Crítica de ‘Sin salida (Follow Me)’: Más juegos de escape mortales

Las críticas de Daniel Farriol:
Sin salida
(Follow Me / No Escape)

Sin salida (Follow Me) es un thriller de supervivencia estadounidense escrito y dirigido por Will Wernick (60 minutos para morir, Quédate en casa). La historia sigue las peripecias de un influencer de internet que se ha hecho famoso grabando situaciones extremas a lo largo del mundo. En esta ocasión, junto a su inseparable grupo de amigos, viaja a Moscú para participar en una Escape Room hecha a su medida que promete ser la experiencia más espeluznante que ha vivido nunca. Está protagonizada por Keegan Allen (Walker, Mudanza por amor), Holland Roden (Ted Bundy: American Boogeyman, Escape Room 2: Mueres por salir), Ronen Rubinstein (Smiley Face Killers, 9-1-1: Lone Star), Denzel Whitaker, Pasha D. Lychnikoff, Emilia Ares Zoryan, Kimberly Quinn y Dimiter D. Marinov. La película se ha estrenado en Movistar + el día 11 de Marzo de 2022.

El lío de los títulos y de los juegos de escape

Es difícil seguirle la pista a una película que cambia constantemente de título según las circunstancias o el país donde se proyecta/emite, ese es el caso del último trabajo de Will Wernick que originalmente se dio a conocer internacionalmente como Follow Me, después algunos países decidieron añadirle un hashtag delante #FollowMe y al final en Estados Unidos la productora prefirió cambiarlo por uno tan poco creativo como No Escape que, a su vez, ha hecho que se modifique el título en España en su estreno en plataformas por la traducción directa de Sin salida (no sé cuántas películas existen ya bajo ese título). Un auténtico despropósito.

Al pobre Wernick ya le pasó algo similar con su ópera prima de bajo presupuesto 60 minutos para morir (2017) que originalmente se titulaba Escape Room, cambiando en muchos países cuando se tuvo constancia del proyecto de Adam Robitel de igual título y temática similar que sería distribuida por la gigante Columbia. También es verdad que el director no lo pone fácil y sus tres películas filmadas hasta la fecha tienen puntos en común relacionados con el encierro y los juegos de escape, de hecho, esta Sin salida iba a ser una secuela directa de su película de 2017, pero para no saturar el mercado se decidió implementar otros temas más allá del juego como la influencia que ejercen las redes sociales en nuestra toma de decisiones o la violencia que se consume a través de una pantalla.

«Oro parece, plata no es»

Sin salida es un thriller de terror que no oculta sus referentes. Will Wernick a menudo menciona a David Fincher como su verdadera inspiración, aunque su película acaba siendo una descarada combinación entre la saga Escape Room, la saga Saw y la saga Hostel, donde abundan los juegos macabros que van transformando el suspense inicial en un torture porn con menos gore del esperado, eso sí, con evidentes reminiscencias de una película sobre un «juego» que no desvelaremos para no estropear el final a los que no se lo vean venir desde el principio, aunque como dice aquella popular adivinanza «Oro parece, plata no es. Quién no lo adivine, muy listo no es».

La historia de Sin salida nos presenta en el primer acto a un repelente influencer, Cole (Keegan Allen) que se gana la vida grabándose mientras viaja por el mundo acometiendo aventuras extremas. En esta ocasión, junto a su reducto grupo de amigos, ha preparado un viaje a Moscú donde les espera una exclusiva Escape Room que les tiene preparada Alexei (Ronen Rubinstein), el cuál les promete una experiencia espeluznante que siempre es diferente y se adapta a las características de la persona que juega. Como es obvio, la cosa se torcerá y el juego se convertirá en una lucha macabra por la supervivencia.

La primera media hora es bastante aburrida y poco halagüeña, pero la cosa se anima en la parte central con los juegos de escape (o más bien de tortura) a los que son sometidos los odiosos personajes. Lo siento, es un placer culpable ver sufrir a este tipo de individuos tan superficiales, incluso se echa en falta la casquería que sí encontramos en la nueva secuela de La matanza de texas (David Blue García, 2022) para que el disfrute fuera completo. Ahí es dónde Will Wernick se muestra más efectivo y consigue inyectar en la acción una buena dosis de adrenalina a través de un montaje ágil y el habitual suspense que siempre se crea con una cuenta atrás. Por desgracia, esa parte es corta y cuando los juegos se convierten en una huida real, la cosa se vuelve más rutinaria y, sobre todo, previsible (lo que debilita mucho la intriga), aunque no deja de ser un producto palomitero eficazmente entretenido hasta llegar a su abrupto final.


¿Qué te ha parecido la película?

Sin salida

5.8

Puntuación

5.8/10

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