63 SEMINCI. Sección Oficial. Crítica de ‘Border (Gräns)’: La mitología nórdica al servicio del drama social

Las críticas de David Pérez “Davicine” en la 63 Seminci:
Border (Gräns)

Con el respaldo de saber que se ha alzado como Mejor película en la sección “Un certain regard” del Festival de Cannes 2018 llega a la Seminci la candidata por Suecia a los Oscar 2019, una película de la que, de antemano, y sin necesidad de leer la trama, sabemos que podemos esperar algo de fantasía al estar basada en la novela “Gräns” de John Ajvide Lindquist (autor de la aclamada “Déjame Entrar”).

En Border, Tina es una agente de aduanas con un olfato tan extraordinario que es capaz de oler la culpa de cualquiera que pretende esconder algo. Un día su olfato es puesto a prueba con Vore, un hombre con aspecto sospechoso que pasa ante ella. Tina sabe que Vore esconde algo que ella no puede identificar. Y lo que es peor: se siente extrañamente atraída hacia él, lo que crea un lazo muy especial entre ellos. Tina descubre la auténtica identidad de Vore pero también la verdad sobre su propia existencia. Su vida ha sido una gran mentira y ahora tiene que elegir entre continuar viviendo como antes o aceptar las terroríficas revelaciones de Vore.

Acostumbrados a que cineastas de Irán nos ofrezcan en la Seminci la visión que tienen de su país, se recibe con agrado esta propuesta de Ali Abbasi, nacido en Teherán y con experiencia en el ámbito literario, pero que debutó en el mundo del largometraje con Shelley, presente en la sección Panorama del Festival de Berlín de 2016. Ahora regresa con su segundo largometraje como director con una propuesta arriesgada, que quizás no vaya orientada a todos los públicos, pero que seguro encuentra su hueco tanto en los aficionados al cine de autor como en los que disfrutan con las películas envueltas en fantasía, pues combina con acierto el drama con la ciencia ficción o, mejor dicho, la mitología nórdica.

No hace falta creer en las hadas para que nos metamos de lleno en esta historia que va más allá de lo humano, pero que a la vez nos hace reflexionar sobre nuestra propia identidad, y que tras una trama pintoresca va destapando temáticas tan diversas como la diversidad sexual, el odio hacia los que son diferentes, la opresión hacia las minorías e incluso las relaciones paternales, entre otras. Está claro que tiene una gran base sobre la que sustentarse, pero han sabido dotar a la película de una impecable puesta en escena y una atmósfera idónea para el devenir de los acontecimientos, permitiendo que puedan ser convincentes a pesar de la inverosimilitud en los tiempos que corren, y a pesar de lo que a veces se dice, de quien mucho abarca poco aprieta, es capaz de tocar todos estos temas y salir victoriosa.

De lo que podría ser un drama centrado en una persona con problemas tanto de pareja como familiares, que genera rechazo por su aspecto, y con problemas de identidad sexual, nos va adentrando en una sucesión de intrigas que se enredan hasta tornarse delirantes, pero sin perder su objetivo de servir de crítica social, tanto a nivel de los problemas de la protagonista como de las investigaciones criminales que tienen lugar a su alrededor. No hay acciones que no tengan su repercusión, y cada escena intenta servir de metáfora o de reflexión de nuestra sociedad actual.

El impacto de Border ​​se basa en cómo las escenas más retorcidas, a la par que folclóricas, se ubican en parajes naturales, y es que la naturaleza juega un papel importante en la película, casi tanto como sus dos protagonistas principales, interpretados sorprendentemente por Eva Melander y Eero Milonoff, quienes ponen de manifiesto una infinidad de sentimientos “humanos” y reacciones animales incluso bajo unas impresionantes máscaras de silicona. La película ​​alcanza su punto máximo en las escenas entre Melander y Milonoff, con una química (y física) fuera de lo común, que nos lleva a experimentar todo tipo de emociones. Ambos actores consiguen dar veracidad a sus personajes al transformarse en seres hinchados con la misma clase de detalle y convicción que Charlize Theron aportó a su actuación ganadora del Oscar en Monster. La convicción de estar viendo a dos seres -más animales que humanos- no sólo es producto de las grandes interpretaciones, sino que merece mención especial el equipo de efectos visuales (Peter Hjorth y Mikael Windelin) por sus asombrosas creaciones, y el departamento de maquillaje por esas prótesis que no parecen tales.

La forma en la que Abbasi enmarca cada revelación visual es utilizando el humor absurdo, el cual deja de ser tal cuando ya nos hemos acostumbrado a entender las dificultades de la existencia de la solitaria Tina, lo que incrementa que apreciemos mejor cada expansión de esta fantasía como una metáfora de su existencia. Border es una película maravillosamente extraña, en ocasiones sorprendente a la par que hilarante, completamente escandinava, pero llevada a cabo con acierto bajo la forma de un drama con toques de mitología nórdica. Es, sencillamente, la historia de una persona que puede decidir y decide escoger su propia identidad. 

7

Puntuación

7.0/10

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David Pérez

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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