Entrevista al equipo de ‘Perfectos desconocidos’

Perfectos desconocidos, la última comedia coral de Alex de la Iglesia, interpretada por Belén Rueda, Eduard Fernández, Ernesto Alterio, Juana Acosta, Eduardo Noriega, Dafne Fernández, y Pepón Nieto ya está en los cines y tenemos crítica.

Con motivo de su estreno, pudimos hablar con el director y los actores sobre la película, el proceso de grabación y sus dificultades, alternativas a la monogamia occidental y sobre la conveniencia (o no) de la sinceridad para con nuestros seres queridos más allegados.

¿En que cambia o mejora esta versión de Perfectos desconocidos con respecto a la italiana?

Dafne: La mejor es que tiene el sello de Alex de la Iglesia y que se españolizan los gags y las reacciones. 

Alex: Me involucro en la película porque creo que puedo aportar cosas. Lo primero que hago es trasladarlo a un entorno en el que me encuentro cómodo y luego trato de darle más dinamismo y afinar las tramas que hay en el guion original. 

Hay subtexto a porrillo.

Alex: Exacto. Lo discutimos mucho. Quería conseguir que no quedara algo arquetípico o impostado. Queríamos que las situaciones y los conflictos fluyeran. Jugamos con las reacciones de los personajes y con la información que el espectador todavía no posee, haciendo que éste note que ahí pasa algo.

¿Cómo os preparasteis para el papel y como fue el rodaje?

Dafne: Estuve trabajando el guión durante más de un mes porque considero que ahí está todo lo que necesito saber. Trabajé con Elisa Matilla, que me ayudó a trabajarlo, y decidí volver a la inocencia de esa chica que sale del cascarón, que piensa que la vida es bella. 

E. Noriega: En mi caso me dejé llevar por las indicaciones de Alex. Al principio estaba muy nervioso, como un niño el primer día de colegio, pero cuando me vi dentro de esa especie de “composición musical” que Alex crea en todas sus películas me sentí muy cómodo.

E. Fernandez: El rodaje fue muy pesado, creo que el más pesado de mi vida. Imagínate estar 12 horas diarias durante 2 meses sentado en una mesa haciendo una y otra vez lo mismo.

Pepon: En una escena de dos páginas contamos 132 tomas. Imagínate hacer 132 veces la misma escena… Pero es el precio que pagas para que la peli tenga el ritmo que tiene. Alex está acostumbrado a rodar acción, solo que en esta película la acción es interna de los personajes.

Juana: Alex desde el principio nos dijo que era igual de importante lo que se dice como las reacciones de los personajes frente a lo que se dice. Por eso se repetía tantas veces.

Alex: El rodaje ha sido apasionante porque he podido trabajar con los actores que he querido, en plan capricho. Pero al mismo tiempo ha sido muy complicado. Cada actor tiene su forma de trabajar, su velocidad, su tono… Mi trabajo ha sido “ecualizarlos”, como si fuera un disco, para que todos estuvieran ahí pero sin que se solaparan. 

¿Estar dos meses haciendo lo mismo no os vicia interpretativamente?

Juana: A mí me gusta repetir, porque cada vez que repito voy afinando la interpretación e integrando cosas nuevas.

Pepon: Eso es el oficio. Y tienes que saber que, como actor, no puedes darlo todo en los primeros ensayos. Tiene que aprender a dosificar y reservarte para cuando sea tu plano. Cuando empezaba en la escuela de William Layton éste nos contó la vez que ensayó con Ana Marzoa para una obra de teatro, en la cual un personaje ponía bajo la servilleta de Ana una rosa y ella la descubría. En cada función ella se ponía roja cuando descubría la rosa. Layton decía que eso es el oficio.

Alex, Perfectos desconocidos es más “relajada” que tus películas anteriores.

Alex: Mira, yo tengo un problema: me gusta mucho la sal. Echo sal a todo. Y también me gusta muchísimo el picante. Un día cocino en casa, saco el plato a las niñas y veo que no se lo han comido. Les pregunto “¿Por qué? ¿Estaba malo?” y me dicen “No, es que tiene mucho picante”.  Entonces me doy cuenta que quizá debería controlar cuanto picante pongo. 
A mí me gusta hacer las cosas de una forma, pero a veces cuando trabajas sobre un guion te das cuenta de que no pega. En esta película no es que esté más relajado, sino que me he adaptado al ritmo que me pedía. 

¿Tiene alguna similitud con algún trabajo tuyo anterior?

Alex: Muchas. A mi me gusta encerrar a los personajes, porque amplifica el efecto de todo. Si pones un súper amplificador en el Pabellón de los deportes suena fuerte, pero si lo pones en una pequeña habitación nos estallaría la cabeza. Y a mí me gusta que estallen las cabezas. Me gusta que las emociones estén cerradas, que no puedan salir… Y evitar el “mientras tanto, en Murcia…” y que te puedas relajar. 

