Crítica de ‘Ghosts’: Historias cruzadas en la nueva Turquía

Las críticas de Daniel Farriol:
Ghosts
 
Ghosts es un drama turco escrito y dirigido por Azra Deniz Okyay. La película propone una mirada caleidoscópica a la transformación urbana y social que está sufriendo Estambul en los últimos años. Cuatro personajes diferentes cuyas vidas se cruzan el transcurso de un día. Todos deambulan como fantasmas en una ciudad fantasma. Buscan su sitio ante un futuro incierto. Está protagonizada por Dilayda Günes, Beril Kayar, Nalan Kuruçim, Emrah Ozdemir, Baran Çakmak, Ihsan Ozgen y Selin Menek. La película se ha estrenado en España de la mano de #ConUnPack Distribución el día 14 de Mayo de 2021.
 

La radiografía de un país bajo los ojos inquietos de la juventud

Ghosts es una interesante ópera prima que amalgama la libertad creativa y el caos narrativo de quién tiene muchas cosas que decir con la impaciencia que lleva emparejada la juventud. La directora Azra Deniz Okyay se une a otras mujeres turcas de su generación como Deniz Gamze Ergüven (Mustang) o Senem Tüzen (Motherland), para hablar sobre la Turquía de hoy en día desde un punto de vista femenino y moderno. Su película absorbe la rabia, la crítica y la reivindicación social necesarias de quién puede mirar a su país con conocimiento en primera persona, pero también con la distancia de haber recibido una educación multicultural que incluso posteriormente le llevaría a estudiar cine en París y trabajar para la productora de Michel Gondry.
 
Su película es, pues, el cúmulo de todas esas experiencias que traslada a la pantalla con un formato de historias cruzadas. Es la manera que tiene de radiografiar una Turquía diferente que no es la que acostumbramos a ver en el cine. Un país que se debate entre la necesidad de apertura al exterior que tienen los jóvenes o el estricto control sociopolítico y religioso que siguen imponiendo las tradiciones fundamentalistas. Ghosts es una historia coral que sucede en un día cualquiera de un Estambul decadente, poco después del fracasado golpe de estado de verano de 2016. La represión en las calles sobrevuela en el ambiente.
 

Narrativas actuales para acercarse a un Estambul diferente

Entre todos los personajes que van apareciendo destaca el de Dinem, a quién podríamos considerar como la protagonista principal de Ghosts. Está interpretada por la jovencísima Dilayda Günes con una frescura insurgente que aporta una sensibilidad desafiante a los límites entre realismo y ficción. Su rol es el de una chica inconformista que es despedida de su trabajo como camarera de piso en un hotel para turistas al ser descubierta por su encargado mientras está bailando en el interior de una de las habitaciones. No es la primera vez que le sucede algo parecido. Es una chica rebelde que no encaja en la estructura de roles sociales. El sueño que tiene es ganar un concurso de baile urbano que practica junto a un par de amigas entre los escombros diseminados por los barrios. La mirada desafiante de los vecinos desaprueban ese tipo de actitudes entre las mujeres jóvenes. El baile como provocación y como vía de escape a una realidad que no le gusta.
 
Las idas y venidas de Dilem se combinan con la de otros personajes que buscan su propia manera de salir adelante. Estamos en un día marcado por el apagón de electricidad que afecta a gran parte del país. La directora escoge una forma directa y con tono documentalista para acercarse a la vida existente en los barrios más humildes. Es una Estambul que no aparece en los folletos de viajes. Hace uso de la cámara en mano para seguir a los personajes y lanzar una mirada tan cercana como realista del entorno. El montaje es nervioso, radical e inconstante, a veces confuso. Durante su narración vuelve a los mismos lugares y hechos ya contados con anterioridad para continuar el camino de otros personajes implicados en la acción. Es una manera de conformar una especie de puzzle completo de lo que quiere mostrar. El recurso es algo extraño y acaba siendo más efectista que efectivo. 
 
Por momentos, adopta un estilo videoclipero que encaja a la perfección con el modus vivendi de la joven protagonista e, incluso, introduce planos grabados con el formato vertical de la cámara de un móvil. Son muchas ideas escénicas que se agolpan y no siempre encuentran una uniformidad en el discurso, sin embargo, dejan entrever la inquietud de una cineasta por abordar la realidad de su país desde la óptica que otorga la inmediatez del momento en que vivimos. La asfixia económica y moralista contrasta con la dependencia de las redes sociales y relaciones más abiertas entre los jóvenes. 
 

La luz que ilumina el apagón

Ghosts nos habla de la gentrificación que sufren los barrios pobres que expulsa de allí a ciudadanos locales e inmigrantes sin recursos para reconstruir un país nuevo bajo el yugo del capitalismo más ávido y corrupto. También se advierte en sus imágenes la sensación constante de peligro en sus calles, la falta de libertad y la presión social implantada por el conservadurismo nacionalista de las políticas llevadas a cabo por Erdoğan.
 
Pero Ghosts no es tanto un película de denuncia como una muestra caleidoscópica de una sociedad cambiante. Para iluminar el apagón (metafórico) en qué vive sumido el país, pone el foco de luz sobre una nueva generación de jóvenes con ideas aperturistas. Ellos tienen en sus manos la posibilidad del cambio. Es una necesaria rebelión ideológica basada en la libertad individual y en la diversidad de pensamiento que tenemos las personas. En ese sentido, es sintomática y muy novedosa aquélla escena de tono festivo en la que un grupo de activistas entona y corea con gran emoción una canción al son de los típicos ritmos tradicionales turcos, pero con una letra de reivindicación queer. La nueva Turquía aún en proceso de gestación. 

 

¿Qué te ha parecido la película?

Ghosts

7

Puntuación

7.0/10

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