Crítica de ‘Wonder Woman’: La heroína que podría salvar la franquicia

Las críticas de Cristina Pamplona “CrisKittyCris”: Wonder Woman

Creo que si no me hubiese gustado Wonder Woman se me habría roto el corazón, tal vez ni siquiera me hubiese molestado en escribir esta crítica después de las ganas que tenía de ella. Afortunadamente, Wonder Woman es todo lo que prometen aquellos que ya la han visto y entra directamente en el podio de mejores películas de superhéroes. 

Una de las primeras heroínas del cómic, la más importante del universo DC, Wonder Woman merecía su propia película desde hacía mucho tiempo y aunque se ha hecho esperar detrás de bodrios como Batman v Superman: el amanecer de la Justicia y Escuadrón Suicida, llega justo a tiempo para resucitar un universo que parecía condenado. Con ella y los retoques que pueda hacer Joss Whedon, podemos recuperar la esperanza de una buena Liga de la Justicia

La materialización de las aventuras de Diana Prince en la pantalla grande no ha sido fácil. Desde que en 1996 Ivan Reitman fuese contratado para escribir el guion, la producción ha tenido idas y venidas cambiando de guionista, director y protagonista en varias ocasiones. En 2005 parecía casi segura la implicación del director y guionista Joss Whedon en el proyecto, pero finalmente abandonó por diferencias creativas con Warner. Ahora, con Zack Snyder retirado temporalmente, depende de él pulir Liga de la Justicia. En 2014, la directora y productora televisiva Michelle MacLaren fue elegida como directora, pero, una vez más, sus diferencias con Warner le hicieron dejar el proyecto. Entonces llegó Patty Jenkins, que había recibido excelentes críticas por el drama Monster y que acababa de abandonar la dirección de Thor:  el mundo oscuro, recogió el relevo. Para Jenkins dirigir Wonder Woman era un sueño hecho realidad ya que es fan de la serie de los 70.

A la corta trayectoria de Patty Jenkins en el cine, se une el trabajo de guion de Allan Heinberg que anteriormente solo había trabajado para televisión en series como O.C., Anatomía de Grey, Sexo en Nueva York o Scandal. Juntos han sabido narrar una historia que, aunque con licencias artísticas, mantiene el heroísmo puro, casi juvenil, de la Wonder Woman más clásica. Son más de dos horas en las que no falta acción, humor y una pizca de amor. Es tan predecible como lo pueda ser un cómic clásico y, precisamente porque no intenta engañarnos con giros imposibles, nos damos por satisfechos y disfrutamos de ella sin poner “peros”.

Si la elección de directora y guionista es arriesgada por la falta de filmografía respaldándoles, no lo es menos la de su protagonista. A lo largo de veinte años, Sandra Bullock, Catherine Zeta Jones, Kate Beckinsale o Angelina Jolie se rumorearon como posibles actrices que lucirían la diadema y el lazo, pero finalmente se hizo con el papel Gal Gadot, una actriz que resulta desconocida si no sigues la saga Fast & Furious. Su entrada en el proyecto no ha estado exenta de polémica. Gal Gadot, israelí, justificó en 2014 el salvaje ataque a Palestina por parte de Israel. En aquel instante, fans de la princesa amazona llenaron las redes sociales de quejas por considerar que la actriz iba en contra de todo aquello que personificaba Wonder Woman. Dejando a un lado lo que podamos opinar de sus declaraciones, lo cierto es que físicamente Gal Gadot es perfecta para el papel y, si podemos separar personaje de intérprete, podremos disfrutar de su presencia en pantalla, no solo en la lucha sino en el encontronazo con la civilización, que recuerda un poco a ese Thor perdido en Nuevo México y tiene un par de guiños al Superman de Richard Donner.

El héroe humano es Chris Pine, que deja la nave Enterprise para convertirse en un espía del servicio secreto británico durante la Primera Guerra Mundial. Steve Trevor no es una damisela en apuros, es la mano derecha de la protagonista, tan necesario para ella como ella lo es para el mundo. Su historia de amor con Diana no es innecesaria, pero sí difusa para no ensombrecer la acción de la película.

El resto del reparto lo conforman nombres conocidos como Ewen Bremner (Trainspotting), David Thewlis (Harry Potter y el prisionero de Azkaban) o Robin Wright (House of Cards) y otros no tanto como Saïd Taghmaoui o Eugene Brave Rock, pero me gustaría destacar la presencia de nuestra Elena Anaya como la villana Dr. Maru. Wonder Woman ha llenado tantas páginas sobre la necesidad de una película alrededor de una superheroína que se nos ha olvidado que también tenemos una mala malísima alejada del papel de consorte que comparten otras como Mística, Emma Frost o Ursa.

Decepciona que para esta primera aventura en solitario, Wonder Woman no tenga mejor banda sonora. Rupert Gregson-Williams, responsable de la música de The Crown o Hasta el último hombre, no consigue pasar de funcional en Wonder Woman. La música es correcta, poco pasional a excepción del tema “No Man´s Land”, pero en general no deja nada para la memoria. También se echan en falta temas que te sitúen en la época y solo podemos encontrar “Sous les ponts de Paris” interpretada por Lucienne Delyle. Para compensar, los créditos finales están acompañados por “To Be Human” con letra de Florence Welch e interpretada por Sia y Labrinth.

Wonder Woman, a diferencia de sus predecesoras, no tiene grandes defectos estructurales. Es tan clásica, sencilla y sincera que muchos verán en ello una desventaja, pero abraza el heroísmo puro y se acerca al público general convirtiéndola en la primera película del universo DC desde Batman y Robin (por mala que esta sea) que podrán disfrutar adultos y niños. Ni el lazo de la verdad podría arrancarme una opinión distinta a esta.

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