Crítica de ‘Ghost in the Shell’: Whitewashing…whitewashing everywhere

Las críticas de Cristina Pamplona “Cris Kitty Cris”: Ghost in the Shell

En 1944, Katherine Hepburn interpreto a Jade Tan, la valiente heroína de La estirpe del dragón. Junto a ella, todo un elenco de actores blancos, dieron vida a los habitantes de un pequeño pueblo chino y a los invasores japoneses. En el 56, Yul Brynner se metió en la piel del rey de Siam en El rey y yo, y los ejemplos se repiten y repiten, a veces hasta llegar a la burla, como ocurre con Mickey Rooney en el papel de Yunioshi en Desayuno con diamantes. El whitewashing no es una novedad en Hollywood. Por aquel entonces se dudaba del talento de los actores asiático americanos, pero, principalmente, se temía su poco atractivo en taquilla. En pleno siglo XXI, cuando la globalización es una realidad, no deberíamos estar hablando de esto y, no obstante, aquí estamos otra vez, ante un ya clásico del anime que, en su adaptación a personajes reales, se ha occidentalizado de forma insultante.

Creo que lo primero que he de decir antes de sumergirme en la crítica, es que no soy una gran fan de Ghost in the Shell, así que no era difícil que perdonase los cambios que han realizado. Es muy probable que alguien fiel al anime sea menos amable con ella que yo. Dejando eso claro, continuemos.

Ghost in the Shell transcurre en un futuro próximo, en 2029. La robótica ha llegado a un punto de desarrollo que permite la integración hombre-máquina. El primer cíborg con cerebro humano es Major, que es reclutada por la sección 9, una brigada que lucha contra el terrorismo. Tras una serie de ataques perpetrados por un tal Kuze, Major se ve envuelta en una conspiración que pone en peligro la realidad que le han impuesto y destapa su pasado y su verdadera identidad.

Rupert Sanders (Blancanieves y la leyenda del cazador) dirige el guion de Jamie Moss (Dueños de la calle) y William Wheeler (La LEGO Ninjago Película) que adaptan el cómic de Masamune Shirow y dan prioridad a la acción en detrimento de la profundidad de la obra original que hace que nos preguntemos qué es lo que nos hace humanos. El conflicto que Motoko arrastra con su identidad y su humanidad, se finiquita aquí en un par de frases, y es muy probable que sea lo que menos perdonen los fans del título original.

Visualmente hay que reconocer que su director de fotografía, Jess Hall, ha sabido llevar la atmósfera del anime a la imagen real con esa megalópolis decadente y excesiva, luminosa y al mismo tiempo gris y pesada, conseguida a base de una sobreutilización de la imagen digital que aquí no molesta, es más, se hace casi necesaria. Tampoco falla la banda sonora que conserva un par de temas de la película de animación compuestos por Kenji Kawai.

¿Qué ocurre con el reparto? Bueno, comencemos por su protagonista. No sé qué ocurre con Scarlett Johansson, pero parece que se escude en sus personajes para no tener que interpretar. Si hace de la Viuda Negra, porque es una fría agente rusa, y si se trata de interpretar a Major, porque es un robot, pero no consigue trasmitir nada al espectador. Y sí, la protagonista de Ghost in the Shell es un cíborg con una humanidad muy enterrada, pero no es plana. Pilou Asbaek (Euron Greyjoy en Juego de tronos) intenta dar algo de humor con el personaje de Batou y Juliette Binoche, a quien siempre es un placer ver en pantalla, pone un sentimiento maternal con la Dra. Ouelet. En cuanto a Michael Pitt, que se deja ver poco en el cine mainstream, está bastante desaprovechado en el papel de Kuze, un cíborg que, al contrario que en la interpretación de Johansson, sí intenta trasmitir la humanidad acallada por la máquina.

¿Os dais cuenta? En un párrafo hablando del reparto principal no he mencionado ni un solo nombre japonés. Por supuesto, su director, Rupert Sanders, se ha cubierto las espaldas. Es cierto que creo que en ningún momento se menciona que estemos en Tokio. Sin embargo, lo sabemos. Sabemos que el jefe de la sección 9, interpretado por Takeshi Kitano (único nipón con personaje relevante), habla en japonés y que el resto de personajes le responden, ridículamente, en inglés.

