Crítica de ‘Campeones’: Humanista y luminoso monumento al buen rollo

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: Campeones 

A pesar de haber visto recientemente películas que desde un punto de vista cinematográfico me han parecido mejores, hacía mucho que no lo pasaba tan bien en una sala de cine, recuerdo muchas películas que me han hecho reír y algunas pocas que me han hecho llorar, pero tendría que hacer un esfuerzo importante para recordar alguna que haya conseguido las dos cosas. Javier Fesser tiene talento para tocar las emociones utilizando el sentido del humor, para hacer que te rías con los personajes y no de ellos, para plantear situaciones grotescas y conseguir que las aceptes sencillamente porque están contadas con naturalidad y autenticidad. Campeones es una película que puede abrir la mente a muchos espectadores que por desconocimiento o mentalidad obtusa sean reacias a aceptar al diferente o a relacionarse con personas que se salgan de los cánones establecidos por una sociedad empeñada en que todos seamos listos, guapos y sanos.

A estas alturas de su filmografía, Javier Fesser ya ha dejado claro que convive muy bien con el riesgo y no busca nunca acomodo en proyectos convencionales. Desde sus primeros cortometrajes de mediados de los noventa, Aquel ritmillo y El secdleto de la tlompeta, y su primer largometraje El milagro de P. Tinto (1998) ha ido desarrollando un sentido del humor muy personal que ha conjugado con una particular conciencia sobre determinadas injusticias y desigualdades sociales de las que se ha ocupado mayoritariamente en su prolífica carrera como cortometrajista, desde Binta y la gran idea (que fue nominado al Óscar en 2005) hasta el más reciente Bienvenidos (2015).

En Campeones, se ocupa de un entrenador de baloncesto caído en desgracia (Javier Gutiérrez), en plena crisis profesional y vital, que se ve abocado por determinadas circunstancias a entrenar a un equipo de discapacitados intelectuales en un centro de acción social. Javier Fesser, en este su quinto largometraje, asume probablemente más riesgos que nunca tanto por el (sensible) material que maneja el guion como por todas las dificultades de rodaje que la naturaleza del proyecto entraña. Hacer una película sobre discapacitados intelectuales exige, de entrada, ser enormemente cuidadoso con el lenguaje y el tratamiento fílmico para no herir sensibilidades con términos desterrados del vocabulario aceptable en una sociedad, como la actual, en la que tenemos la piel tan fina que cualquier chascarrillo bienintencionado puede dar lugar a una denuncia o a un linchamiento en redes sociales. De hecho, tengo entendido que ni siquiera la palabra discapacitado es ya bien vista por algunas asociaciones que prefieren hablar de personas con capacidades diferentes. En fin, no voy a entrar en un debate sobre el que me faltan elementos de juicio pero creo que es mucho más importante poner el acento en cómo se les trate que en como se les denomine.

El segundo riesgo que asume es el de contar con auténticos discapacitados para dar vida a todos los integrantes del equipo de baloncesto protagonista, no creo que hayan sido fáciles de dirigir aunque tampoco hubiera sido sencillo conseguir que actores profesionales interpretasen a los personajes sin caer en la exageración, los tics, y demás excesos gestuales con los que este tipo de papeles suelen ser adornados para deleite de los que entregan los premios de interpretación del año; y en tercer lugar, ha tenido que lidiar con la peliaguda tarea de conducir el film manteniendo el difícil equilibrio de la tragicomedia sin que la película caiga del lado del tremendismo dramático ni de la búsqueda continua del chiste fácil.

De todos estos riesgos sale más que airoso un Javier Fesser que consigue con Campeones una película luminosa y optimista, tan divertida (algunas secuencias son sencillamente desternillantes) como emocionante (se puede llorar con la misma facilidad con la que quince minutos antes uno se ha golpeado con la butaca delantera sacudido por las carcajadas) y en la que saca petróleo dirigiendo a un conjunto de personas fácilmente queribles que pivotan durante todo el metraje sobre el personaje de Javier Gutiérrez, un actor en estado de gracia dotado como nadie para este tipo de seres ambivalentes, buenas personas aletargadas por el egoísmo de la vida cotidiana a las que hay que despertar a base de tocarle los resortes emocionales necesarios.

Acompaña a un fantástico Javier Gutiérrez, un sólido elenco con Luisa Gavasa, Juan Margallo, Daniel Freire, Athenea Mata y todo el grupo de “baloncestistas” entre los cuales se encuentra Jesús Vidal que, a pesar de hacer su debut en el cine, tiene ya cierta experiencia teatral como actor y dramaturgo.

Si bien es cierto que en el debe de la película habría que anotar cierta falta de consistencia de algunas situaciones que llevan al extremo el don de la casualidad o que exponen de manera poco consistente algún vínculo entre los personajes (la crisis de pareja del protagonista, por ejemplo, está descrita con trazo demasiado grueso), el acento de Campeones está en su planteamiento humanista basado en generar empatía con este grupo de “diferentes” que terminan por dar una auténtica lección vital en un final en el que Fesser aprieta las tuercas de la manipulación emocional sin que el espectador pueda resistirse a ser cómplice de este festín del buen rollo, rendido a dos agradecibles horas de diversión y emoción a partes iguales.


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Crítica de ‘Campeones’: Humanista y luminoso monumento al buen rollo
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8.0 /10

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4 comentarios sobre “Crítica de ‘Campeones’: Humanista y luminoso monumento al buen rollo

    • el 8 abril, 2018 a las 13:37
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      Muchas gracias. Espero que te guste.

      Respuesta
  • el 10 abril, 2018 a las 13:41
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    Es una película que como bien dices llega a todos y lo hace de una forma única. Los actores que sin ser profesionales, lo son. Por conseguir con su interpretación de una realidad, que nos incomoda y que queremos dejar de lado como si nos molestase. Gran película, y eso sí, se pasa de la alegría al llanto en un periquete.

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  • el 10 abril, 2018 a las 17:59
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    Pinta muy bien Javier Fesser siempre me ha parecido un gran director y después de leer esta estupenda crítica tengo más ganas aún de verla

    Respuesta

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