Centenario Ava Gardner: Crítica de ‘Mundos opuestos’ (1949)

Las críticas de Daniel Farriol:
Centenario Ava Gardner
Mundos opuestos (1949)

Mundos opuestos (East Side, West Side) es un melodrama romántico estadounidense dirigido por Mervyn LeRoy (Quo Vadis, Mujercitas), con guion de Isobel Lennart (Levando anclas, Funny Girl) adaptando una novela de Marcia Davenport (El valle del destino). La historia nos muestra a una dama de la alta sociedad neoyorquina y a su esposo, un prestigioso abogado, que ven cómo su matrimonio se tambalea cuando él cae en los brazos de una seductora mujer. Está protagonizada por Barbara Stanwyck, James Mason, Ava Gardner, Van Heflin, Cyd Charisse, Nancy Reagan, Gale Sondergaard y William Conrad.

Amores no correspondidos

Mundos opuestos es un melodrama de romances cruzados no siempre correspondidos que realiza un retrato crítico sobre la superficialidad de la clase alta neoyorkina de posguerra y que contiene un giro criminal inesperado en la parte final. El film retrata el conflicto matrimonial existente entre Jessie (Barbara Stanwyck) y Brandon Bourne (James Mason) que, pese a guardar las apariencias ante el exterior, están pasando por una crisis profunda de confianza tras la infidelidad cometida por el hombre que cayó rendido en los brazos de Isabel Lorrison (Ava Gardner). La mujer sigue amando a su esposo y ha decidido darle una segunda oportunidad para mantener el matrimonio a flote con el resquemor interno que aún producen las heridas, pero conservando la esperanza de que conseguirá enderezar su actitud y que todo se mantendrá estable tras haberse marchado Isabel de la ciudad.

Sin embargo, cuando las aguas están calmadas, una llamada de teléfono silenciosa será el preludio amenazante del regreso de la amante para dinamitar nuevamente sus vidas. Brandon es un mujeriego adicto al sexo que ahora se contenta con flirtear con otras mujeres en locales nocturnos, pero con Isabel es distinto y se convierte en un hombre enfermo incapaz de resistirse a la presencia de la seductora mujer, así que tras volverla a ver reanudará una relación extramatrimonial tóxica que pondrá en riesgo su enlace con Jessie. La cosa se complicará aún más con la llegada a la ciudad de Mark Dwyer (Van Heflin), un policía que mantiene una relación afectiva con una ingenua joven llamada Rosa Senta (Cyd Charisse), mucho menor que él, pero que enseguida quedará prendado de los encantos de Jessie, a la que cortejará de forma discreta ofreciéndole un hombro sobre el que la mujer pueda encontrar consuelo. Las interrelaciones de todos los personajes están basadas en el amor-deseo no correspondido, en observar con devoción a alguien que, a su vez, está pendiente de alguien más.

La confrontación Ava vs. Barbara

Mundos opuestos no está considerado uno de los melodramas más notables de Mervyn LeRoy, en realidad, la adaptación de novela de Marcia Davenport se siente demasiado telenovelesca y muy distante en su elíptica plasmación de las bajas pasiones. Tampoco se incide lo suficiente en las desigualdades sociales existentes en una misma ciudad, algo que remarca el título original, aunque pueden adivinarse los contrastes de actitud de ciertos personajes de clase alta como Jessie y Brandon con otros que son de procedencia más humilde como Rosa Senta, Dwyer o Isabel. Era un aspecto que debería haber tener mayor cabida en el desarrollo de la historia para darle una dimensión más profunda que permitiera reflexionar sobre el ejercicio de poder o la diferencia de oportunidades como embrión para algunos conflictos posteriores.

El verdadero morbo que tiene la película llega al disponer juntas en pantalla a Barbara Stanwyck, como abnegada esposa de educación exquisita, y Ava Gardner, como amante asertiva que nubla el juicio de Brandon y lo atrae como la luz a un mosquito. Ambas solo comparten una tensa escena en la que nuestra homenajeada se comporta como una auténtica arpía de modales asilvestrados. Seguro que muchos vieron en ese momento una extensión de la vida real si tenemos en cuenta que, por aquel entonces, había rumores bastante fundados sobre el posible affair entre Ava y el actor Robert Taylor, marido de Stanwyck, tras haber compartido cartel ese mismo año en Soborno (Robert Z. Leonard, 1949).

Ava Gardner asume aquí con naturalidad su rol de «la otra», la amante, la mala, la femme fatale, una leyenda que le acompañaría dentro y fuera de la pantalla durante gran parte de su carrera debido al carácter díscolo de la actriz junto a su largo historial de escándalos y aventuras sentimentales. En esta ocasión tiene una participación secundaria que, sin embargo, la hace sobresalir en cada una de sus intervenciones.

Los personajes femeninos

Mundos opuestos es un filme, tal vez, perjudicado en exceso por el paso del tiempo al incorporar cierto enfoque moralista selectivo (el destino castigador para el personaje de Isabel, no tanto para Brandon) e, incluso, hay un tono demasiado aleccionador que se desprende de diálogos discursivos (más bien monólogos) escritos para algunos personajes. Aún así, el guion de Isobel Lennart ofrece, al menos, una visión matizada sobre el comportamiento femenino donde la rivalidad por obtener el favor masculino no es siempre una lucha de barro. Ahí destaca la encantadora Cyd Charisse como Rosa Senta, una chica de origen humilde que pasa de tener una actitud completamente infantil en la idealización de su amor hacia Dwyer a un comportamiento posterior mucho más maduro al aceptar sin histerismos los verdaderos sentimientos de él y apostar por la sororidad con Jessie para salvaguardar su amistad. Pese a lo rancio de algunos prospectos propios de la época, todos los personajes femeninos tienen un fuerte peso en la historia, no es casualidad que la guionista y la novelista sean mujeres.

La película en sí carece de la oscuridad y de la pulsión sexual que definen al personaje interpretado por James Mason. Eso hubiera incrementado la carga dramática cuando el guion vira hacia el enigma criminal, pero Mervyn LeRoy prefiere apostar por un melodrama de corte más anodino que utiliza la infidelidad como reflejo de la hipocresía de las clases altas de la sociedad, sin escarbar demasiado en el asunto. Mundos opuestos es un filme correcto, con un gran reparto, que puede ser recordado tanto por la sinfónica banda sonora del prolífico Miklós Rózsa como por el elocuente enfrentamiento escénico ya comentado entre Ava Gardner y Barbara Stanwyck.


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Mundos opuestos

6.7

Puntuación

6.7/10

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