Crítica de ‘The Cloverfield Paradox’: Pájara espacial a un tercio de meta

Crítica de ‘The Cloverfield Paradox’: Pájara espacial a un tercio de meta
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Las críticas de Pablo Cózar: The Clovefield Paradox

La marca Cloverfield siempre ha sido un poco peculiar, desde aquella lejana Monstruoso, con ese toque casero, a esa pequeña joya llamada Calle Cloverfield 10, donde ese universo servía como excusa para una notable película de terror psicológico. Por eso cuando Netflix, en plena SuperBowl, subía por sorpresa The Cloverfield Paradox a su catálogo y veíamos que la acción se situaba en una estación espacial no parecía algo extraño, al fin y al cabo los monstruos siempre han sido una excusa, un nexo de un unión, en una serie de películas en las que cabe casi cualquier género. 

The Cloverfield Paradox comenzó siendo un proyecto llamado “God Particle” que al final acabó integrándose en la franquicia de J.J. Abrams. Hasta ahí ningún problema, como ya sabemos el hilo conductor de la franquicia permite casi cualquier historia, por eso esta integración ni beneficia ni perjudica a la producción, más allá de darle un empujón en cuanto a nombre. La historia trata sobre una tripulación espacial internacional en un futuro cercano que intentan poner en marcha un acelerador de partículas para acabar con el problema del abastecimiento energético de la tierra  y como esta decisión provocará una serie de actos inesperados.

La dirección corre a cargo de Julius Onah, cuyo único trabajo anterior como largometrajista es la desconocida The Girl is in Trouble, quien logra una notable dirección de actores y un destacable ritmo narrativo durante la primera mitad de la película, pero que en el último tercio se desinfla y parece que dirija con el piloto automático puesto, como si un autómata sin alma se pusiera detrás de la cámara. Oren Uziel (Infiltrados en la universidad) y Doug Jung (Star Trek: Más allá) son los encargados de escribir un guión que sufre como el resto de la película, pareciendo por momentos que puede arrancar y brillar, capaz de darnos un humor bastante fino dentro de la ciencia ficción, pero que al final se desmorona en pedacitos que flotan por el espacio.

Sea como fuere, el gran activo de The Cloverfield Paradox es su reparto. Bajo la premisa de la propia historia se permite reunir a un casting internacional de primer nivel, que sin contar con ninguna gran estrella sí está regado con secundarios de lujo, dando el casting perfecto para una película coral espacial. EL personaje principal está interpretado por la británica Gugu Mbatha-Raw (La Bella y la Bestia), quien consigue una interpretación notable con un papel a caballo entre la Ripley de Alien y el Sam Bell de Moon. El hispano-germano Daniel Brühl (Goodbye Lenin) es quizá el rostro más reconocible junto con el del irlandés Chris O’Dowd (Radio Encubierta). Brühl parece doctorarse en personajes de dudosas intenciones mientras que O’Dowd sigue demostrando que es el mejor alivio cómico que una película pueda tener. Entre el resto de actores cabe destacar algunos nombres más como el de la china Ziyi Zhang (Tigre y Dragón), el del británico, aunque interpreta a un norteamericano, David Oyelowo (Selma), el del neoyorquino John Ortiz (El lado bueno de las cosas) o el de Elizabeth Debicki (Guardianes de la Galaxia Vol.2). Todos ellos están correctos en sus papeles, y durante la primera mitad de la película van aportando su granito de arena en ese castillo que se termina desmoronando a la vez que los arrolla.

Con este reparto, y su premisa, cabe preguntarse por qué la película no termina de funcionar, por qué una cinta que entretiene y promete durante casi una hora cae tan estrepitosamente. Durante gran parte del metraje se coquetea con el humor, se plantan semillas de un relato interesante, con la posibilidad de un final distinto y original desde la premisa de que lo que nos enseñan nos suena de algo. Pero nada de esto llega a buen puerto y lo que encontramos es la enésima mezcla de ciencia ficción y terror salpicada por clichés propios del slasher. 

En definitiva, The Cloverfield Paradox es una jugada arriesgada por parte de Netflix, por un lado se marca el tanto histórico de estrenar una producción de este calado en exclusiva, por sorpresa y en medio de uno de los eventos deportivos del año, pero por otro no alcanza lo visto en Calle Cloverfield 10. Y no me refiero a repetir fórmula, no consigue que como en la historia protagonizada por Mary-Elizabeth Winstead y John Goodman nos encontremos con un relato original y cautivador dentro de un género trillado. Por suerte para J.J. Abrams la naturaleza de esta marca le permitirá jugar en el futuro con otras ideas, otros géneros y otros planteamientos con los que puede que tenga más acierto. Al final The Cloverfield Paradox deja en el espectador un sabor más agrio que dulce y con más ganas de revisitar las precuelas que de quedarse en el presente.

