63 SEMINCI. Sección Oficial (Cortometrajes). Crítica de ‘Cadavre exquis (Cadáver exquisito)’: A veces es mejor percibir que ver

Las críticas de David Pérez “Davicine” en la 63 Seminci:
Cadavre exquis (Cadáver exquisito)

Tras un primer impacto en el que parece que estamos viendo una película de Wes Anderson si hubiera descubierto los filtros de Instagram antes que la técnica del stop-motion, Cadavre exquis es una balada visual, acústica y olorosa a través del deambular de un perro tuerto.

Los cineastas Francois Leroy y Stephanie Lansaque quedaron fascinados por Asia tras su primer viaje allí, donde decidieron realizar la película Goodbye Mister Chu sobre las tradiciones vietnamitas y la fiesta de las almas perdidas. En el resto de sus trabajos no se han alejado de Asia, pues posteriormente estrenaron Mei Ling, cuya acción se sitúa en Hong Kong, Red River, Song Hong, con el que regresaron a Vietnam, y su cuarto cortometraje, Café froid, se presentó en la 60 Semana Internacional de Cine de Valladolid, alzándose con la Espiga de Plata. En su quinto trabajo juntos no se alejan de la estética asiática, y regresan a Vietnam para mostrarnos el mundo desde la mirada de un perro callejero tuerto.

Su nuevo trabajo recibe el título de una expresión francesa con la que se ha denominado a la vía para crear de una imagen muchas, una técnica que tiene su fundamento en un juego de mesa en el cual los participantes escribían una frase en una hoja de papel, la doblaban para cubrir la parte escrita y a continuación la pasaban al siguiente jugador.

Teniendo en mente la superposición de imágenes, en su nuevo trabajo nos trasladan a las laberínticas y estrechas calles del barrio antiguo de Hanoi, donde la vida cotidiana y la leyenda se funden con el sincopado ritmo del Hat Xam: el blues vietnamita. Este mundo áspero y duro de la vida de un perro callejero se transforma en un corto elegantemente diseñado, bastante lírico, pero sin perder el contacto con las dificultades de la vida cotidiana.

A través de la visión del único ojo del protagonista vemos la vida tal y como es, pero su ojo tuerto le otorga una percepción completamente nueva y mejorada de la realidad, ajena a la suciedad y la crueldad que hay a su alrededor, permitiendo esa parte visual compuesta de varias imágenes. Flores recién cogidas, limones frescos, carne en buen estado… todo lo que es difícil encontrar en las sucias calles por las que transita este perro, llegan a sus sentidos permitiendo, aunque sea por un momento, pensar que hay una vida mejor esperando al final del camino, beneficiando, tal y como la propia expresión original indica, la creación de una realidad impensada, una realidad que se compone al margen de la lógica y la razón. 

6

Puntuación

6.0/10

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David Pérez

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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