SEFF 2014. Sección Oficial. Crítica de ‘Negociador’

Las críticas de Fernando Quintero en el SEFF 2014: 
Negociador

Borja Cobeaga (Pagafantas, guionista de Ocho apellidos vascos) maneja material explosivo en su última película, y lo hace estallar en forma de risa. Manu Aranguren (Ramón Barea), político vasco, es el poco sofisticado representante del gobierno español en una cita confidencial en un hotel francés: la negociación con ETA. Pero pronto se verá que, más que los términos del debate, lo que cuenta es el pelaje de los tipos que negocian. Un primer interlocutor amojamado y germánico da paso a otro (Carlos Areces) impredecible y peligroso: personajes insondables que harán sudar tinta al flamante negociador. Basada en las negociaciones entre Eguiguren, presidente del PSE vasco, y ETA.
España es un país burlón, el cual puede reírse de si mismo en todos los aspectos y, en raras ocasiones, estas burlas son llevadas a  la gran pantalla, haciendo la delicia de muchos. Éste es el caso claro de Negociador, que trata una historia dramática y consigue que el espectador se olvide de los duros momentos del pasado en cuanto al dolor sufrido por un grupo de cobardes.

Cuando uno nace siendo algo, crece siendo ese algo y, por más que lo intente, seguirá siendo de la misma manera. Por eso mismo, Borja Cobeaga, aunque intente alejarse del género que le ha hecho hacerse un hueco entre el panorama televisivo y cinéfilo de hoy, mantiene su sello particular en Negociador, una cinta dramática, pero con tonos cómicos. Quizá por ésto mismo, más de uno ha catalogado la película como tragicomedia.

Es de admirar que un director se atreva a comentar de manera tan gráfica un hecho que ha cambiado el país y que muy pocos saben realmente como ha acontecido. Mayor aún es la admiración sabiendo que ha moldeado esta realidad a su manera, dando a entender lo que él mismo ha pensado que ocurrió en esas semanas de negociaciones (perdón, de diálogo), y que incluso haya conseguido casi convencer a cualquier persona que no tiene un conocimiento en profundidad de lo que pasó durante los años 2006 y 2007. A pesar de las carcajadas que inundaban la sala en ciertos momentos, cabe decir que Negociador es un drama de los que llegan a dar que pensar y el hecho que Cobeaga haya introducido un humor negro o ácido en esta película, no hace que siga siendo un film meritorio de abarcar los próximos festivales nacionales. Fue proyectada en San Sebastián, ahora en el SEFF, abrirá el  Festival de Cine Inédito de Mérida y no me extrañaría verla en competición en el próximo Festival de Málaga.

Las alabanzas a sus trabajos dramáticos deberían dar que pensar. Recordemos que fue nominado a los Oscar en la sección de mejor cortometraje por Eramos pocos y con Negociador vuelve a recibir las alabanzas del público. Cobeaga se encuentra en la sombra del mejor cine dramático que puede llegar a dar nuestro país, aunque esto lo esconde con su increíble talento en la comedia, por lo que se espera que algún día disfrutemos de una obra del director y guionista de San Sebastián en un contexto totalmente dramático.

La admiración que tiene uno al ver una película no es exclusivamente hacia el director, sino al conjunto de personas que consiguen que parezca que empecemos una incursión hacia dentro de la pantalla. La familiaridad con la que se ha rodado Negociador ha quedado manifiesta y ésto se debe al reparto que ha intervenido en la película, comenzando por un Ramón Barea muy humano e incluso entrañable, que cumple con lo establecido, y a pesar del poco tiempo que tiene en pantalla, hay que destacar la labor de Carlos Areces. Cobeaga decía a la conclusión de la proyección de la película que tras la apariencia de buenísima persona -que realmente es- de Areces, y que interpreta en la gran mayoría de sus interpretaciones, se esconde un monstruo interpretativo en cuanto al drama se refiere. En Negociador queda reflejado lo que dice el director: Areces muestra un respeto transformado en miedo comparable a los grandes actores de Hollywood, visto queda en la escena que comparte con Barea y Secun de la Rosa.

Lo único que se ha reclamado a la película es quizás la tensión que puede llegar a mostrarse en una cinta con una temática tan cruda como son las negociaciones con ETA, aunque el motivo de esta pega es sólo buscarle el mínimo fallo a una película que tiene las características para que suene su nombre en alguna próxima gala de premios.

También te puede interesar

Deja un comentario