Crítica de ‘Penguin Highway: El misterio de los pingüinos‘: La inocencia no perdida

Las críticas de David Pérez “Davicine”:
Penguin Highway: El misterio de los pingüinos

Cuando los pingüinos aparecen en su aburrido pueblo, un niño muy listo se propone buscar una explicación científica junto con la chica que le gusta, que es mayor para él. Basada en la galardonada novela de Tomihiko Morimi (“The Night Is Short, Walk on Girl”, “Tatami Galaxy”), Penguin Highway: El misterio de los pingüinos está dirigida por Hiroyasu Ishida y cuenta en su reparto de voces con Kana Kita, Yu Aoi, Rie Kugimiya, Megumi Han, Miki Fukui, Mamiko Noto, Misaki Kuno, Hidetoshi Nishijima y Naoto Takenaka. La película llega a Netflix el 1 de agosto de 2021.

La inocencia de Ghibli y el colorido de Hosoda

Con la inocencia de los jóvenes protagonistas de las películas de Studio Ghibli y el maravilloso colorido que disfrutamos en películas como Mirai, mi hermana pequeña y Wolf Children (Los Niños Lobo) de Mamoru Hosoda, Penguin Highway: El misterio de los pingüinos es el primer largometraje de animación de Hiroyasu Ishidaya, especializado hasta la fecha en cortometrajes orientados a un público infantil.

A pesar de combinar elementos de grandes estudios de animación y cineastas, este irresistible anime japonés es capaz de tener su propia identidad y aportar un estilo propio a la hora de adaptar con confianza la novela de 2010 del mismo nombre de Tomihiko Morimi, mostrando de forma animada y con gracia los impulsos prepúberes del protagonista así como sus reflexiones sobre la naturaleza y la ciencia.

En la película, Aoyama (con la voz de Kana Kita) está en cuarto grado y es un científico de corazón. Mantiene registros de todo lo que ve y experimenta. Entonces, cuando unos pingüinos aparecen repentinamente en su ciudad, parece un fenómeno digno de su investigación. Pronto se da cuenta de que los pingüinos están asociados a Onê-san (con la voz de Yu Aoi) que trabaja en la clínica dental y por la que siente una extraña atracción. Cuanto más avanza su investigación, más extrañas se vuelven las cosas.

La magia del paso a la madurez

Si bien la historia podría verse como una historia de mayoría de edad, con el paso a la madurez del protagonista y su primer amor, el verdadero eje central es la magia de la curiosidad inocente, magia que también se aprecia en la propia premisa: una gran cantidad de pingüinos migrando a una ciudad donde nunca sucede nada inusual.

Lo que ya dejó patente Hiroyasu Ishida en sus cortos era que siempre había en ellos algo más de lo que podía verse a simple vista, y estos pingüinos son un medio para enseñarle al protagonista algo sobre sí mismo que no puede medirse de forma científica, haciéndolo con un halo de misterio, siendo ese el motivo por el que nos quedamos hasta el final.

En el momento que de repente aparecen en el centro de Japón unos pingüinos, nativos de climas helados, sabemos que habrá una explicación peculiar, pero no es el único incidente extraño que rodea la historia, por lo que poco a poco van intentando explicarnos la presencia de esos sucesos tan extraños como entretenidos. E igual de extraño ha sido para mi que nadie pensara que era raro que una mujer adulta se juntara constantemente con un niño de 10 años, el cual, con los dientes de leche todavía, está obsesionado por los senos de esta mujer. 

Del papel a la pantalla

Yojiro Arai, quien ha trabajado en el departamento de animación de películas como Ancien y el mundo mágico o La colina de las amapolas, se encarga del diseño de personajes de Penguin Highway: El misterio de los pingüinos, que, junto con la colorida animación, consigue aportar una estética visualmente encantadora, con una ambientación contemporánea pero una narrativa en esencia atemporal.

Las realistas y veraniegas imágenes de Japón nos invitan a pasear junto a los protagonistas, ir a la búsqueda de pingüinos, o sencillamente disfrutar de la vida. Un colorido reflejo de una estación que anima a disfrutar del buen tiempo y la compañía de personajes tan entrañables como los de la película.

Makoto Ueda se encarga de trasladar la novela al guion de la película, y no simplifica nada, sino que mantiene todo lo que hace grande la novela, evocando el optimismo y la confusión de la adolescencia, mostrando a Aoyoma como un joven torpe a la vez que brillante, de gran ingenio pero muy ingenuo, y creyendo que es capaz de averiguar cómo funciona el mundo a pesar de su corta edad. 

Penguin Highway: El misterio de los pingüinos es una aventura juvenil, divertida y conmovedora, centrada en la magia del paso a la mayoría de edad pero manteniendo la inocencia aún no perdida de la infancia. Es de elogiar que se haga una imaginativa película como ésta, que fomente la formulación de preguntas y nos recuerde la maravillosa sensación del descubrimiento, pudiendo verse con una sonrisa.


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Penguin Highway: El misterio de los pingüinos

7.2

Puntuación

7.2/10

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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