Crítica de ‘Baby’: Dar a luz en la oscuridad

Las críticas de Daniel Farriol:
Baby
 
Baby es un drama con elementos de cuento fantástico escrito y dirigido por Juanma Bajo Ulloa (Alas de Mariposa, La Madre Muerta). Cuenta la historia de una drogadicta que, tras dar a luz y vender a su bebé, se arrepentirá e intentará recuperarlo por todos los medios. Está protagonizada por Rosie Day (Blackwood, The Convent), Natalia Tena (Tierra Firme, Amar), Harriet Sansom Harris (Ratched, Memento), Charo López y Mafalda Carbonell. La película pasó por el Festival de Sitges y en una sesión especial de Seminci. Su estreno en salas comerciales de Euskadi se produjo el 4 de Diciembre de 2020 y en el resto de España el 18 de Diciembre de 2020. Ha recibido 3 nominaciones a los Premios Blogos de Oro del Cine Español Independiente como Mejor Película, Mejor Director y Mejor Banda Sonora.
 

El regreso del Juanma Bajo Ulloa autor

Baby es el regreso del Juanma Bajo Ulloa más oscuro y experimental, el que sorprendió a propios y extraños con obras ya míticas dentro del cine de género español como Alas de Mariposa (1991) o La Madre Muerta (1993). Tras esa asombrosa carta de presentación, su cine cayó en un errático vuelo sin motor que le llevó hacia la comedia salvaje de Airbag (1999). Su mayor éxito comercial coincidió con la decadencia del prestigio alcanzado. Muchos fueron (fuimos) los que perdimos el interés en su posterior trabajo, convirtiéndose incluso en una presencia incómoda dentro de la industria. Todo eso, hasta Baby. Porque en el fondo lo echábamos de menos y sabíamos que tarde o temprano regresaría por la puerta grande.
 
Con su última película, el director vitoriano demuestra que sigue siendo el de siempre. Aborda sin miedo una propuesta radical y arriesgada absolutamente atípica para los acomodaticios tiempos que corren en el mundo del cine. Se dice que con la irrupción de las plataformas televisivas en la producción y distribución de las películas, la creación se ha vuelto más formulística que nunca dejando un espacio más reducido para el cine de autor e independiente. Precisamente, hace pocas fechas, la crítica de cine Desirée de Fez se preguntaba en su columna semanal de El Periódico si estamos ante ‘El fin de las películas particulares‘. Ojalá que no y sigan existiendo cineastas valientes que se lancen a aventuras suicidas como esta Baby.
 

La imagen y la música

Por si alguien aún no se ha enterado, hay que recordar que Baby no tiene diálogos. Durante la propia presentación que hizo el director en la premiere de la película en el Auditori del Festival de Sitges se dirigió al público con un “¿No estáis hartos de tantas palabras?”. Eso fue el principio y final de su presentación. Genio y figura. Sin embargo, los diálogos no se echan en falta en ningún momento porque la película ha sido concebida de manera muy visual. Es como una coreografía de imágenes sugestivas que te hipnotizan y te atrapan en su tela de araña.
 
Baby es una película, pero también un cuento de hadas. Su historia posee una relectura perversa de la vida y de la maternidad en clave de fábula grotesca y siniestra. Los primeros minutos de la película son espectaculares. Nos muestran la vida cotidiana de una joven drogadicta que está embarazada. Tras dar a luz, desatiende los cuidados de su bebé debido a su enfermiza adicción. Ulloa asombra con una puesta en escena arrebatadora que juega al contraste entre la enorme crudeza y crueldad de la historia que nos cuenta con la bellísima y maravillosa fotografía de Josep M. Civit. Es un inicio que parece apostar por el realismo social donde quedaremos cautivados por la excelente banda sonora compuesta por Bingen Mendizábal y Koldo Uriarte, así como la elección de la inolvidable canción ‘Riverman’ de Nick Drake
 

La Madre como creadora de vida 

Pero Baby juega a otra cosa. El cuento macabro se apodera de la pantalla y comienzan a aparecer extraños personajes propios de un universo onírico lleno de simbología y metáforas. No todas resultarán entendibles, pero conforman un atrapante viaje iniciático que el propio director describe como doloroso viaje del temor hacia el amor. Porque la historia principal gira en torno al tema de la creación y la maternidad, algo que siempre ha estado presente en el cine del director. 

Es evidente la feroz crítica en primer término hacia la gestación subrogada, pero la película va mucho más allá en sus planteamientos. Los personajes son elementos de la naturaleza que se relacionan entre sí como si fueran del mundo animal. Las reflexiones sobre la naturaleza humana se superponen a la propia naturaleza como entorno, formando un único organismo que se comunica con el espectador. No en vano todos vivimos en un planeta conocido como Madre Tierra. El director nos habla de la vida y la muerte. La creación de vida y su autodestrucción. La supervivencia en un mundo al borde de la extinción.  

Un cuento gótico

La constante búsqueda de la belleza en las imágenes de Baby no evitará que nos enfrentemos a momentos verdaderamente terroríficos y atroces. Es cierto que durante el segundo acto de la película el ritmo se ralentiza y se tiene la sensación de entrar en una espiral de reiteración argumental innecesaria. Se podrían haber recortado sin problemas unos 10 minutos de metraje de las peripecias del interior de la casa para hacerla más llevadera, pero si entras en el juego silente que propone retomando algunas características del cine mudo en gags o interpretaciones del elenco, vivirás una de las experiencias más satisfactorias y absorbentes que nos ha regalado el cine de este año.   

Baby es un film atípico, imaginativo y desgarrador. Está filmado con una exquisita sensibilidad que se detiene en los detalles de su preciosista puesta en escena. Su atmósfera parece extraída de las páginas ilustradas de una fábula oscura que integra a sus propias brujas, castillos y princesas. Más que como una película debe verse como un cuento gótico. La interpretación de Rosie Day te dejará sin aliento. Es poderosa, delicada, visceral y muy física. La actriz británica utiliza todo su cuerpo para recrear una danza al son de los movimientos emocionales que transitan por el interior del personaje. Es algo mágico. El resto de intérpretes femeninas están un pelín sobreactuadas al ser tratados sus personajes como caricaturas de dibujos animados. Baby no es una película sencilla de ver y será recibida con opiniones polarizadas. Si eres un cinéfilo atrevido te recomiendo que no te la pierdas, seguro que no te dejará indiferente.


¿Qué te ha parecido la película?

Baby

9

Puntuación

9.0/10

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