Crítica de la serie ‘22 de julio’: Fallo en el sistema

Las críticas de Daniel Farriol:
22 de julio
 
22 de julio es un miniserie noruega compuesta por 6 episodios, creada por Sara Johnsen (Occupied, Upperdog) y Pål Sletaune (Baby Call, Netd Door), el cual también co-dirige los 6 episodios junto a Gjyljeta Berisha. Los guiones corren a cargo de los dos creadores junto a Kjersti Wøien Hålan y Erlend Loe. La historia nos sitúa en los días anteriores y posteriores a la fatídica fecha que cambió la historia de Noruega con un acto terrorista en Oslo y Utøya que dejó 77 muertos y centenares de heridos. Está protagonizada por Alexandra Gjerpen, Øyvind Brandtzæg, Helga Guren, Marius Lien, Fredrik Høyer, Markus Tønseth, Mette Arnstad, Gard Skagestad y Pia Borgli. La serie se ha estrenado en España a través de Filmin el día 19 de Enero de 2021.
 

Las distintas visiones de lo sucedido el 22 de julio

El 22 de julio de 2011 un coche bomba explotó en Oslo matando a 8 personas y pocas horas más tarde, en la isla de Utøya, un hombre armado disparó indiscriminadamente contra los adolescentes que asistían a un campamento organizado por el Partido Laborista Noruego, dejando 69 muertos más y un centenar de heridos. Aunque en un principio se creyó que el atentado terrorista era el ataque de un grupo yihadista, lo cierto es que el perpetrador fue Anders Behring Breivik, un empresario noruego nacionalista y fundamentalista cristiano. Fue el mayor ataque terrorista sufrido por un país que hasta entonces se consideraba como el más seguro para vivir. Aquello cambió por completo la sociedad noruega.
 
Ya han sido varias ficciones las que se han acercado a aquella tragedia. La primera fue Utoya Island (Vitaliy Versace, 2012), una película de explotación que se aprovechaba del morbo de los asesinatos de la isla apenas unos pocos meses después del suceso. En 2018 nos llegaron dos películas muy distintas. 22 de julio de Paul Greengrass, basada en el libro «One of Us: The Story of a Massacre in Norway – and Its Aftermath» de Åsne Seierstad, proponía un estudio minucioso de los hechos, pero carecía de emoción. Utoya. 22 de julio de Erik Poppe, al contrario, es una sobrecogedora recreación de la matanza de estudiantes en la isla. Rodada cámara en mano y a tiempo real, incluyendo un plano secuencia de 77 minutos que fue el tiempo que duró el tiroteo. Lo que busca la miniserie 22 de julio creada por Sara Johnsen y Pål Sletaune es aportar un nuevo punto de vista a lo que sucedió antes y después del atentado.

La imperfección del sistema

La serie 22 de julio no se centra en los asesinatos ni en las víctimas. Prefiere acercarse a los hechos desde la perspectiva de periodistas, policías, profesores o enfermeros que vivieron la situación de una forma más indirecta, pero que igualmente se sintieron afectados psicológicamente. Es un planteamiento interesante que no siempre me funciona. Dejar fuera de cámara los crímenes y las víctimas reduce mucho el impacto emocional de la historia. Tampoco se busca realizar un retrato psicológico del asesino ni profundizar en cuáles fueron sus motivaciones. El asesino tampoco es un personaje que aparezca en la serie.

Entonces, ¿qué vamos a ver? Una reflexión profunda que denuncia la imperfección del sistema noruego. Nos muestra con detalle todos los errores cometidos debido a la dejadez gubernamental, policial o sanitaria forjada durante años a base de recortes presupuestarios y fallos en la gestión de las alarmas. Lo que viene a decirnos la serie es que con una organización institucional más sólida, tal vez, se hubieran podido evitar muchas de las muertes o incluso evitar el ataque. Noruega despertó de la utopía de su letargo y la sociedad cambió para siempre. La serie 22 de julio es una bofetada de rabia contenida y un toque de alerta a los gobiernos de todo el mundo que no destinan los recursos necesarios a temas prioritarios para la construcción de un país. 

El desequilibrio de las subtramas y personajes

La estructura que tiene la serie 22 de julio puede recordar de algún modo a la que tenía la excepcional Cuando el polvo se asienta. La serie danesa fue considerada por mi como la mejor de 2020 en el artículo que en No es cine todo lo que reluce le dedicamos al Balance cinematográfico del pasado ejercicio. Ambas nos presentan a sus personajes antes, durante y después de un atentado terrorista. El tratamiento cronológico de los hechos se afronta desde la cotidianidad de sus protagonistas. Sin embargo, aquí el retrato de personajes es menos interesante y el ritmo a veces resulta inconstante. Le cuesta equilibrar todas las subtramas de su composición coral y el peso de todos los personajes es desigual. Algunos hubieran merecido más atención y otros la tienen en exceso. También se le ven demasiado pronto las costuras narrativas en su denuncia social. La propuesta en sí es muy atractiva, pero los subrayados ideológicos le otorgan un tono innecesariamente discursivo.

Aún así, la serie es un documento esclarecedor y estremecedor sobre lo sucedido. Los personajes son ficticios, pero se basan en testimonios reales como se indica en los créditos finales. Para ahondar en ese realismo se cuenta con un reparto de rostros desconocidos que no siempre están al nivel de lo requerido. Destacaría el trabajo que hacen Øyvind Brandtzæg, Helga Guren y Ane Skumsvoll, por contra la protagonista Alexandra Gjerpen no me convence, así como otros de los secundarios. Son 6 episodios que, pese a sus altibajos, tienen momentos desgarradores que nunca caen en lo sensacionalista. Un buen ejemplo es la sutileza con la que se aborda la subtrama de los malos tratos a un niño. Creo que la serie gana enteros cuando se aleja del tono de investigación periodística y se centra en la parte humana.

Gestionar el duelo

Mi episodio favorito de 22 de julio es el número 5. Nos sitúa poco después de los atentados para mostrar la devastación psicológica del entorno social. La subtrama de la profesora que debe lidiar en su clase con el hermano de una de las víctimas está rodada con una sensibilidad y humanidad conmovedoras. La dificultad de lidiar con el duelo debería haber tenido más peso en la historia. Y no me refiero solo por parte de los familiares o supervivientes, si no en la gente que les rodea y las propias instituciones que no saben como gestionarlo. En definitiva, 22 de julio es una serie noruega con bastantes puntos de interés, especialmente si desconoces los pormenores que rodearon la tragedia. Su recreación se basa en la denuncia de los errores cometidos por el sistema.


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22 de Julio

6.3

Puntuación

6.3/10

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