Intentan justificar un reparto occidental diciendo que el cerebro de Major es insertado en otro cuerpo y que por tanto no tiene por qué ser asiática. ¿Pero qué ocurre con Batou? ¿Qué ocurre con Kuze? ¿De verdad no existen actores asiáticos que hubiesen podido interpretar esos personajes?

Ghost in the Shell es una película entretenida que bien vale el precio de su entrada. No hay duda de que resultará blasfema para los fans del anime, empezando porque la película de animación, dirigida por Mamoru Oshii, fue catalogada en su día para mayores de 18 años y ésta lo está para mayores de 13, pero será disfrutada por aquellos que quieran una peli de acción ligera.

¿Es la occidentalización de una obra clásica japonesa lo peor que puedo decir de la película? Sí, pero estando como estamos en 2017, me parece una razón de peso.

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5 comentarios sobre “Crítica de ‘Ghost in the Shell’: Whitewashing…whitewashing everywhere

  • el 31 marzo, 2017 a las 10:09 am
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    Eso de que todos los personajes de los manga son asiáticos (japoneses) sí que es una blasfemia. Que en los manga generalmente los ojos estén pintados de manera distinta a los cómics occidentales no implica que todos los personajes sean japoneses (ejemplo rápido: Hellsing). Y lo de que en una sociedad futura todas las razas estén mezcladas tampoco es nuevo, ni en el cine, ni en los cómics e incluso unificada en un tono de piel general (ejemplo rápido: Matrix, que casualmente toma como principal referencia Ghost in the Shell).
    No sé, puede que la peli no esté a la altura, pero que la principal objeción a la peli sea lo de actores occidentales… Sobran el Dr. Zoidberg y Amy en Futurama al estar ambientada en Nueva Nueva York? Sobran el señor Sulu, Chekov, Bones (Karl Urban es australiano) Scotty (Simon Pegg es inglés) en las nuevas Star Trek a pesar de tener la base en San Francisco? Mmmm… Diría que no…

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    • el 31 marzo, 2017 a las 10:57 am
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      De nuevo, lees cosas que no he escrito. Yo no he dicho que todos los personajes de los mangas sean asiáticos. Y tampoco creo que entiendas el término whitewashing. Amy en Futurama es china, y como tal es dibujada. Sulu es chino y es interpretado por un asiático-americano. Ahora, Tilda Swinton, con todo lo que me pueda gustar, es occidentalizar al Anciano de Doctor Stranger. Y sí, Major puede ser occidental porque su cuerpo es diseñado, pero SÍ es japonesa porque su madre lo es. Y no tengo problemas con que la interprete una occidental, del mismo modo que no lo tengo con Juliette Binoche, pero ¿TODOS?
      Solo espero que con Ocean’s Eight esté la gente tan poco reivindicativo como con esto, porque en cuanto feminizan una peli a los espectadores se los llevan los demonios.

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    • el 18 abril, 2017 a las 11:42 am
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      No creo que para sostener cierta defensa del reparto de Ghost in The Shell halla que mezclar churras con merivas. Para empezar, Star Trek es todo lo opuesto al whitewashing, Icaru Zulu es japonés, y fue interpretado en la saga original por el actor George Takei, de ascendencia japonesa y en la saga nueva de JJ Abrahms por el actor Jonh Choo. Igualmente fué la primera serie en incluir un personaje femenino protagonista afroamericana (Nichelle Nichols) y todo eso en los años 60. Star Trek es integración, diversidad y siempre ha ido un paso más adelante que la época en que se rodó. Que la ambientación sea San Francisco obedece a que la serie buscó un escenario diferente de la habitual New York para establecer el cuartel central de la Flota Estelar, aunque la capital de la Federación Unida de Planetas es París… y bueno, Star Trek tiene mucha tela que cortar, supongo que en otro tópico (y sí, ha caido en el Whitewashing también con el personaje de Khan Noonien Sing y por dos veces).

