Crítica de ‘2 francos, 40 pesetas’: Más comedia costumbrista setentera y menos publireportaje suizo

Las críticas de Óscar M.: 2 francos, 40 pesetas
Carlos Iglesias vuelve a retomar la historia con la que consiguió una nominación al Goya pero enfocándola desde el punto de vista de la comedia y dejando de lado la tragicomedia que caracterizó a Un franco, 14 pesetas.
Esta secuela llega casi 8 años después de la primera entrega (aunque ambientada seis años después) para continuar con la historia de casi todos los personajes que participaron en la primera parte, aunque el viaje en esta ocasión es más festivo (el bautizo de un niño) y sólo hay ciertos toques del drama relacionado con la emigración anterior, por lo que el optimismo planea por la trama.

2 francos, 40 pesetas se estrena (porque se rodó hace dos años) en el momento justo en el que la emigración española vuelve a ser noticia en los periódicos, y es curioso como el guión establece un puente directo entra la situación que se vivía en 1974 (salvando las distancias con la dictadura) en España y la que se vive en este momento.
Lo más acertado es la inclusión de bromas costumbristas de los años setenta, las referencias a situaciones (como ver a una mujer en sujetador) o personas importantes en la cultura o la política de la época siguen haciendo gracia a pesar de haber cuarenta años entre los acontecimientos y la fecha actual.
También son divertidas las situaciones cruzadas entre los jóvenes y los padres, aunque este aspecto está poco explotado y dejado de lado en cierto momento en favor de las aventuras (a cada cual más surrealista) de cada miembro de la familia por llegar al pueblo donde se organiza el bautizo.
Hay que destacar a los nuevos personajes cómicos creados para la ocasión, que arrancarán más sonrisas por sus características que por sus actos: como la casera religiosa española enviada para vigilar la moral de los emigrantes o el cura que oficia la ceremonia (ambos inspirados en personajes reales).
Se agradece que esta secuela tenga menos de publireportaje suizo (lo cual tampoco tendría mucho sentido, dado que el pueblo y los alrededores ya son conocidos para los espectadores que hayan visto la primera entrega) y se centre más en los personajes.
Lamentablemente, a pesar de su corta duración, los diálogos no están suficientemente perfilados y muchas situaciones parecen improvisadas o se hacen excesivamente largas, además de tener ciertos y evidentes problemas de ritmo y montaje, dejando finalmente un sabor típico de película “hecha en España” (y que busca la añoranza) y no alcanzando el límite de la comedia descontrolada que al parecer busca el director en todo momento.
2 francos, 40 pesetas gustará al público de más de cincuenta años y al conocedor de la historia de nuestro país y quedará incomprendida para el público adolescente que abandona el país para buscar un futuro mejor. Tal vez les hará más gracia cuando pase la cíclica crisis y vuelvan.

También te puede interesar

2 comentarios sobre “Crítica de ‘2 francos, 40 pesetas’: Más comedia costumbrista setentera y menos publireportaje suizo

  • el 7 julio, 2014 a las 7:10 am
    Permalink

    A sí es!estupenda crítica,mis amigas Suizas de mis años no entendieron la Peli!lo que no me asombró
    Y los muchos jóvenes Suizos ( Kantonschule
    Heerbrugg Clases de Español ) una comedia dijeron ,1 Franco 40 pesetas fue un reportaje de la emigración de los 60 .
    En fin como comedia me reí mucho,los suizos menos !al no hablar el español ,no les daba tiempo de leer,muy deprisa todo!ni comprendían las bromas!

    Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *