Crítica de ‘Y al séptimo día (The Seventh Day)’: Exorcismos y bostezos

Las críticas de Daniel Farriol:
Y al séptimo día
(The Seventh Day)
 
Y al séptimo día (The Seventh Day), también conocida como Exorcismo en el séptimo día en algunos países latinoamericanos, es un filme de terror estadounidense escrito y dirigido por Justin P. Lange (The Dark). La historia nos muestra a dos sacerdotes exorcistas, un novicio y otro ya veterano, que deben unir fuerzas para enfrentarse a las fuerzas demoníacas que se ocultan entre nosotros. La investigación les llevará a descubrir sus propios demonios interiores. Está protagonizada por Guy Pearce (Brimstone. La hija del predicador, Sin ley (Lawless)), Vadhir Derbez (Veinteañera, divorciada y fantástica, El mesero), Stephen Lang (No respires, VFW), Keith David, Robin Bartlett, Heath Freeman, Hannah Culwell y Major Dodge Jr. La película se ha estrenado en España directamente en Netflix el día 24 de Junio de 2021.
 

Entre sacerdotes anda el juego

Y al séptimo día (The Seventh Day) es un decepcionante y anodino filme de exorcismos que nunca encuentra la manera de crear la atmósfera propicia para aterrorizar al público. El director Justin P. Lange debutó con The Dark (2018) un interesantísimo acercamiento al cine de género que le daba una vuelta de tuerca dramática e intimista a subgéneros tan sangrientos como el rape & revenge o el slasher. Por desgracia, poco encontraremos en su segunda película de aquella bella fábula adolescente deudora de Déjame entrar (Tomas Alfredson, 2008). La única conexión entre ambos trabajos acaso sea un ritmo narrativo aletargado que prefiere concentrarse en los traumas psicológicos de sus personajes que en la acción externa derivada de los momentos terroríficos que propone.
 
Sin embargo, lo que tan bien funcionaba en The Dark aquí resulta un fiasco. Y al séptimo día empieza bastante bien con un exorcismo liderado por el carismático sacerdote interpretado por Keith David. Es una escena del pasado que nos introduce en los peligros que deberán afrontar los dos verdaderos protagonistas durante su confrontación contra el rostro del mal. Guy Pearce interpreta a un sacerdote veterano y de métodos pocos convencionales al que se le asigna como ayudante a un novicio interpretado por Vadhir Derbez. El cambio de registro del actor mexicano acostumbrado a protagonizar comedias románticas no acaba siendo nada satisfactorio, en todo momento se siente encorsetado y poco expresivo. Eso en una película que pretende ser más psicológica que física es un verdadero problema. Tampoco ayuda que sus personajes sean tan endebles.
 

Con la Iglesia hemos topado

Y al séptimo día no se decide en contar nada concreto. Hay un par de escenas que apuestan por el terror puro. Tenemos el exorcismo de la apertura, la escena onírica que sucede en el interior de una casa dónde un niño ha cometido unos asesinatos o aquélla otra que sucede durante la búsqueda de un demonio entre unos vagabundos. Por otro lado, la pareja protagonista parece querer emular una buddy movie o el thriller de investigación. Son dos sacerdotes cazademonios de personalidades antagónicas que podría haber dado lugar a una cinta de género con más acción palomitera. En cambio, en otras secuencias se apunta hacia una descripción más hagiográfica de la cuestión religiosa. Se nos adentra junto al arzobispo interpretado por Stephen Lang en los entresijos burocráticos de la Iglesia Católica para luchar en secreto contra esas presencias malvadas que se mueven sigilosamente entre nosotros.

Cualquiera de esos caminos hubiera podido ser interesante o estimulante con el enfoque adecuado. Sin embargo, todo en esta película está ensamblado con poca gracia ni demasiada coherencia interna. Y para postre se nos sirve un par de giros de guion que se vienen venir de lejos y que únicamente enmarañan más la historia. ¿De verdad piensan que alguien no se los espera?

¿Qué demonios querían hacer aquí?

Tras poner sobre la mesa todas estas cuestiones, tengo que afirmar que no entiendo muy bien cómo quería afrontar Justin P. Lange su película. Se trata de un filme de terror que, más allá de un par de jump scares, rehuye constantemente a la construcción visual que debería tener un relato adscrito al género. La eterna lucha entre el bien y el mal queda desdibujada. Tampoco se profundiza en los aspectos morales. Ni siquiera se aprovecha la atmósfera malrollera que suele provocar el imaginario santoral o todo lo que envuelve a la religión católica.

Y al séptimo día es un ejercicio de estilo vacuo que combina ideas de Fallen (Gregory Hoblit, 1998) con la serie Evil (Robert & Michelle King, 2019-2021). Para acabar con un chiste blasfemo podría decirse que igual que provoca el descanso de Dios, también nos invita a los espectadores a echar una cabezadita. ¿Qué demonios (nunca mejor dicho) querían hacer aquí?


¿Qué te ha parecido la película?

Y al séptimo día

3.8

Puntuación

3.8/10

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