      En los que nos ocupa, sí es un caso claro de whitewashing, nó solo en el personaje principal (Motoko Kusanagi), sino en el resto de elenco (Ishikawa, Booma), mientras que tanto Aramaki como Saito son actores japoneses (Paz ni siquiera aparece). No tengo que criticar la elección de Batou, reconozco que era imposible encontrar un actor que encarnara a un personaje tan carismático sin desvirtuarlo del todo. Injustificable es el manido argumento de la occidentalización de personajes en los animes. No es un tema racial la apariencia de sus ojos, sino un recurso artístico para otorgar más expresividad a los rostros, los que han visto muchos animes lo entenderán, y este tipo de afirmaciones gratuitas sólo se pueden argumentar desde el desconocimiento. El trazo de dibujo en los rostros es el mismo en animes tan dispares como Black Lagoon (donde los personajes son de nacionalidades diferentes) como en Neon Genesis Evangelion. La nacionalidad o pertenencia étnica la da el anime (o manga) en el contexto de la historia, no en el diseño de sus ojos.

      Pero en mi opinión, el problema de la elección de Johansson escondía el problema más grave, que es la deformación de la historia principal, muy imbuida de la filosofía e idiosincrasia propia de los japoneses para hacer algo accesible a los occidentales, una simplificación y desnaturalización propia de la colonización cultural estadounidense para estadounidenses. En resumen, un whitewashing cultural de una genuina historia japonesa que ya hemos visto en otras ocasiones como El Ultimo Samurai y 47 Ronin. Creo que en este caso, la visión de los europeos y nuestra crítica es más necesaria pues lo vemos desde fuera y con conocimiento de causa, ya que al fin y al cabo, los japoneses perdonarán los excesos (o defectos) de Hollywood siempre que exporten algo típico de su cultura al mundo, aunque paguen el precio de perder el espíritu fundamental de la obra.

      ¿Alguien piensa de verdad que Dead Note (que se estrenará en Netflix en noviembre) sea un éxito? No aprenden….

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  • el 3 abril, 2017 a las 12:03 pm
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    Mis más sinceras disculpas. Tuve un día torcido y me convertí en un trol. Un trol estúpido, arrogante y para colmo traicionero y mentiroso.

    Sinceramente creo que el whitewashing (ahora que creo me he enterado de lo que es) debió morir con Peter Sellers.

    De Ocean’s Eight lo que realmente me molesta es que al feminizar la película bajen de 11 a 8. Y de paso propongo tres grandes actrices a mi juicio bastante ignoradas y que deberían estar en una peli así: Rebecca Hall, Maggie Gillenhaal y Michelle Pheiffer.

    Y enlazando, por mi parte, si alguna vez he criticado a la nueva peli de cazafantasmas es porque me pareció muy mala. De hecho me encanta Kristen Wiig y desde que vi cazafantasmas soy fan de Kate McKinnon que está estupenda y brilla cuando la dejan a pesar de todo lo demás.

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    • el 3 abril, 2017 a las 1:50 pm
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      Nada, hombre, que para eso están los comentarios. Yo cuando tengo alguna expectativa con una película soy muy desconfiada con las críticas.
      A mí no me gusta la saga de Ocean’s Eleven porque me parece que mata un poco la inocencia de la de Sinatra y Sammy Davis Jr. pero la de chicas la voy a ver únicamente porque sale Sarah Paulson.

      En cuanto a Cazafantasmas…Me pasa lo mismo que a ti, Kristen Wiig me chifla y, en su momento, no me disgustó la peli creo que porque necesitaba que me gustase. El otro día la volví a ver y…Puede ser una peli muy divertida para niños, pero es muy flojita.

      Volviendo a Ghost in the Shell, no puedo añadir mucho más, a mí el anime me aburre un pelín, pero reconozco que tiene un fondo sesudo que es donde reside su potencial y aquí lo han dejado mascadito mascadito, casi para tontos. Y luego el tema de la violencia, que puedo ser muy tralarí tralará mariposas y corazones hasta que hablamos de pelis macarras en las que quiero sangre, sesos y patadas voladoras. Si vas a hacer un anime para niños, adapta Candy Candy.

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