Crítica de ‘El Capitán’: Duro drama psicológico con la vileza humana como telón de fondo

Las críticas de David Pérez “Davicine”: El Capitán

He de admitir, antes de hablar de El Capitán, que no soy muy aficionado a las películas bélicas, y que suelo consumir aquellas que de por si destacan por algo concreto, o que ya se que se han consagrado, pues no es un género de mi predilección. Pero decir que El Capitán es una película bélica es quedarse corto y ser injusto con ella, pues es mucho más, y eso ayuda a que cualquier amante del buen cine disfrute durante sus 118 minutos, sin importar sea o no asiduo espectador de cine bélico.

En la película, desesperado, hambriento, aterido de frío, huido de su pelotón y perseguido por los cazadores de desertores, el soldado raso Willi Herold encuentra casualmente un uniforme de capitán y decide cambiar su identidad. A partir de entonces actúa como un alto rango en una misión secreta encomendada por el mismísimo Führer. La suplantación le conducirá a los placeres y los infiernos de su nueva personalidad y le permitirá formar un grupo de soldados perdidos que actuarán a sus órdenes sembrando el horror entre la población inocente, actuando con impunidad en su viaje hacia la degradación moral, el mesianismo nazi, la perversión y la barbarie.

Aunque por la trama parezca una vivencia irreal y extrema, El Capitán está basada en hechos reales y nos muestra un impactante retrato del nazismo a finales de la Segunda Guerra Mundial de la mano del cineasta alemán Robert Schwentke, y eso es algo que puede que, a quienes lo conozcan, les eche para atrás, pero los prejuicios no deben evitar que veamos esta película como la auténtica obra cumbre del cineasta. Dentro de la filmografía de Schwentke  nos encontramos cine muy comercial como La Serie Divergente, alguna película “Hollywoodiense” y totalmente olvidable como R.I.P.D. Departamento de Policía Mortal, y tan sólo destaca la entretenida Red. Y con ese currículo es difícil que veamos sin prejuicios esta película “de autor” del director, pero parece que cuando se aleja de los dólares encuentra la libertad creativa (aunque se base en hechos reales) para dar rienda suelta a su creatividad y ofrecernos una experiencia memorable.

Durante la película vemos reflejadas las habituales deserciones del ejercito nazi y los saqueos a la población civil, y lejos de recrearse en las acciones, el director y escritor parece comprender absolutamente la psicología de los soldados alemanes, su creciente desesperación en la jungla bélica a la que han sido arrojados y hace avanzar el relato bajo las radicales acciones de su protagonista. 

Max Hubacher interpreta al cabo Willi Herold, es el protagonista absoluto de la película, y sobre él recae un peso que lleva con saber hacer. Empezar como un desertor, huyendo de una guerra en la que no quiere estar, y lograr que vivamos con él su evolución hacia el sadismo y la chulería propia de alguien que se cree por encima de sus (hasta hace poco) iguales, era casi una ardua misión, pero la saca adelante. El hecho de ver cómo Herold decide enfundarse el uniforme de Capitán no es tan importante como la evolución de su personalidad y su forma de afrontar los acontecimientos.

Se dice que el hábito no hace al monje, pero queda patente que sí que lo puede convertir en un monstruo. Envalentonado por los soldados oportunistas que se van uniendo a él, en vez de huir se embarca en un viaje de sangre y perversión que incrementa cuando surgen sospechas sobre la veracidad de su rango. De su banda de hombres, dos sospechan que es, como ellos, un desertor tratando de fanfarronear para salir de un aprieto, y su siguiente misión será conseguir que cambien de opinión. 

Con mucho menos protagonismo, pero no por ello una menor calidad actoral, nos encontramos con Milan Peschel, quien interpreta al soldado Walter Freytag, que se une al falso Capitán, pero cada vez está más en desacuerdo con él por su rigor implacable. Acostumbrados a ver a este actor en comedias, nos permite comprobar que no todo el mundo cambia por el mero hecho de colgarse alguna medalla o ponerse algún galón de más, y refleja su desacuerdo de forma silenciosa, pero con resignación claramente manifiesta. Peschel podríamos decir que interpreta a la conciencia que Herold intenta ignorar.

Mientras tanto, Frederick Lau da vida a Kipinski, un soldado que manifiesta cada impulso salvaje, un auténtico loco armado con un rifle de asalto que es terriblemente memorable como uno de los maníacos de Herold. Parte del éxito de la película radica en un gran uso del tiempo dedicado a cada personaje, en ocasiones breve en duración pero suficiente para reflejar cómo casi cada persona con la que se encuentra Herold puede doblegarse ante la presión social y las desconcertantes pruebas que Herold debe pasar para demostrar su rango.

Rodada en Polonia y Alemania en blanco y negro, el director de fotografía Florian Ballhaus otorga a la imagen un cierto tono de incomodidad ante las frías crueldades de Herold, con algunas escenas tan grotescas que parecen sacadas de la mente de El Bosco. Cada plano sirve para identificar la tensión entre las diferentes autoridades nazis, llegando a ser difícil distinguir cual es real y cual no. Y la luz y los ángulos de las cámaras nos permiten ver las duras decisiones del protagonista, como si fuera Dios mismo quien juzgara desde lo alto.

La composición que nos acompaña durante el metraje no es especialmente musical, sino que roza lo industrial, pero es auténticamente efectiva,  reforzando la crudeza de las escenas.

Hay que agradecer que Schwentke se haya alejado del cine más comercial pero sí aprovechado el prestigio conseguido en Hollywood para hacer realidad esta historia de la Segunda Guerra Mundial bajo la fotografía de Florian Ballhaus, logrando una historia oscura e inquietante en la que se nos muestra con acierto la psicología de los soldados alemanes. El Capitán nos muestra con crudeza una verdad inquebrantable e intemporal sobre la vileza humana.

Nota: No os marchéis durante los créditos finales pues, tras dos horas de escenas repletas de dureza, tendremos algo de desahogo emocional.


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Crítica de ‘El Capitán’: Duro drama psicológico con la vileza humana como telón de fondo
4.7 (93.33%) 3 votes

8

Puntuación

8.0/10

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David Pérez

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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