Crítica de ‘Drive my car‘: Un viaje arrebatadoramente bello

Las críticas de Daniel Jiménez:
Drive my car

Drive my car es la flamante película del  realizador japonés Ryûsuke Hamaguchi, basada en el relato homónimo del afamado escritor Haruki Murakami, incluido en su colección de relatos “Hombres sin mujeres”. Hamaguchi ha sido sin duda, junto a Julia Ducournou, el director del que más se ha hablado en la temporada de festivales de cine y no es de extrañar, dada la magnitud de la obra que acaba siendo Drive my car. La cinta es un sentido viaje vital, a través de la perdida, la incomunicación y la aceptación final del pasado de uno mismo. El calado emocional que desprende Hamaguchi con esta cinta es de una delicadeza y de una profundidad narrativa que es arrebatadoramente hermosa de ver.

El film está protagonizado por Hidetoshi Nishijima, Tôko Miura, Reika Kirishima, Park Yu-rim, Jin Dae-yeon y Masaki Okada, entre muchos otros. La película empezó su andadura en el pasado Festival de Cine de Cannes, alzándose con el premio a mejor guion. Desde ahí, esta cinta japonesa no ha parado de ganar galardones por innumerables festivales de cine, catapultándose como una de las grandes favoritas de cara a los Oscar de este año. Drive my car se estrena el 4 de febrero de 2022 en las salas de cine españolas de la mano de Elástica Films.

El mundo siguió, pero todo cambió

El preludio que acontece el viaje del protagonista, es una auténtica genialidad perfectamente medida, tanto por parte de dirección como en la parte narrativa. La propuesta formal que nos brinda el film desde el minuto uno, entremezcla los códigos literarios y teatrales clásicos, en servicio del  medio cinematográfico. La sensibilidad, sensualidad y, en definitiva, vida de la que se ve impregnada el film en este primer acto, hipnotiza y envuelve al espectador en una historia de amor llena de complejidades. Sin pecar de melodramática, Hamaguchi alcanza a mantener un equilibrio entre el drama matrimonial que se relata y el naturalismo que exhibe cinematográficamente esta película en todo momento.

Al final, es un continuo diálogo al que nos invita a participar el director, a través de la dicha, la tragedia, la mentira y la verdad que aguarda en toda historia de amor. Esas conversaciones que se nos muestran en muchas ocasiones a modo de relatos o historietas, nos dejan vislumbrar la humanidad de los respectivos personajes; ya que se encuentran incapaces de comunicarla de un modo racional.

Desdibujando el arte y la realidad

El segundo acto del film probablemente sea el más pesado, pero no por ello menos interesante.  Nos adentramos en los bastidores y en el proceso creativo de un montaje teatral; un montaje teatral que acaba resultando ser un reflejo de la realidad del propio protagonista, y de lo vivido con su mujer. En esta parte del film se nos introducen a los personajes secundarios, que muchos acabaran teniendo una relevancia muy notoria en la intrahistoria. Al igual, se nos introduce al personaje de Misaki, una conductora que trabaja para el centro teatral, en el que va a llevar a cabo el protagonista su obra teatral.

Hay varios personajes secundarios que son realmente carismáticos, pero se podría destacar principalmente a los de Lee Yoon-a y Kôshi Takatsuki (interpretados por Park Yu-rim y Masaki Okada). Resulta totalmente cautivadora la interpretación que nos brinda Park Yu-rim, sin ni tan siquiera espetar una palabra en toda la película. Cada vez que este personaje entra en escena, uno se siente totalmente compungido por la capacidad que tiene de trasmitir tanta marabunta de emociones. Sin duda, una de las mejores interpretaciones del año.

Aceptación de las emociones

En este último apartado de la cinta, se evidencia aún más la importancia del viaje y el simbolismo del coche. El coche sirve como válvula de escape para el protagonista y del cual nace una inesperada complicidad y confianza con la joven que le han asignado como chofer. Como se ha dicho al principio, Drive my car es un relato que trata de cómo lidiar con la perdida y de cómo canalizamos ese dolor con tal de sobrevivir. La incomunicación del principio acaba por desvanecerse en este último acto, entablándose una conversación que hasta entonces los dos protagonistas, no eran capaces de verbalizar.

En ese sentido, poco se le puede objetar a la adaptación del relato de Murakami que traza Hamaguchi en Drive my car. Es emocionante y llena de complejidades, pero que se hace amena y fácil de digerir para el espectador. El director japonés sienta catedra de lo que se supone que debe de ser una buena adaptación, brindándonos una de las mejores adaptaciones cinematográficas de los últimos años. Pese a durar alrededor de tres horas, la cinta no se hace contemplativa, sino que se apoya en el guion tan sólido con el que cuenta.

Conclusión

Drive my car es un viaje arrebatadoramente bello, que se abre paso a través del duelo, la incomunicación y la aceptación personal de sus personajes. Cuenta con un guion tremendamente brillante, que embelesa con la narrativa que traza durante las tres horas de metraje del film. Las interpretaciones son estupendas, especialmente la que lleva a cabo la joven actriz Park Yu-rim. Pese a ser una cinta de larga duración, se hace amena y para nada pesada, aunque bien es cierto que el segundo acto es el menos dinámico de todos. Aun así, Drive my car es sin duda una de las mejores películas del año, y que no nos extrañaría que acabara llevándose el Oscar a Mejor Película esta próxima edición.


¿Qué te ha parecido la película?

Drive my car

9.5

Puntuación

9.5/10

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
A %d blogueros les gusta esto: