Crítica de ‘Mi gran amiga Ana Frank’: Las niñas con el pijama de rayas

Las críticas de Daniel Farriol:
Mi gran amiga Ana Frank

Mi gran amiga Ana Frank es un drama neerlandés inspirado en hechos reales que está dirigido por Ben Sombogaart (Mujeres de la noche, Rafaël). El guion corre a cargo de Marian Batavier y Paul Ruven (Missing!, The Surrender), adaptando las memorias de Hannah Goslar. La historia nos muestra la amistad de Hannah y Ana desde la ocupación nazi en Ámsterdam hasta su desgarrador reencuentro en el campo de concentración de Bergen-Belsen. Está protagonizada por Josephine Arendsen (Mi semana extraordinaria con Tess), Aiko Beemsterboer (Shit Happens, Vechtmeisje), Björn Freiberg, Roeland Fernhout, Hans Peterson, Zsolt Trill, Stefan de Walle y Lottie Hellingman. La película se ha estrenado en España a través de Netflix el día 1 de Febrero de 2022.

Ana Frank vista por su amiga Hannah Goslar

Mi gran amiga Ana Frank es una nueva película sobre la icónica figura de la niña judía convertida en símbolo antisfascista a través de un diario que se convirtió en best-seller. Sus pensamientos escritos fueron divulgados en público en el año 1947, dos años después de su muerte, y han sido desde entonces un referente en la memoria histórica colectiva para describir la sinrazón y los horrores de la guerra que provocó el nazismo. Precisamente, el año pasado se presentó la película de animación ¿Dónde está Ana Frank? (Ari Folman, 2021) que buscaba darle una vuelta de tuerca a una historia tan conocida utilizando como punto de vista el de Kitty, la amiga imaginaria a la que Ana escribía cartas para expresar sus sentimientos sobre lo que sucedía a su alrededor.

Esa película de animación tenía un enfoque bastante infantil con el objetivo de acercar una historia tan trágica y, a la vez, necesaria en ser transmitida a las nuevas generaciones. En Mi gran amiga Ana Frank se busca igualmente cambiar la perspectiva habitual y Ana no es la protagonista absoluta de la historia sino su amiga, en este caso de carne y hueso, Hannah Goslar (convincente Josephine Arendsen). Ambas compartieron aula en la Escuela Pública María Montessori de Ámsterdam y posteriormente en el Liceo Judío. La narrativa del filme utiliza para describir la relación dos espacios temporales distintos que nos sitúan, por un lado, en esas calles del Ámsterdam ocupado donde las niñas eran ajenas al miedo y dolor que asediaba a los judíos adultos mientras eran perseguidos y deportados y, por otro lado, la acción se sitúa unos pocos años después en el tristemente famoso campo de concentración de Bergen-Belsen donde Hannah y Ana pudieron reencontrarse por un espacio breve de tiempo poco antes de la muerte de ésta última.

Dos adolescentes en mitad de la guerra

Sin ser tan infantil como la película de animación citada, Mi gran amiga Ana Frank peca de lanzar una mirada bastante superficial y familiar que parece más interesada en describir los avatares de dos adolescentes sin capacidad para entender los cambios sociopolíticos que estaban sucediendo a su alrededor que en ofrecer un relato realista sobre el trayecto vital de Ana Frank y su amiga Hannah (también conocida como Hanneli o Lies). El retrato que se hace de las dos niñas es cuestionable o, cuanto menos, decepcionante. Se hallan tan desconectadas del entorno que mantienen un comportamiento muy repelente con el que cuesta, en muchos momentos, empatizar. Diría que incluso en el lenguaje verbal patinan los guionistas utilizando para ellas una manera de expresarse que parece fuera de lugar y época.

Más interesantes, aunque convencionales, resultan las escenas ambientadas en el campo de concentración que sirven como contraste a la inmadurez e inocencia que conservaba Hannah durante su etapa en Ámsterdam. Con algunos momentos telefilmeros que resultan poco creíbles se nos describe cómo la gran amistad existente entre las niñas duró hasta los últimos días de vida de Ana, arriesgando Hannah su vida y libertad por conseguirle algo de comida. El director Ben Sombogaart busca emular entonces un estilo dramático similar al de El niño con el pijama de rayas (Mark Herman, 2008), aunque su película se sostiene únicamente por la fuerza que tiene la historia y los personajes reales. Para los que no lo sepan, Hannah Goslar sobrevivió al campo de concentración de Bergen-Belsen y, tras la guerra, emigró a Palestina para hacer realidad su sueño de convertirse en enfermera y cuidar de los demás. Me quedo con eso.


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Mi gran amiga Ana Frank

5.8

Puntuación

5.8/10

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