujer será inesperadamente requerida por una agencia gubernamental que ha constituido un gabinete de crisis al producirse una explosión de origen desconocido en una montaña del Parque Nacional de Dovre. Es un entorno natural protegido con mucha importancia en el folclore noruego tanto a nivel histórico como por la transmisión oral de leyendas fantásticas relacionadas con los troles. De hecho los noruegos tienen acuñado un dicho popular que se utiliza en política o como lema democrático que hace referencia a ese lugar, «Enige og tro til Dovre faller» (Aceptar y creer hasta que Dovre caiga), frase que se deriva de la firma de la Constitución noruega en 1814.

La eterna lucha entre ciencia y política

En ese contexto que combina historia del país con folclore popular, la protagonista descubrirá unas imágenes grabadas en el momento de la explosión por un grupo de manifestantes ecologistas que contradecirán la versión oficial que la considera producto de una acumulación de gas. Sin embargo, en un fotograma de la grabación puede verse claramente la silueta de una criatura gigantesca emergiendo de las rocas, ¿será un Trol? Como suele pasar tanto en las películas de carácter fantástico como en las que sugieren algún desastre natural, se librará una batalla de ideas contrapuestas entre científicos y políticos, también entre fantasía y realidad.

Nora tendrá algunos aliados para sacar adelante sus teorías y encontrar la manera de detener al gigante que se dirige a Oslo. Recuperará el contacto con su padre que aquí tiene el rol arquetípico del excéntrico con teorías locas que lleva investigando en solitario durante toda su vida y al que, por fin, los hechos le dan la razón. Contará también con la ayuda de un militar, el Capitán Kristoffer Holm (Mads Sjøgård Pettersen), con el que establece una química de atracción especial a primera vista. Y, como no, se unirán a la causa dos encantadores frikis, Andreas Isaksen (Kim Falck), asesor de la Presidencia, y Sigrid Hodne (Karoline Viktoria Sletteng Garvang), experta en informática, ambos realizan el saludo trekkie o vulcano cada vez que se ven. Todos son personajes-cliché mil veces vistos aunque resultan simpáticos y funcionan bien dentro de la película.

Más allá del trol que, en definitiva, en un ser enfadado por lo que le han arrebatado, el verdadero antagonista acabará siendo el Ministro de Defensa (Fridtjov Såheim), un necesario tocapelotas que pondrá todos los impedimentos posibles a cualquier acción porque su visión es la de destruir al «monstruo» a toda costa.

El gigante de roca se alinea con los monstruos clásicos

Trol es una monster movie clásica donde la figura mitológica del folclore escandinavo adquiere similitudes con Godzilla o King Kong mediante referencias explícitas a sus adaptaciones cinematográficas como puede ser la escena de los helicópteros rodeando a la bestia que, sin duda, nos traerá a la memoria la del gorila en el Empire State. Aquí la gracia añadida es integrar elementos derivados de la literatura fantástica noruega dentro de ese universo reconocible del kaiju japonés o del cine de catástrofes. Ahí entran detalles específicos como las referencias al cristianismo como una de las características que alerta la presencia humana al trol o el sugerir que el sonido de las campanas y/o la luz solar son armas más dañinas para el ogro que todas las bombas que se le puedan lanzar.

En ese sentido, la película no es demasiado novedosa y, tal vez, desaprovecha un poco las características ligadas al cuento fantástico para centrarse en un relato de acción más globalizado al estilo de Roland Emmerich y cuyo argumento recuerda demasiado a los otros precedentes monstruosos antes referidos. Si quieres profundizar en el universo de los troles puedes animarte a buscar una curiosa película titulada Troll Hunter (André Øvredal, 2010) que proponía un falso documental sobre unos estudiantes que iban a la caza de troles como si fueran el Yeti para destapar una conspiración gubernamental oculta. El Trol de Roar Uthaug es mucho más inocuo, casi naíf, pero los espectaculares efectos especiales de todas las apariciones del gigante valen por sí solos el visionado de una peli de aventuras con más espíritu familiar que de terror.


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Trol

6.7

Puntuación

6.7/10

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