Crítica de ‘Padre no hay más que uno 3’: En busca del Niño Jesús

Las críticas de José F. Pérez Pertejo:
Padre no hay más que uno 3

Antes de empezar a escribir acerca de Padre no hay más que uno 3 me ha dado por leer lo que escribí hace dos años a propósito de la segunda entrega, más que nada con el fin de no repetirme pues algo me hacía pensar que si me ponía a escribir un preámbulo sobre lo que pienso, iba a decir exactamente lo mismo. Así es. Sigo pensando que Santiago Segura “es el más listo de todos los directores de cine españoles y el que mejor entiende el cine como espectáculo, como entretenimiento, como fenómeno de masas y como industria”.

Una cosa es que las películas de Santiago Segura gusten más o menos y es absolutamente respetable que haya a quien no le interesen lo más mínimo, pero cada vez que escucho a alguien del mundo del cine (sea del sector que sea, incluido el de la crítica) menospreciar la figura de Santiago Segura me pongo de verdadera mala leche. Las películas de Santiago Segura llevan más de una década salvando la taquilla del cine español lo cual redunda en beneficio de todos los sectores. Para que una cinematografía nacional sea potente tienen que existir películas como Alcarràs que cautiven a la crítica y ganen el Oso de Oro del Festival de Berlín (y ojo, no ha funcionado nada mal en taquilla para tratarse de una película de vocación minoritaria) y películas como Padre no hay más que uno 3 que revienten la taquilla, lleven al cine a familias enteras juntas y, lo que es más importante: descubran a los niños que las películas se pueden ver en una sala con una pantalla grande en comunión con otros espectadores y no solo en la tele, en un ordenador, tablet o, peor aún, un teléfono móvil.

Dicho esto, ¿hay por ello obligación de decir que la película es fantástica y no se puede escribir nada en contra? No. Por supuesto. La labor del crítico no es la de palmero y uno de los grandes pecados de la crítica es que con determinadas películas, precisamente por protegerlas, se convierte en “acrítica”. Lo que ocurre es que también es misión del crítico tomar conciencia del tipo de película de la que se está ocupando y tener en cuenta que el público es un sector tan amplio e inabarcable que podría darse el caso de que la película sobre la que está escribiendo no estuviese concebida precisamente para él.

El cine familiar es un género que (como todos) tiene sus particularidades y convenciones. Del mismo modo que ante el cine de ciencia ficción o de fantasía el espectador tiene que suspender su incredulidad, ante el cine familiar hay que hacer concesiones al buen rollo general, las trastadas inverosímiles, las soluciones argumentales de compromiso o los buenos sentimientos como edulcorante final, si uno no es capaz de hacer ese ejercicio lo mejor es sacar una entrada para la película de la sala de al lado.

Padre no hay más que uno 3 retoma la trama un par de años después del final de su antecesora (el tiempo que ha transcurrido entre el estreno de una y otra película). Una nueva criatura ha nacido y el matrimonio formado por Javier (Santiago Segura) y Marisa (Toni Acosta) tiene seis hijos en lugar de cinco. El resto de los niños, como es lógico, ha crecido y la mayor (Martina D’Antiochia) tiene un novio que sería la pesadilla de todo padre (sudores me entran solo de pensarlo) interpretado por El cejas, alguien a quien no pretendan conocer si tienen más de treinta años pero que, por lo visto, es un auténtico fenómeno entre las redes sociales frecuentadas por niños y adolescentes. Los demás siguen respondiendo al perfil con el que fueron creados, la sensatez de Carlota (Calma Segura), el gracejo de Rocío (Luna Fulgencio), las travesuras de Dani (Carlos González Morollón) y la lengua de trapo de Paula (Sirena Segura). Todos ellos cada vez más sueltos y naturales ante la cámara.

El resto de los personajes adultos ya conocidos va teniendo menos presencia aunque siguen apareciendo Leo Harlem, Silvia Abril, Loles León y, como novedad, tenemos a un abuelo deprimido (Carlos Iglesias) al que su mujer acaba de dejar por un hombre veinte años más joven.

