Crítica de ‘Llévame a la luna’: La comedia francesa nunca decepciona

Las críticas de Cristina Pamplona “CrisKittyCris”: Llévame a la luna

Comedias románticas, ese género mascado, tragado y regurgitado hasta la saciedad. Podemos dividirlo en dos premisas:

a) Chico y chica se conocen, se enamoran y su amor es puesto a prueba hasta el inevitable final feliz.
b) Chico y chica se odian, pero están obligados a estar juntos hasta que las flechas de cupido hacen su trabajo y llegan… al inevitable final feliz.

Con variaciones aquí y allá, podemos decir que esos son los dos patrones repetidos desde Howard Hughes y su Luna Nueva hasta El diario de Bridget Jones. No es de extrañar entonces que sea un género en declive, con cada vez menos adeptos. Pero a mí, qué queréis que os diga, me encanta. Si a eso le sumamos el buen hacer francés a la hora de producir comedias, el resultado será delicioso.
El director francés Pascal Chaumeil, responsable de Los Seductores (2010) y que en la actualidad adapta a la pantalla la novela de Nick Hornby En picado, se atreve con Llévame a la luna, a dirigir una comedia romántica al uso, sin muchas sorpresas, pero con un ritmo agradable y una comicidad que hace que se te escape más de una carcajada. 
El argumento es tan absurdo como encantador: Isabelle, interpretada por Diane Kruger (Malditos Bastardos, Troya) está a punto de casarse con el hombre de sus sueños, pero hay un problema; una maldición familiar condena todos los primeros matrimonios. Para evitarlo, Isabelle buscará un panoli al que enamorar y que esté dispuesto a casarse con ella y soportar la maldición. ¿El elegido? El autor de guías de viajes Jean Yves, al que pone cara el humorista, actor y director Dany Boon (Bienvenidos al Norte). No cuesta imaginarse como terminará la historia. 
Sin embargo la falta de originalidad propia de un género demasiado trillado queda compensada por la química entre los protagonistas y las notas de humor fruto de la colaboración entre los guionistas Laurent Zeitoun (Intocable) y Yoann Gromb (Los seductores). A pesar de algunos hilos sueltos en el guión que no se llegan a solucionar, lo cierto es que consiguen que los cien minutos de película se pasen en un suspiro. 
Su gran baza reside en las magníficas interpretaciones. La hermosísima actriz alemana Diane Kruger se deshace de cualquier rastro de su lengua madre para convertirse en esta parisina algo neurótica y con un punto de inconsciente maldad. Por su parte, Dany Boon, en el papel de un bobalicón, algo patético y, a la larga, encantador, demuestra su vis cómica en cada gesto y cada movimiento de manos casi teatral. A su alrededor, un elenco de actores secundarios se encargan de narrar esta historia con gracia, rompiendo la unidad de acción sólo para servir a la comedia. 
Es posible que Llévame a la Luna no consiga ponernos en órbita, pero a los más románticos les dará una leve sensación de ingravidez.

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