Crítica de ‘Oscura verdad (False Positive)’: La semilla de Nunca Jamás

Las críticas de Daniel Farriol:
Oscura verdad (False Positive)

Oscura verdad (False Positive) es un thriller psicológico estadounidense dirigido por John Lee (The Flamingo Thief, Search Party). El guion está escrito por la actriz protagonista Ilana Glazer (Broad City, Hack Into Broad City), adaptando una historia original del propio John Lee y Alissa Nutting (Teenage Euthanasia, Made for Love). La historia sigue a la pareja formada por Lucy y Adrian que llevan dos años intentando tener un hijo sin éxito. Deciden recurrir al doctor Hindle, especialista en fertilidad, para que Lucy se someta a una inseminación artificial que le dejará embarazada de trillizos. Ante un embarazo de alto riesgo, deberán tomar una difícil decisión que conllevará consecuencias inesperadas.

Está protagonizada por Ilana Glazer (Time Traveling Bong, Una noche fuera de control), Pierce Brosnan (Ladrones de élite, La conspiración de noviembre), Justin Theroux (The Leftlovers, La costa de los mosquitos), Gretchen Mol (Palm Trees and Power Lines, Nightflyers), Josh Hamilton, Zainab Jah, Sophia Bush, Lucy Walters y Sabina Gadecki. La película se ha estrenado directamente en diversas plataformas como Amazon Prime Video, Rakuten TV, iTunes, Apple TV+, Orange, Google Play, Filmin y Vodafone el día 21 de Febrero de 2022.

Dualidad desconcertante

Durante gran parte del metraje en Oscura verdad (False Positive) parecen convivir dos películas muy diferentes que nunca logran imponerse la una a la otra. Comedia satírica vs. terror corporal; crítica social vs. alienación psicológica; texturas de Serie B vs. producción de qualité A24. Es una sensación extraña de dualidad constante que se reafirma a través de una puesta en escena con multitud de imágenes quebradas o que utilizan los cristales/espejos como parte de un escenario que divide la realidad y lo imaginado en un mismo plano narrativo.

La historia se centra en la pareja formada por Lucy (Ilana Glazer) y Adrian (Justin Theroux) que llevan dos años intentando tener un hijo sin conseguirlo. Deciden acudir a la clínica del Dr. Hindle, experto en reproducción asistida, para someter a la mujer a un tratamiento de fertilización revolucionario que obtendrá el éxito deseado en el primer intento. Sin embargo, ahí comienzan las complicaciones. Por un lado, los futuros papás deberán tomar una decisión complicada respecto a la reducción embrionaria selectiva al quedarse embarazada de trillizos (dos gemelos varones y una niña), eso la convierte en una gestación de alto riesgo debido a la edad de la madre que ya supera la treintena. Por otro lado, la mujer experimentará unas extrañas visiones en el momento de la inseminación que le harán sospechar que hay algo oscuro tras la perfecta fachada del doctor y su clínica.

Lucy, la Rosemary de nuestro tiempo

Hay muchas cosas interesantes a comentar bajo el horrendo título español de Oscura verdad que parece extraído directamente de la sobremesa de cualquier domingo televisivo sobre el que bromearía el tuitero @PeliDeTarde, aunque no es mucho mejor el original False Positive que parece indicar que nos encontramos frente a un filme sobre la pandemia por COVD-19. En realidad, esta película dirigida por John Lee es una incursión atípica en el terror cotidiano que toma el embarazo y los cambios que produce en una mujer como eje para desarrollar una historia con distintas ramificaciones que critican el machismo estructural o las prácticas abusivas de algunas clínicas de fertilidad.

La referencia más evidente que hallamos en la película es La semilla del Diablo (Roman Polanski, 1968), ya que ambas comparten una estructura parecida en la configuración de una atmósfera tóxica en torno a la mujer embarazada, aunque luego vayan por caminos distintos. El guion de Ilana Glazer (que también es la protagonista) apuesta por el sarcasmo en su particular enfoque sobre esas cuestiones, aunque no equilibra del todo la manera en que se utiliza a lo largo de la trama. Así pues, convierte el embarazo en una pesadilla femenina sobre una mujer que debe aceptar los cambios en su cuerpo al mismo tiempo que todos a su alrededor (especialmente hombres) buscan la manera de imponer su propio criterio sobre las decisiones personales que le corresponderían tomar a ella. Si la protagonista de Prevenge (Alice Lowe, 2016) se rebelaba contra todo eso a través de unos impulsos asesinos dictados por la voz de su hijo no nato, la Lucy de Oscura verdad (False Positive) tardará bastante más en reaccionar a la hostilidad del entorno, cayendo en una deriva mental que la conduce hacia la paranoia y la desconexión con la realidad.

