Crítica de ‘Ice Road’: Derrapando sobre el hielo

Las críticas de Daniel Farriol:
Ice Road

Ice Road es un thriller de acción estadounidense escrito y dirigido por Jonathan Hensleigh (Mata al irlandés, The Punisher). La historia nos muestra una remota mina de diamantes de Canadá que ha colapsado dejando atrapados a una treintena de mineros en su interior. La única opción para rescatarlos es contratar a un equipo de experimentados conductores de camiones que sean capaces de transportar la pesada maquinaria necesaria atravesando una carretera helada sobre unas aguas que amenazan con descongelarse. Está protagonizada por Liam Neeson (Un ladrón honesto, Caminando entre las tumbas), Laurence Fishburne (Passengers, La señal), Amber Midthunder (14 Cameras, The Wheel), Holt McCallany, Matt McCoy, Martin Sensmeier, Matt Salinger y Paul Essiembre. La película se ha estrenado en España en cines de la mano de eOne Films Spain el día 27 de Agosto de 2021.

Serie B a lo grande

Ice Road es una película de acción que luce como un blockbuster del Hollywood de los 80-90, pero siendo en realidad una Serie B con un guion lleno de giros y diálogos absurdos. Detrás del asunto está el astuto Jonathan Hensleigh que de momento no ha destacado mucho como director en este mundillo del cine más allá por su conocida adaptación del cómic The Punisher (El castigador) (2004) que terminó propiciando posteriormente una serie de televisión, sin embargo, como guionista hay que reconocer que ha sabido estar en el sitio adecuado y se ha convertido en uno de los nombres claves del cine de acción de éxito siendo autor en parte de los libretos de “taquillazos” como Jumanji (Joe Johnston, 1995), La jungla de cristal 3: la venganza (John McTiernan, 1995), Armageddon (Michael Bay, 1998), La Roca (Michael Bay, 1996) -sin acreditar-, o Con Air: convictos en el aire (Simon West, 1997) -sin acreditar-. 

Ice Road busca seguir la senda marcada por Bay o el productor Jerry Bruckheimer y busca recuperar el espíritu que tenía ese cine de entretenimiento con personajes masculinos fuertes, mucha testosterona desbocada y escenas de acción imposibles en las que no puedes encontrar un ápice de realismo o verosimilitud. Su película toma prestado un punto de partida similar al clásico francés El salario del miedo (Henri-Georges Clouzot, 1953) y a su remake setentero Carga maldita (William Friedkin, 1977), pasándolos sin vergüenza por el filtro adictivo del show televisivo Desafío bajo cero (Ice Road Truckers). Ante tal cantidad de material referencial la película finalmente cae en la falta de originalidad y se pierde en una segunda mitad bastante olvidable que desmerece los buenos 45 minutos iniciales.

De la supervivencia al espectáculo absurdo

La trama de Ice Road se inicia con un accidente en una mina de diamantes que deja atrapados a más de veinte mineros que deben ser rescatados antes de que se les termine el oxígeno. Se necesita un material pesado para perforar el yacimiento que hay que traer en camiones de gran tonelaje (esto en realidad es un MacGuffin en toda regla). El problema es que estamos en plena época de deshielo y para que los camiones lleguen a tiempo tienen que atravesar la conocida como “Ruta del hielo” a través de territorios del Norte de Canadá que están ocupados por grandes lagos helados que podrían colapsar con el peso de la carga que llevan los camiones.

La verdad es que ese inicio es muy entretenido y funciona bastante bien. Con un perfilado de personajes basados en estereotipos que, por ejemplo, incluyen a un veterano de guerra con problemas de afasia o la representación testimonial de minorías étnicas sin que luego eso sirva verdaderamente para explotar los conflictos apuntados. Entendemos el juego y nos sumergimos sin demasiadas preguntas en los entresijos de un filme de supervivencia que funciona en paralelo y a contrarreloj a dos bandas: los mineros y los camioneros. Por desgracia, Jonathan Hensleigh considera que no hay suficiente con esos elementos dispuestos sobre la mesa e introduce un giro brusco de guion a mitad de película que deriva toda la diversión hacia una sucesión de escenas de acción física, persecución y lucha tan ilógicas como previsibles. Ahí decide dejar de lado el desarrollo de la trama y personajes para centrarse en la búsqueda de la espectacularidad pura, descabellada y sin sentido. 

Ice Road se vuelve entonces tan fría como los paisajes helados de Winnipeg, la región donde está rodada. Eso sí, se saca partido de las localizaciones gracias al ojo clínico de Tom Stern, fotógrafo y colaborador habitual de Clint Eastwood. Pero no hay rastro de emoción ni dramatismo. Todo sucede de manera funcional y nos deja de importar con el desenmascaramiento de un malvado que parece extraído de las páginas de un cómic. Para entonces ya solo nos quedará contemplar a Liam Neeson encarnando a uno de esos antihéroes honestos que tan bien le sientan a su impertérrito rostro mientras se dedica a dar mamporros al tiempo que el pobre Laurence Fishburne es relegado a un rol donde se le desaprovecha absolutamente. Ice Road es un pasatiempo insulso y descerebrado que por su ambientación puede resultar refrescante en estas calurosas noches veraniegas. Poco más.


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Ice Road

5.2

Puntuación

5.2/10

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