Crítica de ‘Cavernícola’: Allá van con un pedrusco en los pies

Crítica de ‘Cavernícola’: Allá van con un pedrusco en los pies
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Las críticas de Pablo Cózar: Cavernícola

Quién me iba a decir a mí que de lo que más iba a hablar en este inicio de año en “No es cine todo lo que reluce” sería de fútbol. Por suerte no me toca hablar de documentales de jugadores endiosados, ni he tenido que ver otra vez una de curas futboleros puesto que Cavernícola, por extraño que parezca, es uno de los acercamientos más desenfadados al deporte rey jamás realizado en Occidente. De hecho, viendo el cartel, no cabía pensar que nos encontraríamos ante un Wallace y Gromit conocen a Shaolin Soccer.

El responsable de semejante locura es el ganador de cuatro Oscars Nick Park (Wallace y Gromit, Chicken Run: Evasión en la granja), quien una vez más hace uso de la plastilina y del stop motion para entregarnos una comedia animada sobresaliente en lo técnico e hilarante en lo narrativo. Como no puede ser de otra manera Nick Park vuelve a optar por el stop motion, una técnica casi tan antigua coma el propio cine, consistente en animar a mano cada fotograma cambiando de posición los elementos plásticos que lo componen. Hay que reconocer que, aunque en los últimos años haya habido otros estudios que se han adentrado en el manejo de dicho estilo, con acercamientos por parte de directores del calado de Wes Anderson en Fantastic Mr Fox o la próxima Island of dogs, el peculiar estilo de Aardman Animation consigue unos niveles de expresividad que los aleja del resto. Nick Park consigue, además, que los noventa minutos de película pasen volando entre escenas en su mayoría simpáticas y, en algunos casos, tronchantes.

El guión corre a cargo del propio Nick Park, acompañado por Mark Burton (Madagascar, La oveja Shaun) y el debutante James Higginson. La historia no es precisamente original, Cavernícola trata sobre el último reducto de hombres prehistóricos que viven en la edad de piedra y como la irrupción de los hombres de la edad de bronce provocará un choque que tendrá que resolverse de la manera más inesperada: con un partido de fútbol. No dejamos de ser testigos de la clásica historia del underdog tantas veces vista en el cine deportivo, donde un grupo de perdedores tendrán que luchar contra pronóstico por preservar algo que ellos defienden. Pero si nos quedamos en eso no estaríamos siendo justos, puesto que el sentido del humor y los chistes visuales hacen que la película funcione, no hay más que fijarse en lo agudo de los anacronismos y como se utilizan de una manera más que eficaz. No hay que irse muy lejos para encontrar ejemplos de lo contrario partiendo de la misma premisa este mismo año.

El reparto de voces en versión original cuenta con nombres destacados dentro del mundo de la interpretación, no se puede decir lo mismo de la versión castellana donde el único profesional presente en el cartel es Hugo Silva. Eddie Redmayne (Los Miserables) encabeza el reparto como Dug, el cavernícola que sueña con metas mayores y motor de la historia. En el lado antagonista encontramos a un Tom Hiddleston (Thor) capaz de realizar un convincente acento afrancesado como Lord Nooth, villano de la película. Cabe destacar también las aportaciones de Timothy Spall (El viaje) como el “anciano” jefe de la tribu y de Maisie Williams (Juego de tronos) como la chica de la edad de bronce que ayuda a los cavernícolas a entender el fútbol.

En definitiva, Cavernícola es una de esas obras en las que el público infantil lo pasará en grande en la sala, pero en la que los adultos no se aburrirán precisamente. Es cierto que estamos ante una película con un humor muy blanco y con un guión bastante simple, pero el sello de Nick Park y de Aardman Animation está presente, consiguiendo que el humor visual y directo sea su principal baza. El cine occidental siempre ha tenido el problema de tomarse el fútbol demasiado en serio a la hora de llevarlo a la gran pantalla (comedias chuscas del destape aparte), mientras que Japón nos entregaba barrabasadas épicas como Campeones o Stephen Chow conseguía algo similar en imagen real pero integrándolo en una comedia. El hecho de que Cavernícola haya conseguido hacer que esa fórmula tan peculiar funcione en una película de animación occidental es todo un éxito, así que quizá con ejemplos como este haya llegado el momento de darse cuenta que ha llegado el momento de dejar de tomarse tan en serio este deporte y abrazar su lado absurdo. Y quien sabe, a lo mejor algún día vemos a Dug recoger un balón de oro.

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