Crítica de ‘Le Week-End’: El amor tiene fecha de caducidad

Las críticas de Cristina Pamplona “CrisKittyCris”: Le Week-End

Si hablamos de películas intimistas en este 2013 que termina, Le Week-End se lleva la perra gorda. La historia de… ¿amor?…
de los sexagenarios Nick y Meg se te engancha al estómago y no te suelta hasta
horas después.
Poco cabía de esperar del
director Roger Michell, tras Notting Hill o la espantosa Morning Glory, pero lo
cierto es que, acompañado del magnífico guión del novelista Hanif Kureishi,
hace llegar a buen puerto una historia amarga, pero plagada de humor, que
recuerda a una versión con canas de la trilogía que Linklater comenzó con Antes
del amanecer
.

Nick y Meg son un matrimonio británico
que, con la esperanza de avivar la chispa de su relación, deciden viajar a
París, la ciudad que fue testigo de su amor años atrás. Por supuesto ya no son
tan jóvenes y lo que tenía que haber sido un fin de semana romántico, se
convierte en la catarsis que les mostrará todas las goteras que se han formado
en su matrimonio a través de los años.
Con una impresionante
interpretación de sus dos actores protagonistas, Lindsay Duncan y Jim Broadbent,
que les ha supuesto nominaciones en los British Independent Films, y la Concha
de Plata a Broadbent en el pasado Festival de San Sebastián, el ritmo de la
cinta es marcado por su inteligente guión y sus diálogos que tienen la firma imborrable
de las novelas de Kureishi, con esa mirada a la vida tan dolorosamente real,
pero también tan tierna, y combina a la perfección con un París brillante, pero
de un frió invernal que sólo acentúa la decadencia, no sólo de su matrimonio,
sino también de sus propias vidas. La
sexualidad, la dependencia, la amargura, son dentelladas inesperadas en un, no
obstante, fluir de humor que no sabes si te aligera el peso de la historia o lo
hace más incómodo.
Jeff Goldblum, que también vio
recompensado su trabajo en la película con otra nominación en los premios de
cine independiente británico, es el contrapunto del personaje interpretado por
Broadbent; novelista de éxito, felizmente casado, admirado por todos. Pero
también supone la marca en el tiempo que recuerda un pasado mejor, aquel en el
que Nick y Meg eran felices.
Le Week-End es de esas películas
que a veces desearías estar viendo en tu salón, a solas, para poder
desencajarte a gusto, porque la película te busca y te susurra que nada bello
dura para siempre, que cualquier tiempo pasado fue mejor, e incluso, cuando te
deja una puerta abierta a la esperanza, te preguntas si esa felicidad es real,
producida por el amor, o no es más que el resultado de dos personas
desesperadas por agarrarse a un salvavidas que les proteja de la soledad.
Un título imprescindible para
aquellos a quienes les gusta entrar a una sala de cine a que le despiecen. Bonita y
amarga a partes iguales, con carcajadas aseguradas y bofetones de realidad que
harán las delicias de los más taciturnos. 

2 comentarios en “Crítica de ‘Le Week-End’: El amor tiene fecha de caducidad

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