Sin salirse del género del cine familiar, la saga Padre no hay más que uno ha ido evolucionando a lo largo de las tres películas desde una óptica más adulta a un cine más orientado al público infantil, si en la primera película el argumento recaía más en problemas adultos como la dificultad de la conciliación familiar con la vida laboral, el desigual reparto de las tareas domésticas, el complicado calendario de las actividades extraescolares, los grupos de whatsapp de padres o la incidencia de los hijos en la vida conyugal, temas todos ellos con los que los padres de familia podían sentirse más o menos identificados, en esta última entrega el protagonismo se ha desplazado rotundamente a los niños (y adolescentes) cuyas aventuras y desventuras ocupan el núcleo central de la trama, una trama de ambientación navideña que gira alrededor de las andanzas infantiles para conseguir una cantidad de dinero necesaria solucionar una travesura sin que se entere su padre.

A partir de este sencillísimo nudo argumental surgen una serie de gags, unos con más gracia que otros, que dan ritmo a una película que, aunque menos tronchante y original que las dos entregas anteriores, sigue siendo lo suficientemente divertida y entrañable para llegar al público al que está dirigida que, como hemos dicho, con cada entrega se acerca más al infantil. Aquí las preocupaciones de los adultos están más orientadas al núcleo familiar y en ningún momento les vemos en sus trabajos, los enredos sentimentales de los abuelos son más una fuente de gags que otra cosa, pero hay que reconocer que algunos funcionan.

Hay en Padre no hay más que uno 3 alguna referencia a La gran familia (Fernando Palacios, Rafael J. Salvia, 1962), otro gran éxito del cine familiar español que terminó por convertirse en saga, no creo que sea la intención de Santiago Segura establecer una comparación, más bien suena a homenaje, pero aunque el referente es lejano en el tiempo y en calidad, bien podría considerarse la saga Padre no hay más que uno como una actualización al siglo XXI de aquellos (¡tan distintos y tan iguales!) problemas familiares a los tiempos del tik-tok y sus likes, el trap, los coches familiares, las extraescolares por doquier, los grupos de whatsapp y la imposible conciliación familiar. Es evidente que Santiago Segura conoce el tema que trata aunque lo someta a las distorsiones de la comedia familiar. Si algo se echa en falta en esta tercera parte es un poco más de la mala leche que, dentro del buen rollo, estaba presente en la primera parte.

Padre no hay más que uno 3

6

Puntuación

6.0/10

7 comentarios en «Crítica de ‘Padre no hay más que uno 3’: En busca del Niño Jesús»

  • el 18 julio, 2022 a las 09:03
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    Aunque no me gusta nada el cine de Segura te agradezco la argumentación de la importancia de sus películas, tengo que darte la razón, aún así no iré a verla 😅 y ¿de verdad se puede llamar alguien Calma o Sirena Segura?

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  • el 19 julio, 2022 a las 14:55
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    Hola no me e visto aun la pelicula pero esta chula e visto el trailer

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  • el 19 julio, 2022 a las 23:49
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    Muy floja, argumentación muy debil, SE ME HIZO LARGA, el tema ya no da mas de si

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    • el 21 julio, 2022 a las 00:13
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      ESPECTACULAR, no tengo más palabras, tiempo justo, los actores muy graciosos, la recomiendo 100%, una obra de arte.

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  • el 21 julio, 2022 a las 00:34
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    Yo soy amante del cine familiar-comedia, y concuerdo en que Santiago Segura la pegó con esta tres pelis. Sus hijas actuando son hermosas y sus verdaderos nombre atractivos. Apuesto por Luna Fulgencio, tiene un maravilloso recorrido en este mundo del cine.

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  • el 30 julio, 2022 a las 14:48
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    Personalmente, opino que una de las mejores partes de esta tercera película es el mismísimo final, con los gestos de Empatía 👍🏻👍🏻👍🏻

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