Crítica de ‘Amigo’: Cuidados intensivos

Las críticas de Daniel Farriol:
Amigo
 
Amigo es una película española de terror psicológico dirigida por Óscar Martín (Celuloide Colectivo) que co-escribe el guion junto a los dos actores protagonistas, Javier Botet y David Pareja. Tras un grave accidente en que un hombre queda parapléjico, su mejor amigo decide llevárselo a vivir con él para cuidarlo y hacerle la vida más fácil. Sin embargo, poco tiempo después, la relación entre ellos se enturbia y la desconfianza inicial transita hacia la locura. Además de Botet y Pareja, en el elenco encontramos a Esther Gimeno, Patricia Estremera, Zoe Berriatúa, Alfonso Mendiguchia, Luichi Macías y Ana del Arco. La película pudo verse en el Festival de Sitges 2019 y obtuvo el Blogos de Oro a Mejor Actor (Botet) y nominación al Mejor Director (Martín) en los Premios de Cine Independiente Español 2020. Tuvo un estreno limitado en salas comerciales el día 27 de Noviembre de 2020 y ahora puedes verla en Filmin desde el 12 de Marzo de 2021.
 

Una amistad dentro y fuera de la pantalla

Amigo es una de las grandes sorpresas que ha dado el terror español reciente. Está dirigida por el madrileño Óscar Martín con la colaboración en el guion de los propios protagonistas, Javier Botet y David Pareja. Los actores, verdaderos amigos en la vida real desde hace un montón de años, funcionan muy bien en el humor absurdo al más puro estilo de Faemino y Cansado como demuestran todos los vídeos y cortos que llevan grabados juntos. Aquí dan un paso adelante al adentrarse en el cine de género, aprovechando esa química existente en el humor negro para llevarlo a terrenos más arriesgados y oscuros. 
 
La historia nos sitúa en una casa en la sierra de Guadarrama a mediados de los años 80. Es importante el contexto para asumir la evolución que tendrá la historia. Javi es un hombre que ha sufrido un grave accidente de tráfico que le ha dejado parapléjico. David es su mejor amigo y decide llevárselo consigo para cuidarlo. Pronto descubriremos que tras ese gesto de bondad altruista se esconde un terrible sentimiento de culpa. De la amistad surgirá el rencor a través de la extraña relación entre enfermo y cuidador que irán asumiendo indistintamente el control de la situación y el rol de poder del uno sobre el otro. Para que nos hagamos una idea más clara, en palabras del propio director, es como “Intocable con hijos de puta”.

Reivindicando el Fantaterror español

La situación se volverá insostenible y la tensión irá en aumento tras una fuerte tempestad de nieve que los dejará incomunicados. A David se le acabará la medicación que está tomando y comenzará a experimentar una psicosis creciente respecto a la actitud de su amigo. De hecho, ambos sospecharán que el otro les quiere matar. Bajo esa premisa, con una sola localización interior y pocos medios económicos, Óscar Martín consigue con Amigo una película asfixiante y con muy mala baba. Muchos reconocerán en esa ambigua relación la influencia de películas como Misery (Rob Reiner, 1990) o ¿Qué fue de Baby Jane? (Robert Aldrich, 1962), aunque posiblemente la película beba mucho más de Symptoms (Síntomas) (José Ramón Larraz, 1974) y de todo el fantaterror español de los años 70 y 80.
 
Muestra de ello es el homenaje que se saca de la chistera el director, insertando fragmentos de algunas películas de aquella época en el televisor de tubo catódico que sirve para amenizar a Javi que está postrado en la cama de su habitación. En el monitor se emiten Latidos de Pánico (Paul Naschy, 1983), El Último Kamikaze (Paul Naschy, 1984) o La Herencia del Mal (Joaquín Gómez Sáinz, 1987), junto a los dibujos animados de Mortadelo y Filemón. Ese es el mismo contraste que propone Amigo en todo momento. Del terror pasamos al humor negro, de la risa nerviosa al sufrimiento con grandes dosis de diversión perversa. Es como un capítulo de Mis terrores favoritos de Narciso Ibáñez Serrador, al que también veremos desfilar por esa pantalla-homenaje que reivindica toda una manera de hacer cine.

Los contrastes y la mala leche

Amigo basa su impacto en la atmósfera opresiva que desprende la casa. Los planos exteriores de las montañas nevadas que circundan el lugar van estrechando el círculo sobre esos dos personajes, sin posibilidad de escape, obligados a convivir mientras la paranoia crece y hace más irrespirable el ambiente. Está muy bien ejecutado el suspense dramático y algunas de las mejores secuencias son aquellas que dilatan el espacio temporal para potenciar la intriga. Todos los que hayáis visto la película recordaréis una secuencia que dura más de 10 minutos en la que Javi va arrastrándose por las escaleras para pedir ayuda mientras en la puerta de entrada David mantiene una conversación intrascendente con la enfermera a la que no deja entrar a la casa.  
   
Amigo es divertida y terrorífica al mismo tiempo. El tono de humor negrísimo que sobrevuela toda la acción puede echar para atrás a algunos espectadores que no conecten con el estilo, pero estoy seguro que serán muchos más los que agradecerán un tono tan particular. Prueba de ello es el último plano que tiene la película, no puede ser más malintencionado y, a la vez, provocar una sonrisa cómplice en el público. Nuevamente el contraste. De Schubert a “Amigos, amigos” de Ramón Ferrán interpretada por la alegre voz de Salomé. Amigo es un complaciente viaje al terror sin complejos, al género como divertimento alejado de “elevaciones” y pretensiones artísticas. Y aún así, no deja ser un poderoso ejercicio de estilo que demuestra el talento de un director para explorar la degradación de la psique humana en un contexto opresivo con connotaciones psicológicas tan profundas como la culpa o el remordimiento. ¿Quieres ser mi Amigo? (carcajada con eco).
 

¿Qué te ha parecido la película?

Amigo

7.5

Puntuación

7.5/10

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