Crítica de ‘Sky Rojo (T2)’: A punto de la sobredosis de acción

Las críticas de David Pérez “Davicine”:
Sky Rojo (T2)

Sky Rojo es una serie española de acción creada por Álex Pina (La casa de papel, White Lines) y Esther Martínez Lobato (Vis a Vis, El embarcadero), encargados también de los guiones junto a David Barrocal, Javier Gómez Santander, Mercedes Rodrigo, David Oliva o Juan Salvador LópezDesesperadas por ser libres, pero tentadas por la venganza, Coral, Wendy y Gina siguen luchando contra sus perseguidores… que empiezan a enfrentarse entre ellos. La serie está protagonizada por un reparto de lujo que incluye a Verónica Sánchez (Sin identidad, La montaña rusa), Lali Espósito (Acusada, Permitidos), Yany Prado (La doble vida de Estela Carrillo, La Reina soy yo), Miguel Ángel Silvestre (30 monedas, Velvet), Asier Etxeandia (Dolor y Gloria, Sordo) y Enric Auquer (Quien a hierro mata, La línea invisible). La segunda temporada se ha estrenado en Netflix el día 23 de julio de 2021.

Seguimos a lo Tarantino con una sobredosis de acción

En la primera entrega, que creó disparidad de opiniones y de la que tenéis nuestra crítica aquí, Coral (Verónica Sánchez) escapa del Club Las Novias junto a Wendy (Lali Espósito) y Gina (Yany Prado). Juntas emprenden una huida en busca de su libertad mientras son perseguidas por Moisés (Miguel Ángel Silvestre) y Christian (Enric Auquer), los secuaces de Romeo (Asier Etxeandia), el proxeneta y dueño del club.

Las tres chicas inician una carrera desesperada en la que se enfrentan a todo tipo de peligros y cuyo único objetivo es seguir vivas y conseguir su libertad. Todo es posible cuando el futuro son sólo los 5 minutos siguientes en los que intentan seguir vivas. Y solo hay una forma de que esa realidad no las aplaste: con determinación, clarividencia y con sentido del humor.

En esta segunda entrega de Sky Rojo, Coral, Wendy y Gina están más unidas que nunca. Los papeles se cambiarán y ahora los cazadores se convertirán en presa: Las chicas buscan vengarse a toda costa. Romeo, Moisés y Christian continúan intentando atraparlas, pero al contrario que ellas, empiezan a tener diferencias y su lealtad comienza a resentirse.

Cazadores convertidos en presas

Aunque nuestras protagonistas tengan claro que la única forma de recuperar sus vidas es evitar que las persigan, y para ello los cazadores deben ser convertidos en presas, el peligro no cesa para las tres mujeres que sobrevivieron a todo en la primera temporada. Al más puro estilo Kill Bill, tenemos una historia de venganza -mutua, en este caso- motivada por una herida convertida en fortaleza, pero tampoco se quedarán atrás sus captores, que buscarán cobrarse su correspondiente venganza por esa rebeldía que han manifestado.

Si antes, con un solo grupo de cazadores teníamos los niveles de adrenalina por las nubes, ahora que tenemos dos grupos a la caza, el repertorio de escenas de persecución pone la acción al servicio de la trama, mucho más aún si cabe que durante la primera temporada, notándose que ahora tenemos amplias escenas en exteriores para que la cacería pueda extenderse a lo largo de kilómetros.

A ritmo de explosiones

Puede que esta nueva remesa de episodios tenga menos ritmo que su predecesora, pero los pocos momentos de tranquilidad se refuerzan con una banda sonora impecable, como sucediera en la primera temporada, compensando los tiempos de la narración y sorprendiendo con temas que en cualquier otra serie no encajarían con lo que estamos viendo.

La música juega un papel casi tan importante como la fotografía, manteniendo el sello estético de los autores de La casa de papel, Alex Pina y Esther Martínez Lobato, aprovechando al máximo los increíbles exteriores en Tenerife que sirven para reforzar la apuesta visual. Esas carreteras perdidas y la arena que azota los rostros de los protagonistas contrastan a la maravilla con las escenas de persecuciones y los planos fijos a punta de pistola encaminados a un climax que nos hará temblar.

La necesidad de comenzar una nueva vida

Llama la atención que las protagonistas absolutas de esta serie claramente deben ser el trío protagonista de mujeres que huyen, pero en esta ocasión sus interpretaciones – o más bien sus decisiones- no acompañan para que sean ellas quienes realmente marquen el ritmo narrativo y devenir de la serie, con elecciones un tanto erróneas después de todo lo que han pasado.

De esta forma, aparte del trío, esta vez la atención se centra mucho más en Moisés y Christian. Al principio, Moisés quería matarlas, pero finalmente las salvó gracias a su hermano. Su hermano, Christian, quiere comenzar una nueva vida y cree que es lo correcto. Miguel Angel Silvestre como Moisés está sorprendentemente bien, y nos convence de querer tratar de ser alguien mejor. Por su lado, Enric Auquer vuelve a tener una interpretación increíble como Christian, dividido entre comenzar una nueva vida o quedarse atrapado con Romeo.

Quién jugó más con el humor negro en la primera temporada fue Romeo, interpretado soberbiamente por Asier Etxeandia, y aquí sigue con un personaje plagado de cinismo y mala leche, quien ve en las mujeres un negocio lucrativo como meros trozos de carne a los que hay que mantener a ralla. Solo un personaje como éste sería capaz de ver en el burdel un oasis del disfrute, y sigue sorprendiendonos con sus diálogos y atrocidades dentro del club Las Novias.

Menos humor y más tensión

Curiosamente, la primera temporada tenía muchas dosis de humor negro, que en esta ocasión ha cedido el sitio al drama y, si es posible, a escenas más violentas y sangrientas, siendo la sangre un complemento de moda para las protagonistas, Coral, Gina y Wendy. No podemos negar que la falta de humor la compensa con creces con bastantes giros en la trama, siendo una temporada más oscura que la anterior.

El nivel de producción es muy bueno y tenemos algunas escenas realmente sorprendentes, y bien dirigidas, pero sin el toque divertido no logran llegar al nivel de disfrute con el que nos deleitaron con los primeros 8 episodios. De esta forma, no conseguimos llegar a la emoción que creíamos tendríamos en esta temporada, pues si a la acción le pones una pizca de humor, tienes una combinación ganadora, y esa es una de sus ausencias.

A falta de humor, parte del drama y la tensión de esta temporada viene reforzada por lo explicito de su violencia sexual, tan cruda como necesaria de mostrar para que algunos se den cuenta de que lo que sucede dentro del mundo de la prostitución no es precisamente un Pretty Woman. En ocasiones, las escenas sexuales explícitas y dolorosas nos golpean aún más la sensibilidad que un disparo en la cabeza, aportando crudeza al relato, pero también creo que en ocasiones ciertas escenas de violaciones eran innecesarias y podrían haber sido más insinuadas.

El hambre de justicia y venganza hace que tres atormentadas mujeres marcadas por su pasado no se rindan y ofrezcan en la segunda temporada de Sky Rojo un repertorio aún mayor de técnicas de supervivencia y como plantar cara a los opresores. Sin el toque de humor, la tensión y el drama se abren camino entre borbotones de sangre y música a toda pastilla.


Listado de Episodios – Segunda Temporada de ‘Sky Rojo’

La segunda temporada de Sky Rojo está compuesta por ocho capítulos de entre 24-41minutos cada uno.


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Sky Rojo

6.5

Puntuación

6.5/10

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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