Crítica de ‘El jugador (2015)’: Un remake carente de tensión y drama

Las críticas de David Pérez “Davicine”: El jugador (2015)


Mark Wahlberg interpreta a un catedrático de literatura de la universidad con un grave problema: le gusta demasiado apostar, tanto que se puede llegar a considerar una adicción. Debido a su ludopatía, el profesor ahora tiene muchas deudas que saldar, deudas que le conducen hacia una nuevas amistades para nada recomendables. El protagonista no sabe cómo pagar el dinero que debe y ya no tiene a quién acudir, por lo que se encamina a los bajos fondos de la ciudad en busca de una salida, pero allí no encontrará más que nuevos problemas. Siempre un paso por delante, Bennett enfrenta a su acreedor contra el gerente de unos garitos de apuestas (Alvin Ing) y como consecuencia rompe su relación disfuncional con su acaudalada madre (la oscarizada Jessica Lange). Lleva a cabo un doble juego, sumergiéndose en un mundo ilícito y clandestino y llamando a la vez la atención de Frank (John Goodman), un tiburón de las finanzas que siente un interés paternal por el futuro de Bennett. A medida que su relación con una estudiante (Brie Larson) se va profundizando, Bennett deberá asumir un riesgo supremo para conseguir una segunda oportunidad.

El jugador, dirigida por Rupert Wyatt, gira en torno a los siete días cruciales en la vida del nihilista catedrático, quien sin miedo ni condicionamientos, da la espalda a su esmerada educación, pone en ridículo a sus alumnos y enfrenta a sus prestamistas ilícitos entre ellos. 
Irwin Winkler, quien produjo la película de 1974 en la que se basa El jugador, recurrió al guionista William Monahan (Infiltrados) para que llevara a cabo la adaptación después de que Martin Scorsese apoyara de manera entusiasta al escritor. El guión de Monahan llegó a manos del dos veces ganador del Óscar, Mark Wahlberg, quien accedió a producir y protagonizar El jugador fiándose solamente de la fuerza del guión.

Es curioso que Mark Wahlberg es el reclamo principal en el póster oficial, además de estar en prácticamente todos los fotogramas de la película, pero su personaje es casi inexistente, pues no crea ninguna empatía con el espectador, y en algunas escenas con Michael K. Williams, John Goodman o Alvin Ing, Wahlberg se difumina. El guión le permitía mucho margen y podría haberse explotado más el personaje, pero mientras que el trío de actores citados se hacen valer en cada escena, Wahlberg en su rol de Jim Bennett está esperando casi para pasar de una secuencia a otra sin demasiado alarde interpretativo, lo que no quiere decir que no cumpla en su rol, pues como jugador empedernido que pasa de todo cumple a la perfección. Lástima que este remake haya quedado desprovisto de la maldad y la desesperación del original de 1974, donde el personaje de James Caan es memorable, no concibiendo la película sin él.

En esta nueva versión, no vemos la desesperación en Bennett, sino alguien demasiado enamorado de su arrogante prepotencia, con un rostro imperturbable ante el peligro, sin importar la gravedad de la situación, pareciendo más un héroe de acción que un personaje de un drama. En el rol de la alumna de Bennet, Amy, interpretada por Brie Larson, parece que se han esmerado poco a la hora de desarrollar el personaje, pues suena demasiado típico: estudiante universitaria de día, y camarera en un garito ilegal por la noche. Ella conoce la debilidad ante el juego de Bennett, creando una relación entre ambos dado que parece que a ella le atrae esa doble vida, pero tampoco se profundiza demasiado sobre los motivos por los que surge química, siendo un personaje plano, aunque bien interpretado en su planicie.

Jessica Lange destaca como la madre millonaria de Bennet, harta de la vida de su hijo, con poca presencia en pantalla pero quedando patente lo gran actriz que es, siendo una lástima no se la haya aprovechado más.

Del trío mencionado de Ing, Goodman y Williams, Ing como el señor Lee ofrece un personaje frío, conocedor de la vida, pero comprensivo y delicado, sin perder la agresividad que alguien en un mundo así debe tener. Goodman aparece casi todo el tiempo sin camisa, en topless, con grandes frases escritas con la experiencia de la vida. Pero el más efectivo es Williams, cuyo personaje sirve como mentor encantador para Bennett sin perder de vista que debe ser un hombre peligroso. Fantástica es la parte de la película en la que comienzan a interactuar entre ellos Ing, Goodman y Williams, pensando en como dañar a Bennet, quedando el peso de la película sobre sus hombros, así como las escenas más memorables.

Con El jugador parece que Rupert Wyatt se ha ocupado demasiado de ser artístico y atrevido con sus escenas y yuxtaposiciones de temas de la banda sonora como para pensar en el ritmo de su particular fábula a la que la falta de drama y tensión perjudica lo que era una gran idea y un buen reparto.

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