Crítica de ‘Matar a Santa (Fatman)’: Atípica cinta de un Santa Claus duro de pelar

Las criticas de David Pérez «Davicine»:
Matar a Santa (Fatman)

Llegan las fechas navideñas, y con ellas las películas edulcoradas repletas de buenos deseos y personajes que quieren rehacer sus vidas y encontrar la bondad en sus corazones… y Matar a Santa podría encajar perfectamente en el segundo grupo de cintas. En el fondo, y con mas mensaje del que parece en principio, estamos ante la historia de un Santa Claus al que la vida ya no le trata tan bien y lucha por salir adelante.

Matar a Santa, cuyo título original (Fatman) creo que seguiría encajando mejor comercialmente para su emisión atemporal en cualquier cadena o plataforma, se ha estrenado en Prime Video el pasado 24 de noviembre de 2020 de cara a captar ese público cansado de películas navideñas típicas y repletas de tópicos, y lo ha conseguido, pues los guionistas y directores Ian y Eshom Nelms se inspiran en el superhéroe más grande de todos los tiempos, Santa Claus, y lo transforman en un cascarrabias alcohólico y capaz de plantar cara a cualquiera.

Con Mel Gibson al frente del reparto, la película nos cuenta como, en el perverso mundo de hoy en día, Santa Claus sí que existe y esta sin blanca. «Fatman», como le llaman, es un tipo que cuando quiere puede ser brutal y está armado hasta las cejas. Billy, un niño furioso porque le ha traído carbón, ha contratado un asesino a sueldo para que vaya a Alaska y acabe con él. Empieza entonces una caza llena de acción y humor.

No puedo negar que esperaba algo muy distinto tras leer la trama, pues lo que nos venden como una cinta épica en la que Santa Claus parece inspirarse en Liam Neeson para matar a todo lo que se ponga por delante en sus planes por sacar adelante la Navidad, se convierte en unos primeros 70 minutos de introducción a la crisis económica por la que pasa Claus, cómo debe gestionar su «negocio» en el que da trabajo a centenares de Elfos, y convivir con su mujer en una época donde ya no es tan importante su trabajo al no tener tantos repartos.

El propio Santa Claus comenta en la película a su santa esposa Ruth (Marianne Jean-Baptiste): «La Navidad genera 3 billones de dólares solo en los Estados Unidos y ni siquiera podemos pagar la factura de la luz». Y ahí radica una de las patas de la historia de esta cinta, como nuestro protagonista vive de un subsidio del ejercito de Estados Unidos y también es el propio ejercito el que le ofrece un nuevo contrato para recuperar su economía. Gibson, como siempre, ofrece un gran papel de un Santa Claus en horas bajas, al que le pesan los años y la crisis, y al final hace lo que se le da mejor. Con más pelo facial de lo habitual, y una voz que parece salir de los más profundo de su frondosa y canosa barba, ahora es difícil imaginarse a otro Claus cascarrabias que no tenga el rostro de Gibson.

El otro hilo argumental principal sigue a Jonathan Miller (Walton Goggins), el sicario contratado para acabar con Santa, y Goggins logran un gran trabajo como de costumbre en el papel de alguien que compra juguetes que vienen directamente del taller de Papá Noel como un coleccionista demente, ya que todo lo que recibió para Navidad de su padre cuando era niño fueron quemaduras de cigarrillos en sus brazos.

Aunque parezca que es negativo lo que tarda la película en entrar en acción, nada más lejos de la realidad, pues en sus primeros 70 minutos condensa una gran cantidad de reflexiones sobre nuestra sociedad actual, siendo un buen reflejo de cómo se comportan las personas ahora, el poco valor que se da a la bondad y, sobre todo, que ya no importa nada que si te portas mal te traigan carbón, pues siempre puedes vengarte contratando a un asesino a sueldo.

Pero claro, a esta película se viene por la acción. Para esa parte del público ansioso por ver a Gibson de Papá Noel disparando a diestro y siniestro dedican los 20 minutos finales, una buena traca en la que, aunque no sea tan épica como podríamos esperar, sí que nos coge por sorpresa la nueva imagen de Claus armado hasta los dientes y defendiendo lo que es suyo aunque para ello deba dejar la bondad a un lado y teñir de rojo su ropa a base de sangre.

No, Matar a Santa no es la típica película navideña, ni pasará a la historia de las cintas peculiares que llegan por estas fechas, pero al menos es algo distinto para los que estamos cansados de las cintas de fin de semana por la tarde donde lanzarse una bola de nieve es el mayor mal que van a hacer sus protagonistas.


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David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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