Crítica de ‘Los Minions’: Qué bien nos sienta ser malos

Las críticas de Cristina Pamplona “CrisKittyCris”Los Minions

Goofy y Donald en Disney, Lucas o Sam Bigotes en Warner, El gato con botas y la galleta de jengibre de Shrek, Barbie y el Sr Patata en Toy Story. Los personajes secundarios en la animación son, aún con su poco tiempo en pantalla, una oportunidad para crear figuras alejadas de la perfección moral de los protagonistas y favorecer las risas. Cuando Ilumination Entertainment estrenó Gru. Mi villano favorito, todos nos enternecimos con la historia principal, pero nuestros ojos se iban hacia esos pequeños esbirros amarillos, que el villano de buen corazón tenía empleados. Personajes muy secundarios entonces, ganaron protagonismo en la secuela, y para entonces ya robaron la atención total de los espectadores, así que era cuestión de tiempo que las simpáticas criaturas amarillas consiguiesen su propia película. Y aquí la tenemos por fin: Los Minions, una de las propuestas más fuertes en animación para este verano.

Dirigida, como no podía ser de otro modo, por Pierre Coffin, director de las dos películas de Gru. Mi villano favorito, esta vez comparte batuta con Kyle Balda, director de animación de Toy Story 2, para llevar a nuestras pantallas una loca aventura,llena de risas, pero en la que se echa en falta la ternura de los proyectos en los que han estado involucrados anteriormente. No obstante, Los Minions es una digna precuela que asegura muchísima diversión.

Los Minions se centra en ellos y solo en ellos, desde su evolución de organismos unicelulares a esos extraños y básicos seres cuyo fin vital es servir al más maligno villano. De ese modo los Minions han sido esbirros de los más infames personajes de la historia, hasta que, tras la derrota de Napoleón, se vieron obligados a ocultarse. Amargados, por no tener un líder a quien seguir, tres de ellos, Bob, Kevin y Stuart, salen en busca de un villano a quien rendir pleitesía. Pero el tiempo fuera de su guarida ha pasado, y ahora el mundo se encuentra en los psicodélicos años 60.

El guión de Brian Lynch (Hop, El gato con botas) queda perfectamente dividido en dos mitades, siendo la primera la más divertida y alejada de las previas películas de Gru. Mi villano favorito, porque los minions tienen el carisma suficiente para funcionar a la perfección solos, sin humanos que les den réplica. Tal vez ante el temor de que dos horas de los monísimos personajillos comunicándose entre ellos se hiciese pesado, se introduce el personaje de Scarlet Overkill, estilosa villana, con la que entramos en una segunda parte más frenética e infantil, sin que eso tenga una connotación negativa, pero que puede parecer a los adultos que decae ligeramente, si bien no faltan chistes sobre referencias históricas que les dibujarán una sonrisa.

El elenco de actores famosos en la versión original, presididos por Sandra Bullock y John Hamm, acompañados por Michael Keaton, Allison Janney o Geoffrey Rush como narrador, se convierten en la versión española en un equipo de doblaje profesional, que ha evitado las voces de «famosos» que en los últimos años se han metido, casi con calzador, en las películas de animación. Los nombres más conocidos para el público son los de Alexandra Jiménez y Quim Gutiérrez en los papeles de Scarlet y Herb Overkill, que hacen un trabajo tan espléndido que en ningún momento te sacan de la historia por resultar voces demasiado conocidas.

Siendo una película de animación, y ambientándose en los sesenta no es de extrañar que su banda sonora, compuesta por Heitor Pereira, vaya acompañada de una selección musical para escuchar en bucle. The Kinks, The Who, The Doors, Smashing Pumpkins…Está claro que Universal pretende sacar buen provecho no solo de la taquilla.

No estamos ante la ternura y la novedad que fue Gru. Mi villano favorito. Aquí los personajes humanos son mero atrezzo sin mucho más desarrollo. Scarlet Overkill, se quedó a medio camino de lo que el tráiler anunciaba que sería. Sí, todo eso es cierto, pero la película se llama Los Minions y si eso es lo que quieres eso es lo que tendrás. Cientos y cientos de monstruitos amarillos en busca de un villano, que resultan tan monos que abandonas la sala planeando como ser el más malo.

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