Crítica de ‘Alcarràs’: Maravillosa en fondo y forma

Las críticas de Laura Zurita:
Alcarràs

Después de ochenta años cultivando la misma tierra, la familia Solé se reúne para realizar juntos su última cosecha. En palabras de su directora: «Se trata de una historia sobre la pertenencia a una tierra, a un lugar. Un drama sobre las perpetuas tensiones generacionales, la superación de antiguas tradiciones y la importancia de la unidad familiar en tiempos de crisis.»

Dirigida por Carla Simón, Alcarràs está interpretada por Jordi Pujol Dolcet, Anna Otín, Xenia Roset, Albert Bosch, Ainet Jounou, Josep Abad, Montse Oró, Carles Cabós y Berta Pipó. La película se estrena en cines españoles el 22 de abril de 2022 de la mano de Avalon y pudimos verla en un preestreno organizado por la distribuidora.

Una historia local y universal

Hay películas en las que el argumento es profundo y lúcido, pero en las que las formas son planas o, sencillamente, inadecuadas. Otras, en cambio, se basan en ideas superficiales o deshilvanadas, pero tienen una gran belleza plástica. Y, las mejores, en las que el fondo y la forma están en sintonía, se refuerzan y complementan, nos llevan al paraíso cinéfilo. Alcarràs es una de ellas.

En apariencia es una película sencilla sobre gente sencilla en una situación difícil, que se cuenta en pocas palabras. Pero es necesario mucho trabajo y muy buen hacer para que todo parezca tan fácil y fluido. El talento de Carla Simón ya era muy evidente en Verano 1993, cinta en la que ya mostraba una gran sensibilidad a la hora de hacer cine íntimo y delicado. En Alcarràs la directora ha madurado y demuestra, además, que puede gestionar muchos personajes de forma simultánea y centrarse en una historia pequeña, que se entiende claramente, y a partir de la cual crear un drama de gran profundidad emocional.

Actores no profesionales con talento innato

Los actores no son profesionales, pero no podría imaginarse mejor familia Solé. Un excelente trabajo de reparto y de dirección de actores han complementado el empaque natural y el talento innato de los actores, que interpretan con autenticidad y soltura. Al ser una película coral, se les da importancia a todos los caracteres y todas las historias. Unos pocos toques bastan para crear una persona, y descubrirla en su contexto. Un ejemplo es un momento en el que aparentemente no pasa nada:  La familia está reunida y la madre canta  ”Yo no soy esa”, de Mary Trini, y en unos pocos minutos tenemos un retrato de la mujer, de su generación y de las relaciones en la familia, una escena de pura poesía sin que nadie diga más que un par de frases.

El guion es simple, no hay grandes discursos, y a veces parece básicamente improvisación. No es esta película de grandes monólogos ni diálogos impolutos, el juego de miradas y gestos entre los personajes es mucho más importante, como en la vida misma.

La acción es muy local, tiene lugar en un pueblecito de Lérida, y casi toda en los confines de la finca familiar. Y, sin embargo, a su manera sencilla y sin pretensiones, Alcarràs trata temas universales: el juego de los niños, las rencillas económicas dentro de las familias, o los cambios inevitables en los estilos de vida cuando eso que llamamos progreso empuja.

Película para la gran pantalla

La fotografía es sensual, magnífica y hace evidente que la película está pensada para verse en una gran pantalla y dejar que el espectador se sumerja en el ambiente. La película transcurre en uno de esos largos veranos de la infancia, y en las imágenes se captura esa luz tan especial del verano, la textura de los melocotones y casi el tacto del aire cálido.

La economía de medios para comunicar las grandes líneas del argumento es muy elegante.  Al principio de la película vemos a los niños jugando a la guerra (no es casualidad) en un coche abandonado que es su mejor juguete. Una grúa se lo lleva, sin más comentarios, en un plano que se evocará más tarde, cuando veamos el desenlace de la película. Así de simple, y de conciso, se puede anunciar lo que viene sobre la familia, sin destripes ni golpes de efecto.

El que la naturaleza este en todo su esplendor sirve de contraste entre los campos y las nuevas placas solares más evidentes. Para nosotros, como para el padre, las placas (que por otra parte son tan ecológicas y razonables) se convierten en un símbolo de la lógica económica que amenaza el modo de vida familiar. El padre aquí se convierte en una figura de resistencia, al mismo tiempo Don Quijote y Sancho Panza, y su pelea con los gigantes fotovoltaicos da lugar a situaciones divertidas, pero también, a un nivel más profundo, conmovedoras, de un hombre que lucha, en realidad, contra el futuro.

Alcarràs es una película maravillosa, en el fondo y en la forma.


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Alcarràs

8.5

Puntuación

8.5/10

2 comentarios en «Crítica de ‘Alcarràs’: Maravillosa en fondo y forma»

  • el 2 mayo, 2022 a las 15:30
    Enlace permanente

    pelicula aburridisima en todos los aspectos,sólo superada por el desastre El arbol de la vida

    Respuesta
    • el 2 mayo, 2022 a las 23:10
      Enlace permanente

      Menudo Troll estas hecho , en youtube en webs de cine etc , etc, te has dedicado a dejar este mismo comentario sin ningún argumento, al parecer tienes algo personal contra esta película , es casi enfermizo .

      Respuesta

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