Crítica de ‘El regreso de Ben’: Vuelve a casa, vuelve, por Navidad

Las críticas de Cristina Pamplona “CrisKittyCris”: El regreso de Ben

La Navidad está llamando a la puerta y pronto la cartelera y las cadenas de televisión se llenarán de títulos alegres para toda la familia. Entre tanta alegría, almíbar y odas a la bondad llega a nuestras pantallas El regreso de Ben, un drama sobre el pozo negro de la drogadicción y el amor incondicional de una madre.

Peter Hedges (¿A quién ama Gilbert Grape?, Como la vida misma) guioniza y dirige esta cinta, protagonizada por Julia Roberts y Lucas Hedges, en donde el peso dramático e intimista de su primera mitad pierde fuelle cuando intenta salirse de la dinámica de sus dos personajes principales y su entorno familiar.

Ben ha vuelto a casa por Navidad tras dos meses en desintoxicación. Su madre, Holly, está encantada por el regreso del hijo pródigo. Pero no es la primera vez que Ben promete haber dejado atrás su adicción a las drogas y, durante veinticuatro horas, Holly no está dispuesta a separarse de él en un intento de recuperar a su hijo.

El regreso de Ben tiene un ritmo suave y amable que descarga todo su potencial en la primera mitad del metraje, donde el drama se maneja de forma sutil, delegando mucho en la interpretación de sus personajes, encorsetados por una situación incómoda de desconfianza y culpa.

Es esta primera mitad ahondamos en la relación madre e hijo. “Esto es humillante”, dice el personaje de Ben cuando su madre le registra los bolsillos antes de dejarlo entrar solo en un probador. “No, Ben, esto es amor”, contesta ella. Nos muestran a un protagonista del que no sabemos cuánto es sincero y cuánto fingido, y a una madre desmoronándose tras una sonrisa congelada. La relación de ambos es el motor de la historia y el espectador no necesitaría más.

Sin embargo, Hedges comete el error de ir un poco más allá y abandonar el drama familiar para meternos en una breve subtrama sobre tráfico de drogas y la marginalidad de ese mundo. Es en ese momento cuando la película cae ligeramente en un melodrama que hace flaco favor a la resolución del argumento.

Ese desvío resta honestidad a la historia, y se superpone a elementos mucho más interesantes, como la breve crítica al sistema de salud norteamericano, donde la ayuda contra la drogadicción se limita casi por completo a las rentas más altas, o donde un porcentaje altísimo de adicciones a drogas comienza con la ligereza con la que médicos recetan analgésicos opioides.

Ese artificial descenso hacia las cloacas del mundo de la droga ha asfixiado a personajes secundarios con más potencial dramático que el que Hedges ha decidido desarrollar. Desearíamos también que hubiese explorado más las relaciones del protagonista con el resto de miembros de su familia. Courtney V. Bance (American Crime Story) está desperdiciado en el papel de Neal, el padrastro de Ben, con el que sospechamos que mantiene una relación complicada, pero que no llega a desarrollarse más que por el testimonio que Holly da de ello.

Tampoco Kathryn Newton, a quien hemos visto en Big Little Lies o Tres anuncios en las afueras, puede lucirse como Ivy, la hermana de Ben, un personaje que parece que va a tener mucho más peso del que finalmente tiene.

Pero al menos nos quedan sus protagonistas. Y es que tanto sus interpretaciones, como la química entre ellos, son lo más valioso de la película. Julia Roberts está magnífica como Holly, una madre que siente esas veinticuatro horas como la última oportunidad para la salvación de su hijo. Roberts se debate entre un falso optimismo y una realidad que intenta silenciar: puede que ya sea demasiado tarde.

Lucas Hedges, hijo del director, se está trabajando la nominación al Oscar para el año entrante. Si no es por Boy Erased –otro drama familiar que llegará a nuestras salas en 2019- lo conseguirá por su interpretación de Ben. Hedge sabe manejar la delicada situación de su personaje. No es un yonki con síndrome de abstinencia, pero tampoco ha llegado a controlar su adicción, y vemos como se tambalea en la cuerda floja de una voluntad débil, mientras que ha de empezar a aceptar la culpa y los daños que su adicción causa en su entorno familiar.

El regreso de Ben comparte espíritu con otros títulos como Krisha o La boda de Rachel, pero, al contrario de ellas, no ha sabido ver que todo su potencial se encerraba en su sencilla premisa.


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6

Puntuación

6.0/10

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