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Un comentario sobre “Crítica de ‘The Cloverfield Paradox’: Pájara espacial a un tercio de meta

  • el 8 febrero, 2018 a las 10:29 am
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    Muy pero que muy de acuerdo con tu crítica. No te voy a replicar en nada pero si voy a ser más machacante con la película.

    Primero y lo más importante. Vamos a situarnos.
    Hace 10 años se estreno una película que tuvo bastante éxito y que nos descubría a un tal J.J. Abrams. ‘Monstruoso’ era una película original que innovó gracias a que contaba una historia apocalíptica de manera subjetiva cámara en mano. El final era tan cerrado como abierto, por lo que se nos ofreció una secuela totalmente diferente en 2016 titulada ‘Calle Cloverfield 10’. Un guión totalmente diferente con base en el argumento de ‘Monstruoso’ y que, a pesar de no tener buenas críticas, a mi me pareció una película orginal en la que no hacen falta más de 4 habitaciones para mostrar la tensión en pantalla. El final es de sobra conocido por los seguidores de Cloverfield.

    Como la secuela de ‘Monstruoso’, ya sabíamos que no ahondaría en la historia de los personajes, pero existía dudas si veríamos al monstruo de ‘Monstruoso’ o a los alienígenas de ‘Calle Cloverfield 10’. Efectivamente, y como el resto de películas, se insinúan ambas, un recurso que me parece igual de llamativo que de frustrante. ¡Ya han pasado 10 años desde la primera, queremos ver en 4k que es lo que está aterrorizando el planeta Tierra!

    Obviamente la base del guión de ‘The Cloverfield Paradox’ bebe de la teoría de Hugh Everett (que no voy a citar para no hacer spoilers para quienes no lo sepan). Es interesante la premisa y algo obvia ya que si se desplazan al espacio con un colisionador de partículas gigante, el espectador medio sabrá qué es lo que va a pasar casi desde el inicio de la película, por lo que en este sentido cojea un poco el guión, aunque mirado desde otro prisma, abre nuevas posibilidades al universo Cloverfield que no harán centrarse sólo en monstruos y alienígenas (que también), por lo que Abrams deberá saber explotar esta nueva ventana que le ha abierto la película.

    A pesar de tener actores de renombre, siento decir que no me han parecido que actuasen como esta secuela se merecía y prácticamente todos me han recordado a los personajes por los que se han dado a conocer. Tenemos a Roy (Chris O’Dowd) que parece que ha salido de la oficina de ‘I.T. Crowd’ para salvar la humanidad; luego a Daniel Brül que parece que interpreta a un Niki Lauda científico, igual de cabrón, igual de arrogante o a Elizabeth Debicki, que sigue en sus treces por vivir en la galaxia. De quien más me esperaba era de David Oyelowo, pero se ha quedado en un tercer plano, no ofrece mucho más de lo que ofrecería un cualquiera. En resumen, un reparto mal escogido. Netflix se hubiera ahorrado más en actores menos conocidos con los mismos papeles.

    Y hay que hablar de Netflix en este sentido, porque le ha costado la adquisición de derechos la friolera de 50 millones de dólares, sin contar la producción de la película. Visto el resultado, Paramount Pictures debe estar nadando en dinero cual Tío Gilito. Por producciones como esta es por lo que Netflix no está ganando todo el dinero que pensaba y nos sube el coste de las cuota mensuales… Muy mal en este sentido.

    Pero no queda aquí la cosa… Es que Netflix, después de haber pagado esta burrada por los derechos de la franquicia Cloverfield, prepara una cuarta película. Esperemos que sepan elegir a un director un poco más conocido para que sea rentable porque el currículo de Julius Onah no está a la altura de una empresa tan grande como esta y menos como para desperdiciar los recursos ofrecidos.

    Por último he de decir que no cumple con su objetivo cien por cien por un motivo, y es algo de lo que ya he hablado otras veces. Por culpa del cine y la televisión, ya hemos perdido nuestra capacidad de asombro. Quizá esta película hace 15 años hubiera sido un taquillazo y optaría a premios importantes, pero a día de hoy, incluso las series tienen unos efectos visuales y actores que las películas ya ni siquiera nos sorprenden. Sin ir más lejos, viendo ‘The Cloverfield Paradox’, me estaba acordando mucho de cuando vi hace un mes el primer capítulo de la nueva temporada de ‘Black Mirror’. Incluso llegué a pensar que este capítulo me gustó más de lo que me estaba gustando la película.

    No sé el horizonte de la saga Cloverfield como se ve, lo que sí sé es que la cuarta entrega con monstruos, alienígenas, viajes en el tiempo y nazis me va a recordar mucho a ‘Kung Fury’. Ahí lo dejo.

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