Crítica de ‘Mentes maravillosas’: Risas y pompas fúnebres

Las críticas de Laura Zurita:
Mentes maravillosas

Louis dirige una funeraria. Soltero empedernido, vive dedicado a su trabajo. Por una casualidad de la vida, se cruzará con Igor, un espíritu agudo en un cuerpo minusválido a causa de una parálisis cerebral. Igor reparte verduras ecológicas mientras pasa su tiempo libre leyendo a Sócrates, a Nietzsche y a Spinoza. Juntos emprenderán una ‘road movie’ en el coche fúnebre de Louis para transportar el cuerpo de la difunta Madeleine al lugar donde debe ser enterrada. En este recorrido salpicado de encuentros, Louis e Igor irán conquistando la libertad sobre la mirada de los demás y aprendiendo a amar la vida tal y como llega, liberándose de uno mismo.

Mentes maravillosas ha sido dirigida por Bernard Campan y protagonizada por él mismo junto a Alexandre Jollien. La vimos en un preestreno organizado por la distribuidora, Caramel Films, en en Instituto francés de Madrid. La película se estrena en España el 13 de mayo de 2022.

Road movie en coche fúnebre

La misma descripción de Mentes maravillosas da muchas pistas sobre la película. La idea de una road movie en un coche fúnebre es divertida de una manera chocante, y aunque ya sepamos el origen y adivinemos el destino (se ve venir), lo importante es disfrutar del viaje. Y desde luego que lo disfrutamos. La pareja protagonista son buenos amigos en la vida real, y eso se percibe en la química que hay entre ellos, ese hilo de simpatía que fluye incluso involuntariamente en ciertas situaciones. Los dos interpretan con muy buen humor y mucho entusiasmo, y esa energía es contagiosa y vivificante.

Bernard Campman empieza la película como un empleado de pompas fúnebres modélico. Eficaz, atento, discreto, comprensivo y hasta condescendiente. Sabe hacerse invisible, con toda su discreción, con su eterno traje negro. Hasta vive en el primer piso de su negocio de pompas fúnebres. Lo que sospechamos a veces es que sea invisible para sí mismo, que de tanta indiferencia a la muerte a su alrededor vaya quedando un poco muerto por dentro. Un viaje a Francia, sin embargo, rompe su rutina.

Alexandre Jollien es escritor y filósofo, y padece de parálisis cerebral en la vida real. Conoce de primera mano los problemas e impedimentos que tiene en la vida real, por lo que puede exponerlos sin tabúes ni paliativos, con una franqueza desarmante, en la que hay mucha chispa, pero también tristezas personales. Sus declaraciones sobre los años que pasó en una institución donde nadie lo quería se siente como verdadero recuerdo y una crítica a cierta manera de entender el cuidado a personas dependientes.

Viaje interior y físico cargado de humor

Igor puede permitirse hacernos sonreír con bromas relacionadas con su discapacidad, sin que nadie se sienta ofendido por ello. Igor está muy vivo, es curioso, sociable y muy alegre, y esa genuina alegría se extiende a su alrededor. Pero esta alegría no proviene de la falta de reflexión. Igor piensa, y mucho, sobre la vida. Hace comentarios, más o menos oportunos, sobre distintas ideas de la vida y de la muerte de distintos filósofos. Es chocante que una persona a la que muchos creen de pocas luces vaya por el mundo citando a Descartes y a Spinoza, sobre todo porque lo que dice se puede aplicar de manera sutil y compleja a las situaciones en las que se encuentra, pero de modo tan divertido que nos lo tomamos con buen humor.

Con estos ingredientes tan disímiles, y de una manera rocambolesca, empieza un viaje que, como en todas las road movies, es tanto un viaje interior como un traslado físico. El humor es chispeante y genuinamente divertido, las peripecias de los protagonistas se cuentan con muy buen ritmo, y hay entretenimiento y diversión en cada momento. No es fácil llevar a buen puerto las comedias y hacer reír al público de buena gana, se dice a menudo. No cabe la menor duda de que esta película lo consigue, como también consigue que salgamos de la sala con buen humor, y quizás un poco menos proclives a juzgar a las personas por su primera impresión. Personalmente, aunque ya se viera venir el desenlace, yo hubiera preferido un minuto final más contenido, menos obvio, pero ese cierre es claramente una decisión de los directores y hay que respetarlo. Un momento un poco bajo en una película tan satisfactoria se perdona fácilmente.

En resumen, Mentes maravillosas es una comedia divertida y llena de reflexiones sobre la vida, que nos recuerda que esta merece la pena ser vivida y que no hay que juzgar a los demás a la ligera


¿Qué te ha parecido la película? 

7

Puntuación

7.0/10

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