Crítica de ‘Érase una vez en Queens (Boogie)’: Los clichés sobre el sueño americano

Las críticas de Daniel Farriol:
Érase una vez en Queens (Boogie)
 
Érase una vez en Queens (Boogie) es un drama estadounidense escrito y dirigido por Eddie Huang. Es la historia de un joven chino-estadounidense que puede convertirse en una nueva estrella del baloncesto y cuya familia lucha por conseguir que una Universidad le ofrezca una beca completa para alcanzar la NBA. Está protagonizada por Taylor Takahashi, Domenick Lombardozzi (La señora Fletcher, Malavita), Taylour Paige (Zola, Superstition: The Rule of 3’s), Pamelyn Chee (La princesa de Nebraska, Tha Faith of Anna Waters), Perry Yung, Jorge Lendeborg Jr., Mike Moh y Claire Hsu. La película se ha estrenado en salas en España de la mano de Universal Pictures International Spain el día 21 de Mayo de 2021.
 

Un telefilme sobre inmigrantes buscando un hueco en la sociedad

Sorprende mucho encontrarse en la cartelera un estreno como Érase una vez en Queens (Boogie) cuando tantas películas de calidad se quedan olvidadas en un cajón o nos llegan directamente a través de las plataformas sin ninguna distribuidora que apueste por ellas. Y es que el debut en el mundo del cine de Eddie Huang, reconocido chef y restaurador, no puede ser más desalentador. Se trata de un coming of age insulso con formato telefilmero sobre un joven americano hijo de inmigrantes chinos que quiere convertirse en estrella de la NBA. Una lástima. El subgénero deportivo suele ser para mi una apuesta casi segura y aquí, además, se tratan temas sociales interesantes, pero de una manera increíblemente torpe.
 
Para empezar tenemos que hacer un acto de fe importante para creernos que la pareja protagonista formada por Taylor Takahashi Taylour Paige pueda pasar por ser un par de adolescentes al borde de la mayoría de edad (tienen 28 y 30 años, respectivamente, en la vida real). Su relación se inicia de una manera que ya deja entrever cuál será la calidad de los diálogos que encontraremos en el resto del filme. En una escena que acontece en el gimnasio, mientras la chica afroamericana realiza unos ejercicios, el imitador de Yao Ming la mira fijamente cuál psicópata miraría a su víctima. Se acerca y le espeta: “Tienes una bonita vagina”. Ella, que se hace inicialmente la ofendidita, acaba derritiéndose del gusto. A partir de entonces se hacen novios y comparten sus pensamientos sobre lo complicada que es la vida en los Estados Unidos para los hijos de inmigrantes. Con una forma tan elegante para ligar, no me extraña nada leer que el director ha sido acusado varias veces en la vida real de ser un misógino tras realizar declaraciones desafortunadas. Y es que la película y sus postulados tienen mucho que ver con la propia vida y personalidad del director.

Vida y baloncesto en ‘Érase una vez en Queens (Boogie)’

Ya en la comedia de situación basada en su libro Fresh Off the Boat (Recién llegados) hablaba sobre la experiencia de su propia familia al instalarse en los Estados Unidos procedentes de Taiwán. Allí contaba las dificultades de integración que tuvieron, así como las diferencias culturales y generacionales de la familia. Su vida es una historia de éxito y superación. De esas que tanto gustan para ensalzar el sentimiento hacia el “sueño americano”. Huang logró convertirse en una celebridad siendo un chef reconocido y respetado en la actualidad. Un hombre hecho así mismo. En aquélla serie también se abordaba su pasión por el baloncesto y su acercamiento a la cultura hip-hop afroamericana. Son temas que están presentes de una manera prioritaria en su primera película.
 
Érase una vez en Queens (Boogie) se inicia como una fábula. Vemos la visita de una joven pareja china (los padres de Boogie en el pasado) a una mujer que adivina el futuro. Sin embargo, lo que encontramos luego es un filme lleno de tópicos sobre el subgénero deportivo que no profundiza en ninguno de los aspectos que trata. Los personajes son planos y odiosos. Me resulta imposible empatizar con el insípido protagonista, sus arrebatos de ira, sus chascarrillos de macho alfa y su constante prepotencia. Es cierto que luego se quiere llevar la historia hacia la necesidad de apoyarse en el equipo para alcanzar el triunfo individual. Ya no cuela.
 

De padres a hijos

Huang nunca encuentra el tono adecuado para su relato. De la fábula a la comedia. De la comedia al drama. Y del drama deportivo al proceso de transformación interior. Sin ser novedosa, podría haber sido interesante, pero termina aburriendo hasta las ovejas. Si escuchas los diálogos con atención, parece que asistamos más a la adaptación de un libro de auto-ayuda que a la puesta en imágenes de algo realista. Si ya es difícil congeniar con la pareja protagonista y con su relación sentimental carente de chispa, aún es peor con los padres de Boogie. Ambiciosos, egoístas y siempre a la gresca. Es un retrato que resulta exagerado y casi grotesco.
 
El tema de esos padres que traspasan sus propios sueños a la vida de los hijos, cargándoles de una responsabilidad que no les pertoca para corregir sus propios errores, daba para más. A todo eso tenemos que sumarle una realización impersonal donde las escenas en la cancha de baloncesto no tienen ningún tipo de emoción. Hay que decir que el antagonista del equipo rival está interpretado por el malogrado rapero de Brooklyn, Pop Smoke. En general, todas las actuaciones son mediocres (siendo generosos) y el guion parece hecho con los retales de varios filmes de sobremesa. Érase una vez en Queens (Boogie) es una de esas películas que parecen hechas para televisión y que acaban en los cines. ¡Qué contradicción en los tiempos que corren donde sucede todo lo contrario!
 

¿Qué te ha parecido la película?

Érase una vez en Queens (Boogie)

3.5

Puntuación

3.5/10

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