Crítica de ‘Lobezno inmortal’: Algunos héroes deberían saber cuando practicarse el harakiri

Las críticas de Cristina Pamplona “CrisKittyCris”: Lobezno inmortal
Es curioso como uno de los mutantes favoritos de la saga X-Men no consigue levantar el vuelo en solitario. Pero lo cierto es que Lobezno inmortal, con su magnífico y dolorosamente sexy Hugh Jackman, se deshace más rápido en tu cerebro que un M&M en tu boca.
Siguiendo el fracaso de crítica de X-Men Orígenes: Lobezno (2009), James Mangold (Inocencia interrumpida, Kate and Leopold) nos ofrece una nueva aventura del mutante con garras que sigue, no sólo a su precuela, sino a la trilogía X-Men. Producida por el mismísimo Brian Singer, el primer director en atreverse a llevar a la pantalla grande la famosa saga de Marvel, y guionizada por Mark Bomback (La Jungla 4.0) y Scott Frank (Minority Report), Lobezno inmortal tenía la mano ganadora para convertirse en una gran película de acción, sin embargo su ritmo algo lento y su predecible final la condenan a convertirse en una película para visionar y olvidar.

La historia tiene lugar después de la tercera y decepcionante entrega de X-Men. Logan vive alejado de la civilización, hasta que un día la letal Yukio (Rila Fukushima) le convence para viajar a Japón a despedir a un anciano moribundo al que el mutante salvó durante el ataque a Nagasaki. Allí, tras complicaciones inesperadas, se convertirá en guardaespaldas de la bella Mariko (Tao Okamoto).
Unos escenarios maravillosos, unos actores guapísimos y peleas frenéticas no consiguen salvar una cinta inecesaria, con villanos absolutamente prescindibles que consiguen que terminemos deseando que Lobezno vuelva a su retiro en Estados Unidos y se dedique a la contemplación y el arrepentimiento.
La impecable fotografía, como no podría ser de otra forma estando a cargo Ross Emery (Matrix, Dark City) y los impresionantes paisajes, ya sean urbanos como naturales, de Japón son un deleite para la vista que compite con el resto de los sentidos para salvar algo de la película. Sin duda un intento fracasado.
En cuanto al elenco de actores, el guapo y talentoso Hugh Jackman empieza a mostrar signos de cansancio en su sexta interpretación del personaje, al que sólo salvan un par de chistes bien colados.
La difunta Jean Gray (Framke Janssen), a la que Lobezno tuvo que sacrificar en su transformación en villana, aparece aquí como el sueño ansiado del protagonista, una mano que le llama a la muerte, a la que nunca llega a entregarse por completo.
Lo completan actores japoneses con poca o nada experiencia, como es el caso de Okamoto, o algunos eternos secundarios como Will Yun  Lee (Elektra, Desafío total) o Hiroyuki Sanada (El último samurai, Perdidos)
Resucitado por el encanto de X-Men: Primera generación, uno espera un soplo de aire fresco, una historia que sirva de tentempié para la esperada X-Men: Días del futuro pasado, pero desgraciadamente no pasa de bocadito simpático, del que lo único que se puede destacar es una magnífica secuencia post-creditos y los brazos de Hugh Jackman que deberían venderse como almohadas en el Teletienda.
Recomendada para aquellos que les gusta un superheroe ande o no ande. Por lo que a mi respecta, seguiré entregando toda mi fe a Joss Whedon.

También te puede interesar

Deja un comentario