Crítica de ‘Terminator Génesis’: Síntomas de un cambio generacional

Las críticas de Carlos Cuesta: Terminator Génesis

La saga Terminator prosigue su andadura con un nuevo título entretenido y que continúa la historia con un argumento aceptable. Skynet, la inteligencia artificial que provocó la guerra nuclear y que esclavizó a la humanidad, está a punto de ser eliminada por la resistencia. El líder humano John Connor (Jason Clark) juega con la ventaja de conocer los siguientes movimientos del enemigo gracias a los saltos en el tiempo que los distintos personajes han ido realizando durante las cuatro últimas películas. En la acción militar que les dará la victoria, Skynet envía un Terminator al pasado para matar a la madre de Connor e impedir así su derrota. El lugarteniente de la resistencia (Jai Courtney) regresa también en el tiempo para evitarlo. Skynet también tiene un as en la manga y utilizará su tecnología para transformar al líder de la resistencia en un híbrido a su servicio. El pasado y el futuro han cambiado por completo.

Terminator Génesis termina por oficializar lo que para algunos era un hecho y para otros un deseo: el robot interpretado por Arnold Schwarzenegger, reconfigurado para proteger a Sarah Connor en vez de matarla, es el verdadero héroe y protagonista de la historia. Esto sucede de forma indirecta pero natural, al constatar que ni Courtney ni Clark tienen el carisma ni el oficio que el exgobernador; también debido a que Schwarzenegger ha mantenido su personaje en todas las películas en las que ha aparecido, mientras que el resto de los papeles han ido cambiado de actor en varios de los títulos. Esto complica la identificación con el espectador y la creación de un vínculo emocional. Pero la diferencia de nivel entre los actores es tan solo uno de los síntomas de un cambio generacional que afecta al público y a los profesionales del sector.

En 1985 llegaba a España el primer título de la franquicia y 30 años después (una generación, por tanto) surge este nuevo episodio de Terminator. Como decía, en este relevo se percibe en primer lugar en el nivel de los actores. Schwarzenegger no es un gran actor, pero es una gran estrella, con carisma y oficio. Frente a él, el rostro pulido pero inexpresivo de Jai Courtney es una máscara de cartón. Éste último cumple con el perfil de nuevo héroe de acción tipo Vin Diesel que se quiere imponer actualmente, pero su interpretación es plana. Imposible que un Schwarzenegger con más horas de vuelo en las espaldas y más talento (nunca pensé que fuera a decir esto) no le arrebate el protagonismo con sólo decir: “volveré”. No se trata de que esta nueva generación haya inventado el star system, que no lo ha hecho. El propio Schwarzenegger empezó en el cine por su imponente físico. Se trata de que los actores tienen menos personalidad.
Las nuevas voces que el doblaje impone a los intérpretes también han cambiado y aquí también hay menos oficio. El doblaje al español de Terminator Génesis es absolutamente inaceptable, monótono y sin emoción durante la mayor parte del metraje. Cuando últimamente nos da por pensar que el nivel de las producciones de Hollywood ha bajado, deberíamos empezar a plantearnos si lo que está bajando no será la calidad de los doblajes. Cuando se habla de actor de doblaje en lugar de doblador, la expresión no está vacía. La voz transmite sentimiento, es una parte importantísima de la interpretación. La muerte de Constantino Romero, voz de  Schwarzenegger para las películas de Terminator en España, fue una pérdida enorme para el cine y para Hollywood en nuestro país. No es exagerado decir que él actuó en todas las películas de la saga, salvo en ésta, al menos para el público español. Su ausencia en este título es notable, pero es que las voces en español del personaje de Jai Courtney y Emilia Clarke (Kaleshi en Juego de Tronos) están al nivel de un ensayo desapasionado, lo que arrebata mucha fuerza a un guión aceptable pero con altibajos.

El capítulo de los efectos especiales también revela cambios en el cine que se hacía hace 30 años y el que se fabrica ahora. Antes, las producciones hacían de la necesidad virtud y el ingenio resolvía las carencias materiales y tecnológicas para dar el mejor resultado. Ahora, el mero hecho de poder alcanzar un nivel de espectacularidad parece obligar a utilizar más efectos de los necesarios. El hecho de que se pueda simular un helicóptero en vuelo vertical pegado a un edificio que remonta el vuelo justo antes de impactar con el suelo no obliga a hacerlo; que el helicóptero sea perseguido por otro entre los rascacielos con la maniobrabilidad de dos avispas no significa que haya que exagerar de esta manera. Terminator Génesis se pasa de rosca en el empleo de los efectos especiales. Será difícil que ninguna otra película de la saga consiga una escena tan emocionante como la persecución del camión a la moto de John Connor en Terminator 2, por más explosiones y fantasmadas que le agreguen. La mesura es una virtud, ya sea impuesta por la escasez o por la lógica argumental.

