Crítica de ‘Bocas de arena’: Las aves de rapiña y los peces muertos

Las críticas de Daniel Farriol:
Bocas de arena (Hondar ahoak)
 
Bocas de arena (Hondar ahoak) es una miniserie policíaca vasca dirigida por Koldo Almandoz (Sipo Phantasma, Oreina (Ciervo), que también co-escribe el guion junto a Angel Aldarondo (A bocados). La historia se centra en la inspectora de policía Nerea García que se reincorpora al cuerpo tras pasar un tiempo de baja tras la pérdida de un compañero en una misión. Es enviada desde Bilbao hasta Ondarroa, un pequeño pueblo de pescadores en la provincia de Vizcaya, para investigar la desaparición de un hombre. Enseguida entenderá que nada es lo que parece y el caso se irá complicando a medida que vaya descubriendo los muchos secretos que guardan los lugareños. Está protagonizada por Nagore Aranburu (Loreak, Ane), Eneko Sagardoy (Handia, Campanadas a muerto), Ainhoa Artetxe, Josean Bengoetxea, Iñaki Beraetxe, Sara Cózar, Iraia Elias, Ander Lipus, Ibou Sarr y Mikel Tello. La serie se ha estrenado en Filmin el día 6 de Abril de 2021.

De leyendas marinas e influencias terrenales

Cuenta una leyenda marinera que, a quién cuente los secretos del mar en la tierra se le llenará la boca de arena, porque las palabras traídas a tierra siempre dejan huellas. Bajo esa premisa casi de leyenda mitológica, se construye Bocas de arena (Hondar ahoak), miniserie que absorbe con inteligencia la frialdad escénica del noir nórdico en una trama policíaca tremendamente atmosférica al más puro estilo de True Detective (Cary Fukunaga, 2014) o de La Isla Mínima (Alberto Rodríguez, 2014), adaptada a la idiosincrasia propia de la cultura vasca. 
 
La combinación es tan sugerente como visualmente llamativa. El director Koldo Almandoz, junto al excelente fotógrafo Javier Agirre Erauso (La trinchera infinita, Akelarre), nos ofrecen una serie de imágenes subyugantes que transforman el puerto pesquero de Ondarroa en una especie de purgatorio envuelto en neblina. Pese a no contar con un presupuesto demasiado holgado, la serie está cuidada al detalle. Desde el fabuloso diseño del póster y de los títulos de crédito hasta la concepción de cada uno de los planos. La cámara nunca resulta obvia y sus encuadres configuran un universo atemporal de estilo muy personal. También es reseñable la combinación que hace el compositor Aitor Etxebarria de lo electrónico con lo tradicional. Una buena clave para afrontar la serie.
 

‘Bocas de arena’ tiene una trama policíaca clásica

Bocas de arena (Hondar ahoak) cuenta la historia de la inspectora de policía Nerea García que se reincorpora al cuerpo tras pasar un tiempo de baja. No sabemos exactamente lo que ocurrió, pero parece arrastrar secuelas post traumáticas derivadas de la pérdida de un compañero en acto de servicio. Su jefe decide enviarla desde Bilbao a un pueblo de pescadores para que investigue un sencillo caso de desaparición.

La inspectora está interpretada con solvencia por Nagore Aramburu, la inolvidable protagonista de Loreak (Flores) (Jon Garaño y Jose Mari Goenaga, 2014). Es una persona arisca y que hasta puede llegar a resultar condescendiente o antipática. Tras iniciar con mucho escepticismo sus pesquisas, irá descubriendo que el pueblo encierra misterios y secretos que irán complicando su investigación. Se le asigna como compañero a un  joven policía local, personaje interpretado por Eneko Sagardoy, ya convertido en unos de los mejores actores vascos del momento. La posterior aparición de un cadáver con la boca llena de arena será la punta del iceberg de una trama mucho más compleja que implica de distintas formas a toda la gente del pueblo. 

Un final decepcionante para una serie fascinante

Hay que reconocer que el punto de partida no es demasiado original. Es un inicio clásico dentro del género policíaco. Lo que hace interesante a Bocas de arena (Hondar ahoak) es la manera en que se hilvanan las relaciones entre los diversos personajes y la forma que utiliza el director para contar su historia. Encontraremos pocas escenas de acción o suspense puro, es cine negro conceptual que se recrea en la construcción de una atmósfera misteriosa. Eso sí, te atrapa como una pegajosa tela de araña.

Además de los dos personajes principales, se nota el esmero por dotar de relevancia a muchos de los secundarios. Destacaría la presencia en el reparto de Sara Cózar, Iñaki Beraetxe, Mikel TelloJosean Bengoetxea, por citar algunos. El personaje de la primera sea posiblemente el más atractivo por las aristas que contiene. Aunque es cierto que echo en falta un mayor desarrollo de algunas subtramas que apuntaban hacia lugares alejados de los tópicos del género. Por ejemplo, esos personajes de inmigrantes que acaban teniendo una presencia más testimonial de la esperada al inicio. O el extraño tono bíblico que aportan los sermones que realiza un ex drogadicto en el puerto donde ahora trabaja como buzo.     

Tal vez sea eso lo que más perjudica a Bocas de arena (Hondar ahoak). Los cuatro episodios de 55 minutos se me hacen insuficientes. En una época en que las series se alargan por encima de sus posibilidades, aquí nos encontramos con todo lo contrario. Tanto el giro final como el desenlace parecen hechos con prisas. Se dejan cosas por desarrollar y la resolución de la trama principal es tan tramposa como previsible. Es la inercia actual del impacto fácil y, sin duda, no está a la altura del resto de la serie. Hasta llegar ahí, asistiremos a un policíaco fascinante, ambiguo y sugerente, lleno de imágenes arrebatadoras y con un guion muy bien estructurado. El metafórico título de Bocas de arena (Hondar ahoak) es extensible a toda la serie y funciona como un reflejo de todas sus referencias al folclore vasco. 

 

¿Qué te ha parecido la serie?

Bocas de arena

7.7

Puntuación

7.7/10

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