63 SEMINCI. Sección Oficial. Crítica de ‘La mujer de la montaña’: Gran cine en una divertida propuesta de ecologismo militante

Las críticas de José F. Pérez Pertejo en la 63 SEMINCI: 
La mujer de la montaña
 
Con La mujer de la montaña (Kona fer í stríð), el islandés Benedikt Erlingsson presenta su segundo largometraje de ficción tras De caballos y hombres (2013). Estamos ante una película difícilmente clasificable (ni falta que hace) que se desliza con sutileza por los márgenes entre la comedia y el drama con elementos de suspense y acción y un toque de fábula ecologista.

Halla (Halldóra Geirharðsdóttir) es una mujer en su cincuentena que, como si de una agente secreta de Misión Imposible se tratara, alterna una vida plácida y apacible como directora del coro musical de su localidad con una identidad secreta, la mujer de la montaña, que realiza sofisticadas y arriesgadas misiones de sabotaje contra una empresa de aluminio que amenaza el ecosistema local. Su hermana gemela (interpretada por la misma actriz) que es profesora de yoga, un granjero local e improbable primo lejano (Jóhann Sigurðarson) y un amigo que canta en el coro (Jörundur Ragnarsson) serán sus únicos cómplices y confidentes.

Benedikt Erlingsson baraja a la perfección esta sofisticada mezcla de géneros y estilos fílmicos, así, aborda situaciones dramáticas con un tono general desenfadado introduciendo casi continuos elementos de comicidad y algunas pinceladas surrealistas que, lejos de distanciar al espectador, consiguen que este empatice absolutamente con los personajes, fundamentalmente la protagonista, y haga suya su particular cruzada.

Esta alquimia de géneros y tonos, que, en el cine generalmente está abocada al fracaso, funciona gracias al talento de su director para manejar una efectiva y en momentos efectista puesta en escena. Renuncia a la música no diegética introduciendo a tres cantantes (femeninas) con vestimentas y canciones folclóricas y a tres músicos (masculinos) que, a modo de micro-orquesta acompañan a los protagonistas puntuando las acciones con elementos sonoros y las emociones con melodías musicales. Esta circunstancia que, a priori, podría provocar la extrañeza y por tanto el distanciamiento del espectador está tan bien ideada e integrada en la puesta en escena que el espectador lo asume, al poco de empezar la película, como un elemento inherente a las imágenes y a la trama.

La introducción de subtramas accesorias al núcleo central del relato como el proceso de adopción de una niña ucraniana por parte de nuestra heroína o las atribuladas desventuras de un turista latinoamericano a quien continuamente consideran culpable (Juan Camillo Roman Estrada) sirven para que el guion (coescrito por el propio director junto a Ólafur Egilsson) haga funcionar argumentalmente determinadas situaciones de difícil justificación.

Con un sobresaliente ritmo imprimido por una impecable filmación de las escenas de acción (fabuloso el plano del helicóptero buscando a Halla escondida), una hermosa dirección de fotografía de Bergsteinn Björgúlfsson y un muy eficaz montaje de Davíð Alexander Corno, la película se hace grande gracias al monumental trabajo de su actriz protagonista tanto en las secuencias de acción como en los momentos más intimistas.

La mujer de la montaña es una película de un militante ecologismo que evita en todo momento los mensajes apocalípticos o las soflamas panfletarias que, sin cuestionar la razón que las sustente, suelen resultar pesadas. Erlingsson se apoya en la fuerza de unas imágenes que se enriquecen de los abrumadores paisajes islandeses y la potencia de un mensaje de llamada a la resistencia civil para salvar el patrimonio natural, para hacer un cine imaginativo e inteligente que derrocha talento en todos los aspectos de la producción cinematográfica y que deja buena muestra de la excelente salud de la cinematografía de este pequeño país que, durante los últimos años, nos ha dejado algunos de los mejores títulos de la cosecha anual, especialmente en este festival en el que no suele faltar al menos un título en la sección oficial y que el año pasado dedicó un exitoso ciclo al cine islandés. La racha continua. Probablemente La mujer de la montaña sea (junto a La caída del Imperio Americano de Denys Arcand) la mejor película proyectada en esta 63ª edición de la SEMINCI que llega a su fin y en unas horas conocerá su palmarés.  

9

Puntuación

9.0/10

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2 comentarios sobre “63 SEMINCI. Sección Oficial. Crítica de ‘La mujer de la montaña’: Gran cine en una divertida propuesta de ecologismo militante

  • el 27 octubre, 2018 a las 20:22
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    Buen ojo. Espiga para la mejor actriz. Por lo que cuentas, me recuerda en la forma a Poderosa Afrodita, de nuestro admirado Woody Allen. Efectivamente, “Rams, El Valle de los carneros” y “Fùsi, Corazón gigante” en el mismo año, nos diero muestra del tipo de cine que se realiza en Islandia. Existe algo más que Bjork en Islandia.

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  • el 28 octubre, 2018 a las 02:18
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    La similitud con Poderosa Afrodita es cierta en el recurso formal de acompañar con un coro griego (en aquel caso) y musical aquí, pero argumentalmente están en las antípodas. Sí, es curioso lo de Islandia, con lo pequeño que es y el buen cine que se hace. Y encima se clasifican para el Mundial…

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