Crítica de ‘Nuevo orden’: Michel Franco y su callejón sin salida

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Nuevo orden

Tras la fallida Las hijas de Abril, el director mexicano Michel Franco vuelve con fuerza con un film aplastante que se autodefine como una advertencia sobre el riesgo de las desigualdades sociales y económicas en una sociedad que, aunque Franco sitúa inequívocamente en el México contemporáneo, podría desarrollarse en un lugar cualquiera y en un momento cualquiera. De hecho, este tiempo de pandemia que está acentuando las diferencias entre clases (prueben ustedes a hacer un aislamiento epidemiológico a una familia numerosa en un piso de 35 metros), se prestaría bien a ser el caldo de cultivo detonante de las revueltas callejeras y el caos que gobiernan gran parte de este Nuevo orden establecido por Michel Franco desde un guion implacable y una dirección despiadada.

La película está claramente dividida en dos partes separadas por un fundido a negro de unos tres segundos de duración que un espectador avisado debería aprovechar para coger aire, lo que viene a continuación es todavía más brutal que la parte inicial y tal vez no pueda respirar a un ritmo fisiológico. El punto de partida argumental es una boda de esas que la generación de mi abuela llamaba «de alto copete», la hija de un político influyente excelentemente relacionado con jueces, militares y empresarios se desarrolla en una lujosa casa en la que se da cita lo más granado de la sociedad regional. Franco no tarda en dar indicios de que algo raro está pasando a pesar de que deriva la atención hacia situaciones particulares que desenfocan la mirada del espectador del meollo general.

Que una antigua asistenta de la familia anfitriona se encuentre enferma y su marido se presente en la casa solicitando ayuda (económica, por supuesto) no es más que una excusa para que durante esa media hora inicial Franco abocete la situación y presente y defina a los principales personajes. La novia, Marianne (extraordinaria interpretación de Naian González Norvind), es la única sobre la que el film deposita algún reducto de humanidad. El resto, en mayor o menor medida, presentan la peor vertiente de si mismos. Del resto del elenco, en general excelente, cabría destacar a Diego Boneta, Mónica del Carmen y Fernando Cuautle con los personajes más implicados argumentalmente.

Tras una suerte de golpe de estado y con el estallido del caos aludido en el primer párrafo de este escrito, se instala el Nuevo orden que da título a la película, una especie de estado de excepción con toque de queda y mando paramilitar en el que ya se desdibuja cualquier límite, si es que alguna vez lo hubo, entre buenos y malos. La lucha ya no es de ricos contra pobres sino de todos contra todos y como en un «sálvese quien pueda» un sistema injusto es sustituido por otro mucho más atroz. La destrucción y la violencia se apoderan totalmente de una narración que Franco filma con ritmo implacable y un poderoso sentido visual. Su falta de piedad es igual de brutal con lo explícito que con lo implícito y aquí es donde corresponde destacar su magistral uso del fuera de campo en varias ocasiones. Uno no sabe si le hace más daño lo que ve o lo que imagina.

No tengo problemas en que una película me pegue un puñetazo en el estómago, me conmueva, me atormente y me patee la conciencia, de hecho, esa es una de las funciones que puede ejercer el cine en algunos largometrajes, lo que ocurre es que, a pesar de sus 88 minutos de muy buen cine, este Nuevo orden de Michel Franco nos conduce a un callejón sin salida y, al final, uno tiene la sensación de que le han pegado para nada, de que le han hecho daño solo por hacer daño y de que le han dejado la conciencia noqueada con el problema sin posibilidad de encontrar un atisbo de solución. En este nuevo orden no parece que haya mucha diferencia entre ser bueno y ser malo. Descorazonador.


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Nuevo orden

7

Puntuación

7.0/10

2 comentarios en «Crítica de ‘Nuevo orden’: Michel Franco y su callejón sin salida»

  • el 18 febrero, 2021 a las 16:14
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    Ya he tenido la suerte de verla, y menos mal que tomé aire en el punto que citas, pues realmente es una angustia y una tensión increíble. Acompañamos con un cierto malestar las desventuras de esta «novia» en una recreación que, como bien dices, podría darse en cualquier parte del mundo. Por desgracia parece que cada vez ficción se acerca más a la realidad, y lo que aquí vemos podría estar sucediendo ya mismo al otro lado de nuestras ventanas. GRAN Crítica!

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  • el 8 octubre, 2021 a las 04:24
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    No dudo que la sociedad pueda llegar a la brutalidad que plantea pelicula, en la que la que todos ataquen y asecinen a cualquiera.
    No comparto la parte inicial en la que entran a la casa de la novia y masacran a varias personas, sólo por ser ricos. No se sostiene ni con alfileres.
    Después hay un caos y toque de queda por manifestaciones en toda la ciudad, a causa de qué?
    Nunca lo plantea, y nuevamente no me convence que algo así se pueda dar, sin dar argumentos de que lo origina.
    La película narra algo que puede suceder, pero no en la forma en que lo plantea.
    La verdad se me hizo exagerada.

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