Crítica de ‘Los archivos del Pentágono’: La verdad en rotativas

Las críticas de Cristina Pamplona “CrisKittyCris”: Los archivos del Pentágono

Hace tan solo un par de días, Reporteros sin fronteras cargaba contra la administración Trump por la situación a la que se ha enfrentado la prensa norteamericana durante el primer año de mandato del candidato republicano, un año saldado con treinta y dos periodistas detenidos. Eso, unido a la revocación de la Net Neutrality por parte de la Federal Communications Commission, pone en peligro la libertad de expresión de un país que se vanagloria de su primera enmienda. No puede haber atmósfera mejor para el estreno de Los archivos del Pentágono, el último título de Steven Spielberg, que relata uno de los mayores escándalos gubernamentales de la segunda mitad del siglo XX, cuando una serie de documentos clasificados llegaron a la prensa y destaparon las mentiras y la incompetencia de las distintas administraciones con respecto a la Guerra de Vietnam y como, durante años, siguieron enviando jóvenes a un conflicto perdido desde el primer momento. La publicación de dichos archivos por parte del New York Time llevó al secuestro del periódico y al mayor desafío del Washington Post pre Watergate: recoger el testigo, desobedecer al gobierno y publicar ellos mismos material confidencial, o seguir bajo la sombra segura de la Casa Blanca.

No es la primera vez que Spielberg rescata el pasado para reflejar el presente. Ya lo hizo con Munich o La guerra de los mundos tras el ataque a las Torres Gemelas, o en Lincoln, ese retrato al decimosexto presidente de los EEUU que coincidía con el comienzo de la segunda legislatura de Barak Obama con el que Spielberg no dejó de hacer paralelismos durante toda la promoción de la película. En ese sentido, Los archivos del Pentágono se convierten en una clara patada a la administración Trump, pero es, además, un ejemplo de elegancia cinematográfica; un claro homenaje al cine norteamericano de los setenta y una oda al periodismo que recuerda a otros títulos como Todos los hombres del presidente o a la más reciente Spotlight.

El guion cae en manos de una casi novata Liz Hannah y del ganador de un Oscar, Josh Singer, que no se puede resistir a una historia que destape la corrupción y los vicios de los altos estamentos como ya demostró en la mencionada Spotlight o en El quinto poder. El combo resulta de lo más eficaz con esta película tejida con diálogos vibrantes en los que se cuela el humor y el ingenio. Es cierto que puede pecar de sentimental según se precipita a su desenlace, pero el espectador está tan sumergido en la historia que lo disculpa y disfruta.

La fotografía no podía ser de otro que del polaco Janusz Kaminski con quien Spielberg ha contado siempre desde que trabajasen juntos en La lista de Schindler. Kaminski, siempre elegante, decidió tomarse la película como si de una obra de teatro se tratase, al fin y al cabo Los archivos del Pentágono es, principalmente, diálogo, por eso se decidió por una fotografía sencilla con mucha luz desde arriba para las escenas dentro de la redacción con el fin de enfatizar ese tono pálido y frío de los fluorescentes, mientras que las escenas en las que aparece Meryl Streep se mantienen con una luz más cálida que enfatizan esa burbuja de seguridad en la que ha vivido toda su vida, siempre a la sombra de los hombres que llevaban su periódico.

Si la fotografía de Kaminski la acompañas con la música de John Williams tienes ya el sello que identifica la película como de Steven Spielberg. Williams hace un trabajo excelente componiendo piezas que se adaptan a la atmósfera del momento. La apertura con el tema «The papers» o «The Presses Roll» tienen un carácter de thriller, ambas piezas con una cuerda sofocante, si bien la segunda es más identificable del compositor. Ambas contrastan con otros temas como «Mother and Daughter» o «Two Martini Lunch» donde el piano abraza la intimidad de la conversación entre personajes.

Spielberg se rodea de un reparto de caras conocidas entre las que encontramos veteranos como Bob Odenkirk (Better Call Saul, Nebraska), Bruce Greenwood (El juego de Gerald, Trece días) o el siempre intachable Bradley Whitford (El ala oeste de la Casa Blanca, Déjame salir), y también caras más jóvenes con una trayectoria brillante que las avala como Sarah Paulson (American Crime Story, Carol), Alison Brie (Mad Men, Glow) o Zach Wood (Silicon Valley, The Office).

Decir que Meryl Streep y Tom Hanks están impecables en esta película es como señalar que el sol sale cada mañana o que la tostada siempre cae por el lado de la mantequilla, pero creo que el valor interpretativo de Los archivos del Pentágono no descansa solo en ellos, sino en el colchón de secundarios sobre el que reposa el duelo de protagonistas.

Los archivos del Pentágono no será el título más interesante del año, pero eso no le arrebata su valor que, más allá de la analogía con el momento actual, se basa en su elegancia, en la sutileza de sus artificios en beneficio a un guion honesto en boca de un reparto brillante. Si en prensa la palabra escrita perdura, también lo hace una buena película en el cine.  

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4 comentarios sobre “Crítica de ‘Los archivos del Pentágono’: La verdad en rotativas

  • el 18 enero, 2018 a las 9:04 am
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    La película me ha parecido brillante, pero las actuaciones de Meryl Streep y Tom Hanks son buenas, pero los secundarios de los que se han rodeado han sido increíbles.

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    • el 7 febrero, 2018 a las 1:34 pm
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      Hola, Natacha. Estoy contigo y, además, esas cosas me dan rabia. Por supuesto que Meryl Streep y Tom Hanks están geniales, su trayectoria ya lo demuestra y aquí brillan, pero la película funciona por el enramado de secundarios, no hay uno que desentone.

      Saludos y nos vemos en el cine.

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    • el 7 febrero, 2018 a las 1:31 pm
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      Hola, Vicente. Yo es que ya leo la prensa como si de obra de ficción se tratara. ¿Finalmente la viste? ¿Veredicto?

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