El público también ha cambiado y reclama otro tipo de comunicación y se identifica con otras situaciones. Terminator Génesis se amolda a esta cuestión al plantear el peligro de un mundo absolutamente intercomunicado por la tecnología, reorientando el argumento hacía la sincronización de dispositivos móviles y, de modo indirecto, de las redes sociales. La preocupación es la misma, la deshumanización tecnológica y la inteligencia artificial que sustituye al hombre como siguiente paso de la evolución. Mismo miedo, pero con un cambio sutil en su interpretación, otorgando más relevancia a lo virtual que a lo físico. En ese sentido, este film entronca con Matrix en algunos planteamientos, en cuanto a este miedo humano, en la aparición de una figura mesiánica que salve al hombre y en la previsión de las máquinas de que este mesías puede ser utilizado en su propio beneficio.
Este nuevo público no es necesariamente menos inteligente pero los productores deben pensar que sí. Los diálogos de Terminator Génesis pecan en algunos fragmentos de una simpleza sorprendente, algo extraño al ver que otros diálogos de la misma película no están mal del todo. Las consecuencias de los actos de los personajes se reciben masticadas; las conversaciones llegan a un nivel de obviedad insultante y se abusa de la verbalización para lograr un acercamiento emotivo a los personajes. El hecho de que Sarah Connor llame 300 veces “abuelo” a su Terminator no consigue la emotividad que debe lograr por sí mismo el transcurso de los acontecimientos, que es insustituible y que debe ser menos forzada.
Como cualquier otra saga, Terminator Génesis aprovecha el empuje de los títulos anteriores, se vale de algunas de sus escenas, de sus frases y de sus gags para captar nuestro interés y divertirnos. Schwarzenegger se recrea en su segunda juventud cinematográfica y nos ofrece el personaje más interesante de la película, sobresaliendo sobre los actores que deben darle el relevo y que están muy muy lejos, aún, de aportarnos las satisfacciones que él y las películas en las que participó nos dieron en las décadas de los 80 y los 90. Es justo decir que Terminator Génesis me hizo disfrutar y me recordó grandes momentos vividos hace años, con buenas escenas de acción y con más nivel que las dos últimas entregas. Por otra parte, al mensaje central de la película seguimos sin hacerle caso. El camino de la deshumanización sigue su curso.

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3 comentarios sobre “Crítica de ‘Terminator Génesis’: Síntomas de un cambio generacional

  • el 13 julio, 2015 a las 11:37 am
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    Una vez más comparto la opinión de Carlos, esta vez al 100% y sin cambiar una coma. Parece que lo hubiese escrito yo mismo si no fuera porque está perfectamente todo explicado.

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  • el 13 julio, 2015 a las 1:04 pm
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    No estoy muy de acuerdo con tu teoría del cambio generacional. Por suerte en Hollywood hay directores y DIRECTORES, independientemente de la generación a la que pertenezcan. Lo mismo pasa con el resto de equipo creativo y artístico. Hay realizadores jovencísimos con un respeto hacia el legado cinematográfico y un buen gusto increíbles -que te voy a contar que no sepas-, pero en esto estamos hablando de un blockbuster de manual, cine para las masas. Y sin caer en la condescendencia: la masa no necesita más. No les hables de lagunas argumentales, diálogos innecesarios o exceso de cgi's, porque seguirán acudiendo en masa a ver el "A todo gas" de turno y será la mejor película del año para ellos me temo. Pero no nos precipitemos, el buen cine sigue ahí y los buenos cineastas también, incluso queda alguno por descubrir. ¿La diferencia? Antes incluso los mayores blockbusters tenían calidad; estaban cuidados y ofrecían espectáculo pero sabían medir las dosis. Hoy en día el 80% son infumables y pecan de los errores que tu bien explicas.

    Por cierto, tienes toooooda la razón en cuanto a los doblajes.

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  • el 14 julio, 2015 a las 6:44 pm
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    Mira viéndola hoy, tuve las mismas sensaciones q tuve semanas atrás viendo jurasic world. Una secuela que en cierto modo da de si tanto como puede.

    Es una película entretenida y ya está. Dudo mucho de q podría ser mejor. Es olvidable y evidentemente peor q las 3 primeras.

    Ahora podemos decir q es una pena q no se haya seguido la línea de salvation.

    Jai cortney es mejor q no trabaje más . Es horrible. No hay más . Emily Clark es muy mona y Jason Clark lo hace sorprendenteme mal
    arnie? Es peor sin constantino.

    La película es una más y listo. No está mal, pero

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