Momnesia y masculinidad tóxica

El punto de vista principal de Oscura verdad (False Positive) es el de la propia Lucy, lo que permite al director planificar muchas escenas desde la confusión que existe en su cabeza entre realidad e imaginación. Es una preparación lógica para que la locura del tercer acto tenga un sentido onírico interpretable por parte del espectador más cerebral. Desde la primera imagen de la película en la que vemos a una Lucy cubierta de sangre caminando absorta por las calles de Nueva York, ya se nos advierte de cómo va a terminar la cosa, así que no entiendo a la gente que se sorprende del cambio de registro que nos lleva de un thriller psicológico con tintes cronenbergianos hacia una violencia visceral más propia del cine de explotación al que ya homenajeaba recientemente James Wan en la festiva y alucinante Maligno (2021).

Es un desenlace en el que John Lee y Ilana Glazer dan rienda suelta a toda su mala baba concentrada hasta entonces en afiladas críticas (a veces demasiado evidentes) hacia la masculinidad tóxica, la cultura de la violación o la mala praxis en el tratamiento hospitalario. La palabra momnesia (pérdida de memoria temporal durante el embarazo) se pronuncia varias veces durante la película para contrarrestar las dudas e incertidumbres con las que lidia la mujer durante su estado de gestación, es una forma de escenificar el maltrato psicológico a la que es sometida para ningunear sus opiniones y decisiones que la conducen a la locura.

Un desenlace controvertido

(¡Cuidado, hay spoilers a partir de aquí!)

Es ahí cuándo cobra sentido ese desenlace con los bebés que salen volando por la ventana o el feto de Wendy cobrando vida al ser amamantado. Son imágenes creadas en la mente de la mujer a partir del cuento original de «Peter Pan» de James Matthew Barrie, mucho más oscuro y simbólico de lo que se transmitió popularmente a través de la adaptación animada de Disney. No es un final apto para todos los públicos, pero incluso ahí vuelve la dualidad referida al inicio de esta reseña al no atreverse a llevarlo a cabo hasta las últimas consecuencias (el asesinato de los bebés al final no es tal). Aún así, hay imágenes suficientemente perturbadoras que hay que aplaudir por su valentía. Menos conseguida me parece la secuencia anterior con el asalto a la clínica que introduce unos chascarrillos de humor que te sacan de la acción. Son demasiados volantazos en el tono de la película para verla con la continuidad que requiere una obra.

Oscura verdad (False Positive) es un filme irregular, insatisfactorio y torpe en muchos momentos, incluso con evidentes agujeros de guion (¿qué hace aún ahí la bolsa con la placenta y el feto?) que, sin embargo, nos tiene reservados algunos momentos subyugantes y encuadres de cámara brillantes que trascienden lo que sería una simple película de sobremesa. No hay que olvidar que el director de fotografía es el polaco Pawel Pogorzelski, responsable nada menos de Hereditary (Ari Aster, 2018), Midsommar (Ari Aster, 2019), Mona Lisa and the Blood Moon (Ana Lily Amirpour, 2021) o Fresh (Mimi Cave, 2022). Además, Pierce Brosnan hace uno de sus papeles más destacados en toda su carrera como ese siniestro mad doctor bajo la apariencia de un hombre encantador y educado. Sin duda, Oscura verdad (False Positive) no se convertirá en un icono del terror en el futuro, pero al menos arriesga y se mete en charcos de barro que la hacen destacar ante productos del género mucho más conservadores o autocomplacientes.


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Oscura verdad (False Positive)

6.6

Puntuación

6.6/10

Un comentario en «Crítica de ‘Oscura verdad (False Positive)’: La semilla de Nunca Jamás»

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