Situar toda la acción en un mismo espacio dificulta todo.

Alex: Ni te lo imaginas. Tienes que sacarle brillo a las plantas para que aquello parezca distinto. 

Belén: A nivel de actores también lo complica. En esta película estábamos los siete actores siempre sentados al mismo tiempo, y la concentración debía ser brutal. Teníamos que escucharnos unos a otros constantemente. Yo creo que la gracia y el arte de Alex es hacer que algo tan complicado parezca fácil.

Uno de tantos secretos que se desvelan a lo largo de la película tiene que ver con la infidelidad de pareja. De hecho varios personajes son infieles. ¿Creéis que realmente hay tanta infidelidad?

Juana: Creo que el índice de infidelidades es altísimo, pero muchas veces no se descubren.

E. Noriega: Hay muchísima más gente infiel de la que se declara. Pero es cierto que para la película se han desarrollado personajes un poco arquetípicos que representan una forma de ser concreta. Para que la película tenga gracia todos tienen que tener secretos. Pero creo que todos tenemos cierto grado de secretismo con nuestra pareja, nuestro “mundo privado”. Creo que si envías un mensaje a un amigo y lo lee otra persona el mensaje se puede distorsionar. Siempre que dejes ver tu móvil  a otra persona puede surgir el conflicto.

¿Creeis que alguna alternativa a la pareja tradicional monógama reduciría el número de infidelidades?

Pepon: Si tienes una pareja abierta no existe la infidelidad.

E. Noriega: Seguramente. Lo que no se si dentro de una pareja que es permisiva con terceros también sigue habiendo infidelidades. Me imagino que si. Seguirá habiendo el mismo problema de contarlo todo o no.

Dafne: Yo creo que si estableces los códigos antes, se acabarían las infidelidades. La prohibición hace que quieras saltarte la norma. Si tienes la libertad de hacer lo que quieras seguramente se pierde el morbo de saltarse las normas.

¿Creeis que si no hubiera tanto componente sexual en la película despertaría tanto interés?

E. Fernandez: Hay un poco de todo, tanto secretos de pareja como secretos de amistad.  En la relaciones de pareja, al menos como lo entendemos la mayoría, la infidelidad es algo muy malo. No olvidemos que es una comedia, que es el género más difícil y más profundo,  pero que nos permite reír de cosas humanas. Eso es lo que pasa en la peli.

Juana: En Perfectos Desconocidos te ríes de muchas cosas, pero hay mucha risa incómoda también frente a situaciones complicadas. Creo que la película te hace reír y pensar sobre estas situaciones. Además, como ha dicho Eduard, hay muchos conflictos de amistad, no solo de pareja.

¿Creeis que se podría llegar a una sociedad en la que no se dieran interacciones tóxicas entre parejas y amigos?

Dafne: Si, pero todo parte de la cultura y la educación.  Hay que empezar desde que se es muy pequeño.

E. Noriega: Creo que es imposible que no haya malentendidos, peleas, disputas… Forma parte de nosotros. Es cierto que el juego que se plantea en la peli hace que todo explote y se desvele, pero si no hubiera ese juego estos roces seguirían existiendo, pero en pequeñas dosis y en diferentes momentos.

¿Jugaríais al juego de los móviles que se propone en la película?

Dafne: Ni de coña.

E. Noriega: No. Me parece un juego horrible. Creo que todos tenemos que respetar nuestra intimidad. No le contamos todo a nuestra madre, a nuestros amigos, a nuestro hermano… y cuando lo hacemos tiene que ser de una determinada forma en un determinado contexto.  Cualquier cosa que tengas en el móvil podría generar conflicto. No le recomendaría a nadie que jugara al juego.

Belen: Yo creo que cada uno tiene que tener sus propios secretos.  Es una manera sana de vivir la vida, pero depende de los secretos. Si afectan a los demás y les complican la vida ya no son secretos, es una putada. 

Alex: Ese es el mensaje de la película: No podemos perder nuestra intimidad. Ahora vivimos un momento de conciencia colectiva en el que de pronto nos encontramos con una forma de vivir que hace diez años era inimaginable. Ahora todos tenemos acceso a la vida de los otros a través de las redes sociales, desde nuestros amigos hasta un científico en China o con Dwayne Johnson. No estamos preparados para todo eso. No ha habido un entrenamiento. Ahora tenemos la tentación de mostrar donde estamos en todo momento, pero sería genial dejar de hacerlo. Llegamos a un punto en el que incluso perdemos nuestra identidad, se la damos a los demás felizmente, pero creo que deberíamos guardarla y mantener nuestro espacio, nuestros secretos.

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