Crítica de ‘T2 Trainspotting’: Una secuela madura y coherente para una sociedad familiar

Las críticas de Óscar Márquez: T2 Trainspotting

El cine nos tiene acostumbrados a que las secuelas de películas de éxito tienen que ser más grandes, mejores y se tienen que estrenar cuanto antes para amortizar la inversión y recaudar la máxima cantidad de dinero posible antes de que el público se olvide de ellas. De esta forma tenemos casos (a puñados) de insatisfactorias continuaciones donde volvemos a ver las mismas tramas repetidas o aburridos nuevos planteamientos escasamente desarrollados por la premura impuesta por el estudio.

El caso de T2 Trainspotting es (afortunadamente) opuesto a todo lo anterior, la secuela llega más de veinte años después a las pantallas de cine y nos ofrece una continuación lógica y estable, tanto en el argumento como en los personajes, dejando claro que la secuela necesitaba madurar. Trainspotting se estrenó en 1996 y supuso un golpe de aire fresco para el cine, con su ritmo frenético, su montaje al ritmo de canciones icónicas de décadas anteriores y su brillante reparto, excelentemente dirigido por un casi debutante Danny Boyle que se confirmaba como alguien a tener en cuenta.

Uno de los muchos aciertos de esta segunda parte es volver a contar con el reparto original al completo, la presencia de Boyle detrás de las cámaras (con una larga carrera y que ha sufrido fracasos y éxitos comerciales) y un guión escrito, de nuevo, por John Hodge, repitiendo su trabajo anterior con siguiente novela de Irvin Welsh.

El guión toma elementos de las dos novelas de Welsh publicadas (“Trainspotting” y “Porno”), y adapta la trama de este segundo libro a la particular versión de la anterior, dejando (relativamente) de lado el tema de las drogas (siempre hay tiempo para un último “chute”), pero volviendo a unos personajes que han cambiado bastante poco desde la última vez: Renton es el único que ha conseguido labrarse una insatisfactoria vida al margen de la adicción, mientras que el resto, con hijos y menos pelo (la mayoría), continúan casi en el mismo punto en el que los dejamos.

T2 Trainspotting es, evidentemente, un homenaje a la película precedente y a su legión de seguidores, aprovecha para establecer paralelismos con la película original, tirar de hemeroteca visual en más de una ocasión y recuperar con breves acordes los grandes éxitos musicales de la banda sonora de Trainspotting (uno de los puntos fuertes de la película). Pero la secuela no se regodea sólo en las glorias pasadas, recupera con soltura a los personajes y los hace evolucionar en esta nueva entrega con una historia que podría estar entre la revisión de la trama anterior (con evidentes y declarados puntos en común) y las consecuencias de los actos cometidos hace dos décadas.

La trama de T2 Trainspotting es una continuación coherente, con buen desarrollo de las relaciones entre los personajes y una puesta en escena que destaca cómo ha cambiado el mundo en el transcurso de estos veinte años, dejando claro que tanto la historia y los personajes de los años 90 ahora no serían posibles (ni en el cine ni en la sociedad actual). Es menos escatológica, incorpora los avances tecnológicos digitales y supone un giro al tema central de la anterior, los personajes intentan sobrevivir en una sociedad donde los yonkis ya no son los rebeldes e inadaptados (y la aguja ha quedado para los pobres), ahora la sociedad está más “familiarizada” que nunca, los adictos se “meten” los fines de semana mientras durante la semana mantienen sus respetados trabajos y están con sus familias. Las drogas recreativas están permitidas, el “colocón” (tanto de alcohol como de drogas) está bien visto y hasta aprobado socialmente.

T2 Trainspotting pone de manifiesto que sobrevivir habiendo pasado por una adicción no es más fácil que vivir con ella y elegir la vida ahora es una tarea más complicada que antes. Los protagonistas eligieron elegir la vida hace veinte años, y, aunque cada uno ha sobrevivido como ha podido (reformándose, en la cárcel o continuando con el consumo), todos son conscientes de que no han madurado lo suficientemente rápido como para enfrentarse a los problemas actuales. Con un poco de suerte, quizás tengamos T3 Trainspotting en 2037 y podamos ver si lo han conseguido.

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