Crítica de ‘¡Qué guapa soy!: Un mensaje artificial en una comedia intrascendente

Las críticas de Cristina Pamplona “CrisKittyCris”: ¡Qué guapa soy!

Vivimos un momento de positividad artificial que roza la náusea. No es que yo sea una cínica, pero cuando en cada rincón de este mundo encuentras frases del tipo “no sabía que ponerme y me puse feliz” la misantropía es inevitable. Por eso, cuando me enteré de que Amy Schumer estrenaba una película que pretendía abrazar el “body positive” desde la sátira, me subí al tren sin pensar. Lamentablemente, ¡Qué guapa soy! no es sino otra comedia que vende un buenrollismo que entretiene en sala, pero se olvida en la calle.

Renee Bennett es una mujer en lucha constante contra su inseguridad. Con unos kilos de más y la sensación de que no puede sacar partido a su aspecto, vive una vida que está lejos de ser su ideal. Un día, tras un accidente en su clase de spinning, Renee se golpea la cabeza. El golpe cambia la percepción que tiene de sí misma y, al mirarse en el espejo, descubre que se ha convertido en toda una belleza. Con la confianza que su nuevo aspecto le otorga, Renee se siente capaz de conquistar la ciudad.

El argumento recuerda a Amor ciego de los hermanos Farrelly, pero en este caso el espectador no es partícipe de esa percepción subjetiva de la protagonista. Nosotros vemos siempre a Renee tal y como es. Este detalle ofrece mucha comicidad al argumento, pero no es suficiente para levantar un guion que, al final, cae en el empalagamiento.

Abby Kohn y Marc Silverstein, que ya trabajaron juntos en Nunca me han besado, firman el guion que, en un intento de vendernos aquello de que la belleza está en el interior, termina convenciéndonos de lo contrario, porque, cuanto más guapa y segura se siente Renee, más estúpida y engreída se comporta. Sí, puede que al final la película se cuelgue la chapa de que todos podemos ser lo que queramos sin importar nuestro físico, pero durante hora y media hemos visto que las feas son simpáticas e inteligentes y las guapas tontas y vacías.

Hay honestidad en esas películas que no pretenden más que un buen rato para el espectador, pero ¡Qué guapa soy! Cortocircuita tanto con las ideas que intenta lanzar que no la puedes disfrutar del todo. ¿Quiere ser buenrollista o quiere perpetuar estereotipos? ¿Quiere un humor políticamente incorrecto o blanco? El guion no se moja, no se decide. Como resultado, ofrece un entretenimiento basado en un guion predecible salvado por un par de momentos cómicos.

Se echa de menos un mayor desarrollo de los secundarios ya que Amy Schumer hace de lo único que sabe hacer, de Amy Schumer. La presencia de Michelle Williams cae en el saco de lo que podía haber sido y no fue, porque nunca antes la vimos en un papel cómico, pero al verla tan poco en pantalla y poco explotada, su tanteo en el género es prácticamente anecdótico. Lo mismo ocurre con Busy Philipps y Aidy Bryant, ambas curtidas en la comedia, pero que aquí se limitan a los papeles de amigas feas, pero de buen corazón. Se agradece que nos descubra a Rory Scovel, cómico y guionista que actúa aquí de interés romántico y que, a pesar de que ese parte de comedia romántica no es piedra angular de la historia, es gracias a él lo mejor del guion.

¡Qué guapa soy! es un producto de verano: simpático, ligero, pero poco arriesgado. En su corrección política se encierra su talón de Aquiles. No es lo suficientemente ofensiva como para crear una sátira sobre los cánones de belleza actuales y, en su intento por desmontarlos, termina por ser realmente insultante. Porque, al final, con lo que te quedas es que resulta cómico que una mujer como Amy Schumer, que aquí personifica a la mujer de a pie, puede llegar a sentirse atractiva.


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Crítica de ‘¡Qué guapa soy!: Un mensaje artificial en una comedia intrascendente
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Puntuación

5.0 /10

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3 comentarios sobre “Crítica de ‘¡Qué guapa soy!: Un mensaje artificial en una comedia intrascendente

  • el 14 junio, 2018 a las 07:57
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    Como bien indicas la película es simplemente entretenida, para pasar el rato y sin llegar a profundizar más en un problema de una sociedad con unos patrones de estética.

    Respuesta
    • el 14 junio, 2018 a las 08:13
      Permalink

      Esperábamos quizás algo más de mensaje. Una peli entretenida para una tarde veraniega

      Respuesta
    • el 14 junio, 2018 a las 17:37
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      Sí. En realidad, para mí, que una película te mantenga entretenido ya vale el 75% del precio de la entrada. Pero siempre es una pena que algo se quede en mero producto de usar y tirar.

      Gracias por comentar. Me gusta el toma y daca de opiniones. Nos leemos 😉

      Respuesta

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